Ir al contenido principal
Desembarco de militares de un helicóptero
Fuentes militares confirmaron que previo al bombardeo se estimaba que había 30 personas del ELN en el campamente. A pesar de que salieron helicópteros a la zona inmediatamente después, solo dos cuerpos fueron encontrados. Imagen de referencia. Crédito: cortesía.
Conflicto armado en Colombia

El primer bombardeo de De la Espriella: las horas de silencio, las denuncias de civiles heridos y las preguntas sin respuesta

El martes 11 de agosto, tan solo unos días después de haberse posesionado y horas después de un devastador terremoto, el Gobierno de Abelardo de la Espriella realizó su primer bombardeo. Aunque se buscaba presentarlo como un logro, hay dudas sobre el operativo por las víctimas civiles heridas. CAMBIO reconstruye lo sucedido con fuentes en territorio y militares.

Por: Javier Patiño C, Santiago Luque Pérez

Pasadas las once de la noche del lunes 10 de agosto, Abelardo de la Espriella publicó una historia en Instagram. Había tenido una reunión con los altos mandos de las Fuerzas Militares y, según escribió, tenía “grandes noticias” para el país.

Habían transcurrido menos de 18 horas desde que el terremoto golpeó al occidente del país. A esa hora, mientras los equipos de socorro removían escombros y familiares y vecinos buscaban a los desaparecidos, Colombia seguía contando los muertos y tratando de encontrar sobrevivientes.

¿Sabía que puede leer hasta diez artículos de CAMBIO sin costo? Regístrese aquí

Al otro lado del territorio, en el Catatumbo, Norte de Santander, y más específicamente en los municipios de San Calixto, El Tarra, Sardinata, Tibú y Hacarí, el ruido de aviones en el cielo se empezó a escuchar en varias de sus veredas. Los pobladores, que llevan varias décadas resistiendo al conflicto armado, presentían que se avecinaba un operativo militar.

A pesar del video, durante la mañana del martes el silencio imperó en el Gobierno y el Ejecutivo se limitó a referirse al terremoto. Hacia las 10 de la mañana, CAMBIO reveló que se había producido el primer bombardeo del Gobierno De la Espriella contra un campamento del Ejército de Liberación Nacional (ELN)

Mientras empezaban a conocerse los primeros detalles del ataque, en las comunidades campesinas de la zona circulaban denuncias sobre civiles que habrían resultado heridos durante la operación. CAMBIO habló con habitantes del Catatumbo, organizaciones sociales y fuentes militares para reconstruir las horas que transcurrieron entre la noche del lunes 11 de agosto y la madrugada del día siguiente.

Los heridos civiles que habría dejado el operativo en El Catatumbo

La denuncia comenzó a circular en redes sociales, acompañada de un video en el que se veía a dos personas heridas. En la escena también se ve una teja rota. El hombre y la mujer estaban acompañados de organizaciones sociales y se denunció que serían víctimas de los bombardeos en la vereda El Sinaí. Las personerías y la propia Defensoría del Pueblo emitieron comunicados según los cuales en total hubo tres personas heridas y desplazamientos en la zona.

Juan Carlos Quintero Sierra, líder de la Asociación campesina del Catatumbo (ASCAMCAT), hace así su relato: “Había sobrevuelos y de repente cayó una explosión en el marco de esos sobrevuelos. La gente indica que vieron caer del cielo hacia la tierra unos destellos de luz que impactaron contra la casa y contra la humanidad de las tres personas que la habitan”.

La primera entidad en referirse a lo ocurrido fue la Personería de El Tarra. Esta entidad informó que, tras una inspección en la vereda Sinaí del municipio de San Calixto,  se habían constatado “hechos de extrema gravedad” que habrían afectado a la población civil.

Horas después, la Defensoría del Pueblo aseguró que existía información de que una mujer de 44 años y otras dos personas habían resultado heridas durante el bombardeo realizado en la madrugada. La entidad también afirmó que la operación habría provocado desplazamientos hacia la cabecera municipal de El Tarra.

“Este hecho evidencia nuevamente los graves riesgos que enfrenta la población civil en contexto del conflicto armado en la región del Catatumbo y exige una respuesta preventiva y humanitaria oportuna”, enfatizó el organismo.

CAMBIO contactó a varias personas en el Catatumbo para conocer detalles de lo ocurrido. La mayoría expresaron temor a posibles represalias y prefirieron guardar silencio, ya que aseguraron que el paso de aeronaves de la fuerza pública continuaba. Fuentes militares confirmaron que el operativo en la zona aún estaba en desarrollo.

Horas después del primer comunicado, el ministro de Defensa, general retirado Jorge Eduardo Mora, escribió: “Ante desinformación en redes, aclaramos: la operación contra el ELN fue en Tibú y San Calixto, no en la vereda El Sinaí”. Fuentes en el Ejército le dijeron a este medio, bajo reserva ya que el operativo aún avanza, que las operaciones se realizaron en tres veredas. Si bien no se mencionó a El Sinaí, se contrastó con fuentes en territorio y al menos una de las veredas es vecina de la que se reportaron los heridos.

Para Lina Mejía, coordinadora de Derecho Internacional Humanitario de Vivamos Humanos, es grave que las comunicaciones oficiales del Gobierno se limiten solo a desmentir el lugar donde se realizó el operativo, “pero no dan cuenta de los reportes que se dan del impacto que tuvo a la misma población civil”, afirmó.

Mejía también se mostró preocupada por lo que llama una narrativa de negación y habló de la importancia de que se esclarezca lo sucedido. “Es como si se estuviera volviendo al pasado porque no es la primera vez que hay denuncias de las comunidades, de las organizaciones sociales, de la Defensoría, de la Personería y hay una negativa del Estado de reconocer estas afectaciones. Y tiempo después se descubre que la población civil decía la verdad”, afirmó.

WhatsApp Image 2025-01-23 at 1.00.59 PM (1).jpeg
Las tropas fueron enviadas al lugar del bombardeo para ejercer control en la zona.  Foto: Ejército Nacional

Una preocupación similar se tiene desde ASCAMCAT, cuyos miembros exigen que se haga una investigación de lo que ocurrió. “Nos preocupa la posición gubernamental de caer en una posición de negacionismo y no tener por lo menos el deber institucional de decir que se va a investigar el hecho”, afirmó Juan Carlos Quintero.

El líder social recordó el caso de Dimar Torres, un firmante de paz asesinado por miembros de la fuerza pública en 2019. “El ministro de Defensa de ese entonces, el señor Botero, negó la situación y hoy hay una verdad procesal que fue que lo ejecutaron extrajudicialmente”, sentenció Quintero.

¿Un imperfecto operativo militar?

El operativo empezó a las 10 de la noche, según conoció este medio, un grupo de uniformados del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (CCOES) sostuvo combates con integrantes del Frente Nororiental del ELN en zona rural entre San Calixto y Tibú, Norte de Santander. Horas después, en la madrugada, la fuerza pública utilizó dos aviones K-Fir para lanzar dos bombas de 500 kilos.

Juan Carlos Quintero Sierra, líder de ASCAMCAT, señala que las comunidades sintieron sobrevuelos de helicópteros y aviones durante la noche y la madrugada. Además, dijo que, a parte de los bombardeos, en la zona hubo ametrallamientos.

Las horas pasaron sin que se conociera un pronunciamiento oficial de las Fuerzas Militares. Los equipos de prensa se limitaron a decir, ante las preguntas de los periodistas, que, por una nueva directriz del Gobierno, cualquier pronunciamiento sobre operaciones debía ser previamente autorizado y que ningún funcionario ni alto mando podía referirse al resultado operacional. No había información oficial.

Mientras que el Ejecutivo y el Ejército guardaban silencio, en redes sociales empezó a circular el video en el que se denunciaba las afectaciones a los civiles. La autorización del Gobierno nacional para hablar del operativo tardó más de 15 horas. El Ministerio de Defensa confirmó por medio de un comunicado el bombardeo e hizo un balance: “Fueron incautadas aproximadamente 1,5 toneladas de explosivos y diverso material de guerra, entre ellos 440 granadas adaptadas para ser lanzadas desde drones, además de material de comunicaciones e intendencia”.

El documento, al igual que lo dicho por el ministro de Defensa horas después, afirmó que la operación fue planeada y ejecutada bajo los principios y las normas aplicables del Derecho Internacional Humanitario, aunque no hizo énfasis en las denuncias, aseguró que no se realizó en la vereda El Sinaí.

Fuentes militares contaron que inteligencia estimaba que, previo al operativo, en el campamento permanecían alrededor de 30 integrantes del ELN. Sin embargo, el balance oficial reportó que solo se encontraron dos cuerpos de presuntos integrantes de esa organización.

PHOTO-2025-02-12-19-53-01.jpg
Comunidades denunciaron el constante sobrevuelo de helicópteros. Foto: Ejército Nacional.

No hay una respuesta clara de qué pasó, ya que tampoco hubo capturas. A pesar de que, luego del bombardeo, desde una base militar, salieron varios helicópteros Black Hawk del Ejército hacia la zona de la operación para consolidar el despliegue y cerrar el paso a los integrantes del ELN. La llegada de los militares habría tomado menos de 20 minutos. Algunos uniformados incluso cuestionaron que el video publicado previamente por el mandatario pudiera haber alertado sobre la operación.

El mayor temor de las comunidades y organizaciones sociales es que las denuncias sobre las posibles afectaciones a la población civil queden, una vez más, sin una investigación de fondo. Mientras el Gobierno insiste en precisar dónde ocurrió el operativo, persisten preguntas sin respuesta sobre lo que sucedió y sobre las tres personas que resultaron heridas. Para los habitantes del Catatumbo, el riesgo es que el tiempo termine imponiendo el silencio y que, cuando la justicia logre establecer qué ocurrió, las responsabilidades ya sean mucho más difíciles de determinar.

Finalización del artículo
8 min de lectura·0% leído

Lea los comentarios

Temas en este artículo

Suscriptores

Compartir en redes sociales