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Andrea Lucchesini
Andrea Lucchesini.

“El potencial expresivo múltiple del piano siempre me ha fascinado y emocionado”: Andrea Lucchesini

El pianista italiano, discípulo de la legendaria María Tipo, ofrecerá dos conciertos en el XX Cartagena Festival de Música, que se realizará del 4 al 12 de enero.

Por: Yonathan Loaiza

París. Abril de 1983. El joven Andrea Lucchesini, de 18 años, recibe una llamada de su maestra, la aclamada pianista italiana María Tipo. Ella le informa de que, debido a algunos problemas de salud, no podrá dar su concierto que estaba programado en el ciclo Les Quatres Etoiles, el más importante del Teatro de los Campos Elíseos.

Por lo tanto, Lucchesini debe sustituirla.

Y sólo quedan 48 horas para el concierto.

Justo antes de que comience la presentación, el empresario advierte al público sobre el reemplazo, prometiendo reembolsar el precio de la entrada a cualquiera que se niegue a escuchar a un joven en lugar de a un pianista famoso. “Afortunadamente, el concierto fue muy bueno y entre el público había dos damas extraordinarias: la madre de Martha Argerich y la esposa de Arthur Rubinstein, que acogieron mi debut con gran entusiasmo y me animaron con su apoyo”, recuerda Lucchesini, más de 40 años después de ese intempestivo concierto.

Este es uno de los recuerdos más vívidos que el pianista italiano tiene sobre Tipo, quien se destacó por su técnica impecable y era admirada por sus colegas y por los críticos. Lucchesini, uno de los invitados internacionales del XX Cartagena Festival de Música, aprendió de su maestra un inmenso amor por la música, gratitud y un profundo respeto por las obras maestras que los compositores han dejado como legado a los intérpretes.

“Nunca me ocultó las dificultades de la actividad concertística, especialmente la inevitable soledad de los viajes, pero también la dificultad de encontrar el propio sonido en un instrumento diferente cada noche, la necesidad de ocultar una timidez natural en el escenario... Todas cosas que luego experimenté a lo largo de los años, sintiéndola cerca y comprometida. María Tipo nos dejó el pasado mes de febrero y me siento muy triste”, asegura el pianista, que se presentará en Cartagena el martes 6 de enero, a las 11 a. m., y el miércoles 7, a las 7 p. m. CAMBIO conversó con él.

CAMBIO: Usted empezó a estudiar piano a los seis años. ¿Cómo cree que haber empezado a una edad tan temprana influyó en su formación como pianista?

Andrea Lucchesini: Empezar tan pronto, y con una artista maravillosa que había tenido la misma experiencia de precocidad, fue decisivo: gracias a María Tipo no solo crecí con una sólida formación técnica, sino que encontré «mi voz» en el piano a través de la atención al sonido y a los infinitos matices que el pensamiento musical necesita para expresarse con coherencia y autenticidad, abordando desde muy temprano el gran repertorio pianístico. Antes de cumplir los dieciocho años, participé en mi primer concurso internacional, el Dino Ciani en el Teatro alla Scala de Milán, y el primer premio me permitió comenzar una carrera internacional de conciertos y grabaciones.

CAMBIO: Su papá estudió trompeta en el Conservatorio y también fue un multinstrumentista autodidacta. ¿Usted también toca o alguna vez quiso tocar otro instrumento?

A. L.: Mi papá era un músico total de gran talento, pero al no haber tenido una formación académica en su juventud, quería un camino más preciso para mí. Confiar en una artista tan famosa como María Tipo, que además era una gran maestra, estricta y reconocida, era muy importante para él. Si hubiera podido estudiar otro instrumento, sin duda habría sido el violonchelo, pero el potencial expresivo múltiple del piano siempre me ha fascinado y emocionado.

CAMBIO: ¿Qué compositores fueron los más importantes en la formación de su alma musical?

A. L.: He trabajado mucho con los clásicos, especialmente Bach, Beethoven y Schubert, en los que he encontrado racionalidad, ternura y furia, pero también la necesidad de un control formal que diera un perímetro a las emociones. El repertorio romántico, en cambio, me permitió superar la reserva natural de mi carácter y expresarme con más libertad, resaltando los aspectos más apasionados. Conocer a un gran compositor como Luciano Berio me permitió entrar en el laboratorio de la escritura contemporánea, lo que sin duda amplió mis horizontes como intérprete y músico.

CAMBIO: Usted grabó en vivo todas las sonatas de Beethoven. ¿Cuál fue el aspecto más desafiante de esa experiencia?

A. L.: La grabación de las 32 sonatas fue la consecuencia, completamente inesperada!, del ciclo de ocho conciertos que ofrecí entre finales de 1999 y 2001. Había aceptado algunas invitaciones para dar conciertos, así que pasé la transición al nuevo milenio en compañía de Beethoven, trabajando sin descanso en las sonatas que aún no tenía en mi repertorio y retomando las demás con el mismo cuidado. Recuerdo haber experimentado sentimientos encontrados durante ese periodo: por un lado, el esfuerzo y la presión de tener que abordar páginas siempre nuevas en concierto; por otro, la alegría de profundizar y examinar con lupa la escritura de un genio musical.

CAMBIO: En su primer concierto en Cartagena interpretará la Sonata para piano n.º 14 Claro de Luna, de Beethoven, que no sólo es una de sus obras más importantes sino también una de las piezas musicales más conocidas del mundo. ¿Cómo aborda una composición tan relevante?

A. L.: Llevo muchos años interpretando esa sonata y la encuentro intacta en su frescura inspiradora, que ni el tiempo ni las infinitas interpretaciones han logrado empañar. Es una obra revolucionaria, cuya libertad expresiva y formal dice mucho del autor: el dolor, la melancolía, la gracia y el ímpetu dramático se alternan en unas pocas páginas, componiendo un magnífico fresco.

CAMBIO: También interpretará la Sonata para piano No. 5’, de Mozart. ¿Cómo ha sido su relación con Mozart a lo largo de su carrera?

A. L.: María Tipo era una intérprete mozartiana muy refinada, y trabajé mucho con ella, especialmente en algunos conciertos orquestales, que siempre he tenido en mi repertorio. Esta sonata es una pequeña joya,y la toco con alegría, como toda la música de Mozart, delicada y poderosa a la vez, capaz de expresar con una escritura sencilla la serenidad y la profundidad abismal del alma humana.

CAMBIO: ¿Qué es lo que más le gusta de la estructura musical de la sonata?

A. L.: Son precisamente las proporciones perfectas de cada uno de los tres movimientos lo que me encanta: en su sencillez, Mozart, que entonces tenía 19 años, encuentra los acentos de una contabilidad serena, un cromatismo delicado, un fraseo ingenioso y danzante en una aparente desconexión, desmentida por la precisa estructura formal que constituye los tres movimientos, en forma de sonata de doble temática y tripartita, es decir, la más refinada de las arquitecturas musicales... ¡Un genio!

CAMBIO: ¿Cómo recuerda su experiencia en el Festival de Música de Cartagena en 2020?

A. L.: Estoy feliz de participar en la edición de 2026 del festival. Guardo muy buenos recuerdos de mis participaciones anteriores, y en particular de los conciertos de 2020, en los que tuve la alegría de tocar junto a mi esposa Valentina. Al recordar ahora nuestro viaje, no puedo evitar pensar que entonces no sabíamos que, pocas semanas después de nuestro regreso, el mundo se «detendría» debido a la pandemia. Quizás por eso me parece que han pasado más de seis años desde entonces...  

Conciertos en Cartagena.

En el XX Cartagena Festival de Música, Andrea Lucchesini protagonizará un recital el martes 6 de enero, a las 11 a. m., en la Capilla del Hotel. Además, el miércoles 7, a las 7 p. m., se presentará en el Teatro Adolfo Mejía junto a la Orquesta de Cámara Franz Liszt, bajo la batuta de István Várdai.

Siga aquí toda la programación del Cartagena Festival de Música

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