
La historia detrás de la colección más grande de camisetas antiguas de Independiente Santa Fe
CAMBIO recorrió el apartamento en el que está una de las colecciones más hermosas, antiguas y envidiadas de camisetas históricas de Independiente Santa Fe. La colección lleva más de 20 años enriqueciéndose y cuenta con camisetas con más de 60 años de antigüedad.
Las paredes, los pasillos, la cocina, el cuarto principal, la sala, el apartamento entero está plagado de alusiones a Independiente Santa Fe. Mi atención salta de una foto inédita de Pandolfi con su bigote vaquero mientras celebra un gol con los ojos llenos de gloria hacia la cinta de capitán que usó Omar Pérez en un partido contra el Junior de Barranquilla. Un retrato de Leider Preciado jovencito, todavía con la mirada incierta y el cuerpo atlético, hace juego con la foto a color del cantante de Manu Chao, sonriente y vestido de santafereño.
No es posible no mirar absorto el banderín antiguo y desleído que empieza a perder sus letras y las seis estrellas del escudo. Y en cada una de las paredes, enmarcadas, cuelgan las camisetas más preciadas de la envidiable colección de Óscar Segura, el sociólogo que duerme rodeado de una de las colecciones más antiguas, hermosas y envidiadas de Colombia.

Cuarentañero y tan bogotano como Alfonso Cañón, Segura fue por primera vez al estadio en el año 99 para ver a Santa Fe perder contra el América de Cali en la final de la extinta Copa Merconorte. Su primera camiseta original fue una marca Topper que le regaló su hermana cuando tenía doce años. La colección, que ha ido enriqueciendo por más de dos décadas, ha alcanzado a tener más de 200 camisetas y le ha implicado una inversión de la que prefiere no hablar “para no perder la cabeza”.
Camisetas con mangas largas y cortas, con letras chinas en el pecho y con logos comerciales de gaseosas, hoteles, champañas, marcas de arroz. Algunas bañadas en gloria, otras en decepción. Nostalgia, barro, memoria, sudor, y la elegancia y el misterio que reviste a las cosas que han sido queridas y atesoradas más allá del tiempo. Historia viva y latente del primer y último campeón de Colombia.

CAMBIO fue hasta su apartamento en el barrio Samper Mendoza —el mismo barrio que vio nacer a leyendas santafereñas Ernesto Díaz y Alfonso Cañón— para preguntarle por los porqués, las glorias y los arrepentimientos de su envidiable colección.
CAMBIO: ¿Por qué y cómo se hizo hincha de Independiente Santa Fe?
Óscar Segura: Por herencia, como la mayoría de santafereños. Fue por culpa de mi abuelo y mi papá, ambos muy hinchas. Aunque mi papá dice que no quería que un hijo le saliera tan loco por Santa Fe como yo (risas).
CAMBIO: ¿Cuál fue la primera camiseta de Santa Fe que tuvo?
O. S.: De pelado tuve muchas camisetas, de esas que vendían en el barrio, fácil y baratas. Pero la primera camiseta original que tuve fue una Topper que me regaló mi hermana cuando tenía 12 años.
CAMBIO: ¿Por qué empezó la colección?
O. S.: Al año siguiente de que mi hermana me regaló la primera camiseta, compré otra original para ir al estadio y empecé a querer más y más y más. Fue en el 2004 que la colección empezó a tomar forma, y como nadie coleccionaba camisetas por ese entonces, pude comprar muchas baratas y fácil.

CAMBIO: ¿Cuántas camisetas alcanzó a tener su colección?
O. S.: Muchas. Por esa época compraba de todo, camisetas rotas, usadas, maltrechas, lo que apareciera. En la Guardia (la tribuna popular de Santa Fe) le compraba camisetas por 40, 50 mil pesos que los hinchas luego se gastaban en la fiesta. Alcancé a tener más de 200 camisetas.
CAMBIO: ¿Y ahora, dónde mete tantas camisetas?
O. S.: De un tiempo para acá empecé a depurar la colección y me dediqué a coleccionar camisetas de los años ochenta para atrás y así tener una colección realmente única. Como son joyas muy difíciles de conseguir, me ha tocado vender muchas de las camisetas más nuevas o darlas en forma de pago.

CAMBIO: ¿Qué tanto éxito ha tenido buscando camisetas con 40, 50 y 60 años de antigüedad?
O. S.: Empecé por las camisetas de los ochenta, que son muy jodidas de conseguir. Como ya las tengo casi todas, salté a los setenta y de esa década he podido conseguir seis. Ahora estoy metido con los años sesenta, que obviamente es una época casi imposible de completar.
CAMBIO: ¿Cómo consigue las joyas más preciadas?
O. S.: Muchas las he conseguido en subastas, que casi siempre gano. Otras me han llegado a través de amigos y colegas coleccionistas que cuando se topan con una joya de las que busco inmediatamente me llaman. La camiseta más antigua que tengo, del año 60, me la consiguió un gran amigo coleccionista que viajó hasta Barichara para encontrarse con el hijo de un ex jugador uruguayo que la tenía en su closet.
CAMBIO: ¿Esa es la mayor joya de la colección?
O. S.: Una de las joyas, claro. Pero la camiseta que más quiero es la de Alfonsito Cañón, del año 73 y con el 8 en la espalda, que le compré a un amigo coleccionista que no sabía, como yo, que el gran Alfonso había sido el dueño de esa belleza. Cuando me mandó la foto, salí corriendo en un taxi, en pijama, la tenía que tener en mi casa. A partir de esa camiseta me hice buen amigo de Alfonso Cañón, que por supuesto me la firmó.

CAMBIO: ¿Cuánto pagó por la camiseta de Alfonso Cañón y cuánto es lo máximo que ha pagado por una camiseta?
O. S.: Por esa camiseta pagué como 2 millones y medio de hace 6 años o más. Por las camisetas más preciadas he pagado hasta 8 millones de pesos.
CAMBIO: ¿Cómo hace para saber que una camiseta es original?
O. S.: A estas alturas es puro ojo. He visto tantas camisetas que con verlas me basta para reconocer el tipo de tela y ubicarla temporalmente. Muchos amigos y coleccionistas me llaman para que les confirme si una camiseta es de un año o de otro y si es falsa u original. A veces logro saberlo a ojo, pero otras veces les ayudó a comprobarlo con mi archivo fotográfico, que con el paso de los años se ha hecho inmenso.
CAMBIO: ¿Cuál es el mayor arrepentimiento que tiene por haber dejado pasar una camiseta?
O. S.: Una camiseta del año 81, que todavía me hace falta y que alcancé a negociar con un vendedor en Argentina. Al final, por el cambio de moneda y el envío, el precio se disparó y como no tenía la plata, le pedí que me diera un plazo de un mes. En ese tiempo el tipo la vendió a un mejor postor… Hoy me reprocho no haber pedido un préstamo, un crédito, lo que fuera.

CAMBIO: La camiseta que más le costó conseguir
O. S.: Una camiseta del 75 que me ofreció un señor que le estampaba la ropa a Santa Fe y decidió vender todas sus camisetas. Cuando me encontré con él, en vez de comprar la del 75, que es una camiseta muy famosa, le compré la del 79 porque venía con el apellido de Alberto Santelli, delantero uruguayo de esa época. Me demoré 15 años en volver a verla y recuperarla. Y, claro, me tocó entregar una de mis joyas en forma de pago.
CAMBIO: ¿Cuánta plata ha invertido en su colección y qué piensa su familia cuando viene a este apartamento?
Óscar Segura: Prefiero no pensar en la inversión para no perder la cabeza (risas). Mi familia piensa que estoy absolutamente loco.
Lea los comentarios







