
Paris Saint Germain, bicampeón de Europa
Crédito: Reuters.
El PSG se llevó su segundo título de Champions League por la definición desde el punto penal. El Arsenal no pudo ganar su primer título.
Por: Santiago Luque Pérez
Fue una de las finales más igualadas e interesantes de los últimos años. Más de 120 minutos del mejor fútbol posible: técnica exquisita, derroche físico, vergüenza deportiva y, en lo táctico, fue una fierísima partida de ajedrez.
El primer tiempo se inclinó para el equipo inglés, que saboreó la cima gracias al golazo del alemán Kai Havertz, hombre tocado por la varita de las finales. Con el arco al frente, optó por apuntarle a la cabeza del arquero del PSG y la apuesta pagó muy caro: golazo para la eternidad.

En el segundo tiempo, por la urgencia, el PSG aceleró y, con su habitual anarquía organizada, fue asomando las narices en el área de David Raya. Hasta que una pared en el área fue la llave para el penalti que dio pase al empate. ¿El autor? El Balón de Oro: Ousmane Dembelé.
Después, hasta el alargue, se alternaron la iniciativa y la inspiración. La angustia, agobiante, se conjugó con el fútbol-arte de bando y bando hasta la infartante definición por penales.
Que terminó por coronar, con justicia, al imperio que ha construido Luis Enrique. Que, por segundo año consecutivo, dormirá como amo y señor de Europa. Hoy no hay nadie mejor que él.
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