
De San Andrés al mundo: La feria que conecta a Colombia con el Caribe internacional
Del 17 al 21 de septiembre, San Andrés se convierte en la capital de la Gran Nación Creole con la Feria Internacional del Libro que hace de la literatura un acto de memoria, resistencia y comunidad.
Por: Carolina Ethel
“All a wi” –“todos nosotros”, en lengua creole– no es simplemente el lema de la Feria Internacional del Libro de San Andrés, Providencia y Santa Catalina (FILSAI). Es un grito de comunidad y resistencia que define a este evento literario, hoy considerado una de las plataformas culturales más importantes del Caribe internacional y puente, casi único, entre la Colombia continental y la Colombia insular.
La séptima edición de FILSAI se celebrará del 17 al 21 de septiembre, en aulas escolares, salones del Banco de la República, la céntrica Plaza del Cañón de Morgan y el Centro Cultural La Escalera, con más de 60 actividades. Durante cuatro días, las islas se llenarán de voces diversas –escritores, narradores, artistas, editores, músicos y académicos provenientes del Caribe, África, América y Europa– junto a autores raizales que cuentan la historia local desde adentro. La inauguración incluye homenajes a figuras culturales del archipiélago, como la cantautora Miss Cecilia ‘Chiqui’ Francis Hall, autora del himno Beautiful San Andrés, y culmina con una Raizal Night de música afrocaribeña que celebra las raíces compartidas del archipiélago con el Caribe.
San Andrés, capital de la Gran Nación Creole
Con esta feria, que lleva 15 años resistiendo, San Andrés se reafirma como capital simbólica de la Gran Nación Creole: un territorio que, pese a su pertenencia política a Colombia, comparte con Jamaica, Trinidad, Belice, Santa Lucía o La Habana la misma raíz lingüística y cultural afrocaribeña. Como lo señala Marina Salandy-Brown, directora del Bocas Lit Fest, tras participar en la edición 2024: “Cualquier persona caribeña que asistiera a este animado evento en San Andrés se sentiría como en casa por la familiaridad de la geografía y la energía del lugar. Sin embargo, el idioma requeriría un esfuerzo especial, y ahí radica una historia fascinante de una parte del Caribe creole que, para muchos de nosotros, sigue siendo en gran medida desconocido”. Ese “esfuerzo especial” de reconocimiento convierte a FILSAI en revulsivo cultural y político: un escenario donde el creole se celebra como lengua de resistencia y donde creadores isleños defienden la identidad caribeña frente a siglos de silenciamiento.
Gracias a estos intercambios, FILSAI se inscribe en la misma conversación cultural que ha visibilizado la producción literaria insular plurilingüe. En 2025, Jamaica es el país invitado de honor, con la historiadora Verene A. Shepherd, experta en reparación de la diáspora afrocaribeña, y la académica Donna P. Hope, autora de investigaciones imprescindibles sobre el Dancehall. Esta elección subraya la vocación pan-caribeña de la feria: Kingston y San Andrés se encuentran como ciudades hermanas, compartiendo lenguas cruzadas y esperanzas comunes.
La isla que se narra
Este diálogo entre mares ha permitido que las voces que narran la isla crucen fronteras. Especialmente las de creadoras que han tejido una narrativa de memoria, identidad y futuro. La pionera Hazel Robinson Abrahams abrió camino en los sesenta con su columna en El Espectador ‘Meridiano 81’, donde mostró “la otra cara del paraíso”. A su legado se suman autoras como Emiliana Bernard Stephenson, Keshia Howard, Kenia Sjogreen, Nathalie Hooker o Edna Rueda. Otras ausentes este año, como Cristina Bendek (Los cristales de la sal), Marilyn Biscaíno o Lolia Pomare, han fortalecido la tradición afroinsular desde la novela, la poesía, el teatro y la ‘oralitura’.
Detrás –más bien caminando al lado– de este movimiento está Maríamatilde Rodríguez –poeta, narradora y gestora–, creadora y actual directora de FILSAI y del Centro Cultural La Escalera. Barranquillera de origen e isleña por adopción desde hace tres décadas, Rodríguez ha trabajado por “revelar esa cara oculta bajo la belleza de las aguas de San Andrés y Providencia”. “FILSAI nació de una urgencia del alma: darle palabra a una isla que ha sido silenciada”, afirma Rodríguez.
El lema de este año “All a wi”, todos nosotros, incluye a cada habitante, a cada visitante, al ecosistema mismo. Cuando en la noche inaugural resuene el calipso de Miss Chiqui junto al grupo Creole y se lea el manifiesto preparado por la profesora Verene Shepherd, que invita a mirar atrás con orgullo para caminar hacia adelante fortalecidos y unidos, quedará claro que esta feria va más allá de los libros y desde aquí lanza un mensaje potente al mundo: que ninguna isla se quede aislada.
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