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La confianza también mueve la economía
La economía también se sostiene en la confianza, la justicia y la cooperación entre ciudadanos, empresas y Estado. | Foto: Comfama.
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La confianza también mueve la economía

En la economía de un país también cuenta la confianza de los ciudadanos en las instituciones, en el manejo de los recursos públicos y en el cumplimiento de las reglas. La Encuesta Mundial de Valores revela que las cajas de compensación familiar registran un nivel de confianza del 37 por ciento, superior al de muchas instituciones públicas y privadas. Aquí les contamos por qué y qué otros factores intervienen.

Por: Carlos Marín Calderín

Un ciudadano puede levantarse temprano, trabajar todo el día, pagar impuestos y cumplir con cada trámite, pero aun así preguntarse si los demás hacen lo mismo y si el Estado usa bien lo que recibe. Esa duda, tan común en Colombia, también forma parte de la economía y de ella depende que una familia sienta que su esfuerzo tiene sentido, que una empresa confíe en las reglas o que una persona quiera formalizar su negocio.

La inflación, el empleo y el crecimiento muestran una parte de la historia, y la otra, igual de importante, radica en la legitimidad de las instituciones, en la percepción de justicia y en la confianza. Algunos expertos afirman que, para que una economía funcione de verdad, debe haber unos acuerdos básicos entre las instituciones, los ciudadanos y el sector empresarial.

José Antonio Ocampo, economista y exministro de Hacienda, considera: “La confianza es particularmente importante para garantizar la inversión que se requiere en todo proceso de desarrollo y de crecimiento económico. Sin una adecuada confianza, la inversión es relativamente baja, como de hecho lo ha sido recientemente en Colombia”.

El capítulo colombiano de la Encuesta Mundial de Valores muestra que las personas creen en el trabajo y aspiran a progresar. “El esfuerzo individual es un elemento positivo –agregó el exministro–. Creo que una de las virtudes de Colombia es precisamente la valoración que tiene la gente del deseo de esforzarse para salir adelante. Pero, sin un contexto público general adecuado, muchos de esos esfuerzos pueden terminar frustrados, porque las personas no encuentran las oportunidades necesarias para lograr el avance que les gustaría tener”.

Sector del que se puede aprender

La Encuesta Mundial de Valores revela que las cajas de compensación familiar aparecen entre las instituciones que mayor confianza conservan en el país. Adriana Guillén Arango, presidenta ejecutiva de Asocajas, dijo que esa confianza no es casualidad y que es el resultado de más de 70 años de acompañar a los trabajadores colombianos y a sus familias en todas las etapas de la vida, desde la primera infancia hasta la vejez, con el propósito de generar bienestar.

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Adriana Guillén Arango, presidenta ejecutiva de Asocajas. “A diferencia de otras instituciones, las cajas de compensación familiar no operan en el terreno de las promesas, sino en el de los resultados tangibles”, afirmó. | Foto Cortesía Asocajas.

“El Sistema de Compensación Familiar es uno de los pilares de la protección social en el país, con una prestación que nace del trabajo formal y llega a cerca de 21 millones de personas. A diferencia de otras instituciones, las cajas de compensación familiar no operan en el terreno de las promesas, sino en el de los resultados tangibles y cotidianos brindando bienestar en pro de la movilidad social ascendente. Se trata de un Sistema que brinda subsidios que llegan al hogar, empleos que se concretan, educación enfocada en el empleo, créditos que se desembolsan, niños que acceden a educación y útiles escolares, sitios en todo el país dedicados a la recreación y el deporte, y mucho más”, explicó la presidenta de la entidad.

Guillén Arango afirmó que en 2025 las cajas entregaron 845.304 créditos sociales por 2,4 billones de pesos y lograron 665.000 colocaciones laborales, un crecimiento del 21,3 por ciento. Además, su sistema de EPS, red hospitalaria y distribución de medicamentos realizó más de 106 millones de atenciones en salud, el 44,5 por ciento del total nacional.

“Esa consistencia año tras año, unida a un modelo de corresponsabilidad entre empresas y trabajadores, con un foco claro en la población de menores ingresos (el 75 por ciento de nuestros afiliados gana hasta dos salarios mínimos), es lo que construye y sostiene la confianza”, expresó la presidenta ejecutiva.

Sentimiento de frustración, ¿por qué?

El 88 por ciento de los colombianos consultados en la encuesta percibe altos niveles de corrupción. En ese sentido, la disposición a pagar impuestos no depende únicamente de las sanciones o de la capacidad fiscalizadora del Estado, sino que allí es clave qué piensan los ciudadanos de la distribución de los recursos. ¿Hasta qué punto el cumplimiento tributario está relacionado con la confianza en el Estado?

El exministro Ocampo expresó que la confianza en el uso de los recursos públicos es una parte fundamental de la confianza social. “Cuando existe una elevada corrupción (…) la gente comienza a sentirse frustrada por la incapacidad del Estado para garantizar el buen uso de los recursos. Por ese motivo, la confianza en las instituciones es un elemento fundamental de una buena economía”.

Los economistas también se refieren a la informalidad y a los costos que termina imponiéndole a la economía. Ocampo habló, sobre todo, de la informalidad empresarial: “Es decir, de empresarios que deciden realizar actividades por fuera de la ley. No tanto de la informalidad laboral, porque allí existe una relación de dependencia. Un trabajador puede terminar trabajando para alguien que es informal, pero no necesariamente se trata de una decisión del trabajador. Cuando las empresas deciden actuar con algún grado de informalidad, eso afecta profundamente la confianza en las instituciones. Además, genera el efecto adverso de reducir los recursos públicos y, por lo tanto, la capacidad del Estado para llevar a cabo las funciones que le corresponden”.

Clave: hacer presencia en la vida cotidiana de la gente

Cuando el ciudadano vive experiencias agradables en su relación con las instituciones, cuando recibe servicios que ayudan a mejorar su vida, cuando hay atención directa y cercanía, la confianza crece naturalmente. Guillén Arango explicó cómo funciona en su sector: “Esa es precisamente la mayor fortaleza del Sistema de Compensación Familiar: estar presente en la vida cotidiana de las personas con soluciones concretas que responden a sus necesidades. La cercanía de las cajas no es solo geográfica; es también un conocimiento profundo de las realidades de cada región. Gracias a esa presencia territorial, pueden ofrecer respuestas oportunas y pertinentes. Un ejemplo es su participación en las IPS, que en 2025 atendieron a 12,7 millones de personas en 22 departamentos, incluyendo municipios donde la oferta pública o privada de servicios es limitada”.

La presidenta ejecutiva sostuvo que esa presencia se refleja en resultados visibles, como “una madre que recibe oportunamente la cuota monetaria para apoyar a sus hijos (beneficio que llegó a cerca de 5 millones de personas), una familia que logra acceder a un subsidio de vivienda o un joven que encuentra trabajo a través de una de las redes de empleo más grandes del país”.

“Es muy importante apoyar a las regiones atrasadas”

José Antonio Ocampo consideró que construir confianza en un entorno escéptico y polarizado podría lograrse insistiendo en hacer las cosas bien, y transmitiéndole mensajes a la ciudadanía en los que se muestre que las tareas se realizan correctamente. Y para que a Colombia le vaya bien en los próximos años desde el punto de vista económico, el exministro sugirió: “Creo que lo más importante es el desarrollo de nuevas actividades económicas con mayor contenido tecnológico. Eso requiere, por ejemplo, muchas más actividades de investigación en ciencia y tecnología, un campo en el que Colombia tiene niveles muy bajos. Además, en el caso colombiano es muy importante apoyar, sobre todo, a las regiones atrasadas. Se necesitan planes muy específicos para que estas regiones se integren a la economía y sean también actores positivos del desarrollo”.

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José Antonio Ocampo, economista y exministro de Hacienda. “Uno de los grandes problemas de Colombia son las grandes disparidades entre el campo y las ciudades”, dice. | Foto: Colprensa.

Y, en ese contexto, ¿qué papel cumple el campo colombiano? Ocampo respondió: “Las zonas más atrasadas son generalmente zonas con un mayor contenido rural. Uno de los grandes problemas de Colombia son las grandes disparidades entre el campo y las ciudades. Esto se observa, por ejemplo, en los niveles de pobreza, que son tres veces más altos en el campo que en las ciudades. Además, gran parte de la violencia ocurre en zonas apartadas. Son elementos que hacen que el fomento de las regiones de menor desarrollo sea fundamental para el desarrollo nacional”.

Para aportarle a ese desarrollo las cajas de compensación podrían funcionar como un puente entre los ciudadanos y el Estado, y ayudar a reconstruir la confianza en las instituciones. Para la presidenta de Asocajas, en muchas regiones del país las cajas operan como verdaderos ejecutores de política social donde la presencia estatal es insuficiente. Con cobertura en los 32 departamentos y 895 municipios, las cajas han construido una capacidad territorial que les permite entender las necesidades específicas de cada comunidad y desarrollar soluciones diferenciadas para cerrar brechas. “Un ejemplo de ello –afirmó Adriana Guillén– son mecanismos como la cuota monetaria diferencial para trabajadores rurales, que reconoce las condiciones particulares de quienes viven y trabajan en zonas con mayores desafíos de acceso”.

La enseñanza principal –agregó Guillén– es que la confianza se construye con hechos verificables, cercanía territorial y consistencia en el tiempo, no con anuncios aislados. “Un Sistema de Compensación Familiar que combina eficiencia operativa, solidaridad entre empresas grandes y pequeñas, y resultados medibles en la vida de las personas a través del empleo, vivienda, salud, educación, cuidado, recreación y deporte, entre otros, ofrece una hoja de ruta replicable para otras instituciones públicas y privadas que buscan reconectar con la ciudadanía: responder oportunamente y rendir cuentas de manera transparente y sostenida”, explicó la directiva.

Algo claro, entonces, es que la confianza se recupera con resultados que las personas sientan y vean. Cuando las instituciones cumplen, rinden cuentas y están presentes en la vida cotidiana, aumentan las razones para formalizarse, pagar impuestos, invertir y cooperar. 
 

*Este contenido hace parte de ‘Lo que somos, cómo nos vemos. Los valores que mueven a los colombianos hoy’, una alianza de CAMBIO, la Alcaldía de Bogotá, Comfama, Invamer y SURA, a partir de la Octava Ola de la Encuesta Mundial de Valores (2018–2024).

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