
Entre mingas y cacao: así busca el Gobierno reducir los cultivos de coca
El Gobierno presentó cifras de su programa de erradicación concertada con campesinos, sin glifosato y verificado por la ONU. Pero la meta que se fijó para el cierre del mandato exige multiplicar varias veces lo logrado hasta ahora.
Por: Juan David Cano
A poco más de dos meses del cierre del Gobierno de Gustavo Petro, su apuesta por reemplazar la coca sin fumigación aérea ni glifosato ya cuenta con cifras y resultados. Gloria Miranda, directora de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, expuso ante el presidente en la Casa de Nariño los datos.

Las cifras detrás de la erradicación voluntaria
Según las cifras oficiales, hoy hay 42.534 hectáreas vinculadas a procesos de sustitución en distintos territorios. De ese total, solo 6.386 ya fueron erradicadas de forma voluntaria y verificadas por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
Sin embargo, el objetivo del Gobierno es llegar a 30.000 hectáreas erradicadas antes de entregar el poder el próximo 7 de agosto, lo que supone multiplicar casi cinco veces el resultado actual en pocas semanas.
Colombia sigue siendo el país con la mayor extensión de cultivos de coca del mundo. De hecho, este año Estados Unidos lo reconoció como el mayor productor de hoja de coca.
La confianza del Gobierno en la continuidad del programa
A pesar de esto, la directora del programa insiste en que el valor del proyecto está en su continuidad más allá del actual periodo presidencial, pues los compromisos adquiridos con las familias están asegurados sin importar quién gobierne después:
"Venga el gobierno que venga, tendrá que cumplir con estos compromisos, y esa es la seguridad que nosotros le dejamos al campesinado que ha confiado en el programa de sustitución", dijo.

Esto debido a que en el esquema actual, la inversión de las 42.000 hectáreas en proceso ya está contratada.
Catatumbo, Putumayo y Nariño: tres frentes con dinámicas distintas
El programa avanza a velocidades y bajo condiciones diferentes según la región. En el Catatumbo, una de las zonas más afectadas por el conflicto armado hay 11.524 hectáreas en sustitución.
"Los mismos campesinos han ido a hablar con los comandantes del ELN a decirles: nosotros queremos entrar al programa de sustitución y pedimos garantías y no nos pueden evitar entrar", explicó Miranda.
En Putumayo, la directora anunció un cambio en la forma de erradicar: por primera vez la Policía Antinarcóticos y las comunidades trabajarían juntas en el terreno, dentro de lo que describió como un pacto social hacia una economía legal.
El proceso se hace en concertación con la población y ya incluye mingas de erradicación con comunidades étnicas y campesinas. Aunque los datos de la UNODC para el municipio de Valle del Guamuez muestran resultados desiguales. El 71,5 por ciento de las familias erradicó por completo sus cultivos, 16 por ciento lo hizo de manera parcial y 12 por ciento no erradicó y pasó a otra ruta institucional.

Nariño concentra otra parte importante del esfuerzo, con trabajo en Ricaurte y Samaniego (cerca de 700 hectáreas), Roberto Payán (3.314 hectáreas, casi el 80 por ciento del total municipal) y Tumaco, donde se erradican 8.631 hectáreas.
En el departamento hay 12.600 hectáreas en sustitución, que involucran a 10.900 familias, y el 85 por ciento optó por sembrar cacao. Ese grano se paga alrededor de 10.000 pesos el kilo, pero convertido en licor puede llegar a 40.000.
Para sostener esa cadena comercial, el Gobierno actualmente está tramitando un Conpes con vigencias futuras y promueve una cooperativa nacional que respalde la comercialización.
"En este momento no estamos usando glifosato, para dejarlo claro", concluyó Miranda. La erradicación se adelanta solamente con los mecanismos voluntarios y mediante mingas comunitarias, y la verificación queda en manos de la UNODC.
El primer cargamento de exportación ya está en camino
La estrategia también empieza a buscar mercados externos. De acuerdo con información entregada por la directora a Caracol Radio, en junio saldría el primer contenedor con productos derivados de la sustitución, como una forma de conectar a los cultivos de reemplazo con las economías legales.
Santa Marta por ahora es el centro del aprendizaje para medio centenar de excultivadores de coca que conformaron una asociación cooperativa orientada a la exportación.
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