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Cultura

El cine afro, raizal e indígena tiene mucho para mostrar

'Sein Zare y la partícula de Dios'.

En la búsqueda de cerrar las brechas y hacer de la equidad racial un principio fundamental en la industria audiovisual de Colombia, la Corporación Manos Visibles lanza el Fondo Audiovisual para la Equidad Racial, un punto de partida en los relatos de las comunidades afro, raizales e indígenas del país.

Por Rubén Darío Escobar

En el Bogotá Audiovisual Market – BAM que se desarrolla esta semana en Bogotá, la Corporación Manos Visibles presenta el Fondo Audiovisual para la Equidad Racial (ERA) iniciativa que cuenta con el apoyo de Luminate y Ford Fundation y que tiene como propósito redefinir la narrativa cinematográfica del país impulsando largometrajes de ficción y documentales creados por personas afrodescendientes e indígenas.

“Este fondo inaugura una nueva era en el cine colombiano, donde la equidad racial es un principio innegociable. Queremos impulsar relatos que resuenen a nivel global, que conecten con audiencias diversas y que construyan un legado de calidad, conciencia e impacto”, afirmó Paula Moreno, presidenta de Manos Visibles.

Luego de un riguroso proceso de evaluación realizado por un comité de personas con amplia trayectoria en el sector audiovisual, se seleccionaron cuatro proyectos de largometraje de ficción y documental, provenientes de distintas regiones del país.

“Hoy apoyamos cuatro películas visibles, nacidas de la Sierra Nevada, San Andrés, el norte del Cauca y Santa Marta, son historias que abarcan una diversidad de géneros y miradas: primer largometraje hecho integralmente por raizales de San Andrés, visiones tradicionales en diálogo y planteamientos científicos con perspectiva global desde las comunidades de la Sierra Nevada, una comedia caribe desde Santa Marta y un cine que aborda la sanación de un país herido por las desapariciones, con historias que buscan encontrar a quienes nos faltan”, agregó la presidenta de Manos Visibles.

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*Soñé su nombre*. Cortesía Carabalí Films.

Soñé su nombre

Ángela Carabalí
Medellín

Ángela Carabalí nació en Jamundí, Valle del Cauca. Pasó gran parte de su niñez y adolescencia en Montelíbano, Córdoba, regresó a Jamundí para después irse a estudiar a la Universidad de Medellín, Comunicación y Lenguajes Audiovisuales en la capital de Antioquia, en donde terminó su carrera y en donde se ha proyectado en los últimos años.

“La razón por la que entré a estudiar esa carrera fue porque tenía tres niveles de fotografía y en ese camino descubrí que la fotografía documental era mi gran pasión”, dijo Ángela Carabalí, quien tuvo en su abuela, su primera inspiración para realizar un documental sobre su familia.

Y es precisamente la familia, lo que ha impulsado a esta mujer en su devenir profesional en el que ha tenido grandes aciertos, como el documental interactivo Pregoneros de Medellín, “que fue un homenaje a los vendedores ambulantes que pregonan de una manera muy atractiva, creativa, ingeniosa para enamorar, seducir a sus clientes y vender sus productos”, afirmó la cineasta.

Soñé su nombre, la película con la que Manos Visibles la reconoce a través del Fondo ERA, es la respuesta de Ángela Carabalí a un sueño que tuvo, luego de 30 años de desaparición de su padre y en el que él le pide que lo busque, es así como ella aborda desde el cine un tema tan doloroso para los colombianos, la desaparición forzosa.

“Pasaron 30 años antes de que pudiera hablar abiertamente sobre la desaparición de mi padre. Tenía 7 años la última vez que lo vi. Un sueño poderoso con él hizo darme cuenta de que ya no podía enterrar esa historia, de que lo que le ocurrió a mi padre también les había sucedido a más de 120,000 personas en Colombia y a muchas más en América Latina”, contó Ángela Carabalí.

“En mi caso decidí trabajar esta problemática desde un ámbito poético y en el cual la realidad y lo onírico se entretejen por la naturaleza de mi propia historia. Yo creo que, si no hubiera sido así, tal vez yo no me hubiera centrado en narrar la violencia porque yo sentía que ya había otros autores y que ya había otras miradas que lo estaban haciendo”, dice Carabalí, quien tras este sueño con su padre inició su búsqueda junto con su hermana y de ahí nació la película.

“En el sueño, mi padre me pide que lo encuentre. Este llamado inicia una road movie que se convierte en la columna vertebral de la película, entrelazando diversas formas de presentar los archivos familiares, así como la historia íntima entre dos hermanas. Nos grabamos a nosotras mismas, nos apoyamos y complementamos, mientras también establecemos un vínculo con comunidades, tierras, protocolos espirituales, saberes ancestrales y contextos diferentes al nuestro”, explicó Carabalí en las justificaciones de la cinta.

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Rodaje de *Freedom*. Cortesía de Native Films.

Freedom

Alfred, Cristian y Gregory Robinson
San Andrés

“Soy nacido en Medellín, con un gran arraigo a mis raíces antioqueñas, gracias a crecer con mi familia materna. El encuentro con mi raizalidad fue dándose con el tiempo, después de 30 años de vivir en la isla, relacionarme con mi familia materna, y más de 15 años desarrollando proyectos audiovisuales de carácter cultural en San Andrés. esto me llevó a sentir un gran sentido de pertenencia por mis raíces raizales”, dijo a modo de introducción, Alfred Robinson, quien junto con sus otros dos hermanos Gregory y Cristian, se embarcaron en esta producción que se convierte en el primer largo metraje hecho por raizales en San Andrés.

Freedom, es una película dirigida por Alfred Robinson y con la producción y el guion de Cristian y Gregory, sus hermanos. Este largometraje puede ser considerado el primero realizado por raizales y ha sido merecedor de Mención Especial, dentro del grupo de seleccionados del Fondo ERA, de Manos Visibles.

“Es una historia que nace del trabajo en equipo de los hermanos Robinson, Gregory, Christian y Alfred. La creamos juntos, figuramos en diferentes cargos en la realización, pero tiene un poco de nosotros tres, tanto en el guion como en la producción y dirección”, dice Alfred Robinson, que estará en Bogotá haciendo parte del BAM 2025.

Acerca de cómo avanza el trabajo de posproducción de la cinta, Alfred, dijo: “Gracias a ERA tendremos la compañía de expertos de la industria para mejorar la película desde todos sus frentes en los meses entrantes. Somos seleccionados para participar en Sap Cine, donde esperamos, además de fortalecer nuestro proyecto con nuevos conocimientos, lograr alianzas importantes, de cara a la etapa de exhibición y distribución”.

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Cortesía de Colectivo Yosokwi.

Sein Zare y la partícula de Dios

Amado Villafañe y Pablo Mora
Sierra Nevada de Santa Marta

“Crecí rodeado por las montañas y ríos de la comunidad arhuaca de Sogrome en la Sierra Nevada de Santa Marta. Allí aprendí sobre el conocimiento tradicional de mi pueblo y las prácticas diarias de cuidado y protección de la madre naturaleza, intrínsecas a nuestra cultura”, dijo en sus notas Amado Villafaña, un indígena arhuaco que hace más de 20 años se dedica a la fotografía y al video.

Él es el director de Sein Zare y la partícula de Dios. Un documental que ha sido reconocido en el Fondo ERA, por Manos Visibles y que gracias a este apoyo podrá poner en marcha su fase final de producción.

Desde el corazón del mundo, los indígenas arhuacos se resisten a morir y emprenden un largo viaje para dialogar con quienes amenazan su territorio y también con quienes han encontrado en su cosmovisión o Sein Zare, profundas coincidencias.

Sein Zare y la partícula de Dios es un documental que se acerca al pensamiento tradicional de la cultura indígena arhuaca. Dirigido por el director-fotógrafo Amado Villafaña, cuenta con el respaldo de las autoridades tradicionales de la comunidad, conscientes de la necesidad de transformar imaginarios y prejuicios históricos construidos por las sociedades no indígenas.

A propósito, Gunzareiman Villafaña dijo acerca de la producción de este documental y de cómo abordar estos temas que a veces son invisibles para las comunidades no indígenas.

“Uno de los retos visuales nace precisamente de ese diálogo entre lo invisible y lo visible. Para nosotros siempre ha sido una pregunta constante, pero en medio de todo lo que construimos, lo construimos a partir de la palabra de los mamos y las autoridades tradicionales indígenas”, dijo Gunzareiman, productora de este documental y quien hace parte de las distintas actividades del BAM 2025.

Y agregó, acerca de lo que para ellos significa este trabajo: “Este ejercicio de fortalecimiento de la soberanía audiovisual ha sido un proceso que ha venido acompañado con muchos retos, muchas dificultades y es importante entender que ha habido un proceso de descolonización de la imagen de lo que es ser indígena, un proceso de domesticación de las cámaras y un proceso de construcción de imagen”.

Un viejo sin documentos

Yurieth Romero y Edgar de Luque
Santa Marta

Yurieth Romero, una cineasta de Santa Marta y quien ganó el Premio de Estímulos del Fondo de Cinematografía de Mincultura con su proyecto Las visitantes, una serie y un libro de cuentos con el mismo título y que pronto tendrá película, se lanza ahora con Édgar de Luque y su productora La Caracola Films a hacer una comedia: Un viejo sin documentos.

Un viejo músico olvidado, declarado muerto por error, debe luchar contra la burocracia y la adicción al juego de su abogado para recuperar su identidad y reunirse con su hija y de paso recibir un homenaje que le harán en la capital del país. Ese es, a grandes rasgos, el guion de Un viejo sin documentos, el nuevo proyecto de Yurieth Romero que, junto con Édgar de Luque y la Caracola Films, está en vías de hacerse realidad.

“Es una apuesta muy significativa porque es tratar de hacer un cine como nos gusta a nosotros como realizadores, un cine que reflexiona acerca de problemáticas actuales de nuestra sociedad pero que también pueda dialogar con las audiencias en términos de entretenimiento. Entonces, esta película tiene sobre todo ese enfoque y está pensada desde su escritura que sea una película sobre todo en que las personas que la vean se puedan reír y sentir identificadas”, dijo Yurieth Romero, quien el año pasado presentó la serie Las visitantes y un libro de cuentos con el mismo título.

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