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La manosfera con acento colombiano: radiografía de la comunidad que convirtió la misoginia en un negocio
Género

La manosfera con acento colombiano: radiografía de la comunidad que convirtió la misoginia en un negocio

Crédito: Yamith Mariño

Bajo la promesa de ayudar a los hombres a ser "alfas", alcanzar el éxito económico y en las relaciones con mujeres, una red de creadores de contenido en Colombia difunde discursos antifeministas y monetiza el malestar masculino mediante cursos, mentorías y comunidades privadas. CAMBIO se infiltró en ese ecosistema de los gurús para analizar sus discursos, negocios y promesas.

Por: Lina Cuitiva

Nota del editor: Este artículo contiene expresiones y conceptos utilizados por comunidades de la manosfera que promueven discursos misóginos y peligrosos. Estos términos se reproducen únicamente con fines periodísticos. CAMBIO no respalda ni avala las ideas aquí descritas.


Un hombre musculoso y de barba milimétricamente arreglada mira a la cámara y dice: "Bro, ella no te dejó por feo, te dejó porque eres un beta". En otro video, un creador se graba haciendo dominadas en el gimnasio mientras le habla a su comunidad: "No vayas al psicólogo, mejor haz esto: come carne, entrena todos los días, ten mujeres, alza pesas y haz dinero. Sé masculino". Un tercero publica una historia de Instagram en la que asegura que el feminismo busca "debilitar al sexo masculino, injuriándolo y ridiculizándolo". Los tres comparten una idea similar del significado de ser hombre en lo que se conoce como la manosfera.

Se trata de un universo digital integrado por creadores de contenido y comunidades en línea que prometen enseñarles a los hombres cómo convertirse en "alfas" y alcanzar el éxito económico. Sus miembros suelen exaltar la supremacía masculina y la narrativa de que hay una desigualdad de género que los perjudica, y presentan las relaciones entre hombres y mujeres como una disputa por el poder.

CAMBIO analizó las publicaciones de algunos de los principales exponentes de este fenómeno en Colombia, revisó el contenido de los cursos que venden e ingresó a foros para identificar los códigos, discursos y modelos de negocio que sostienen este ecosistema.

Dentro de la manosfera colombiana

El fenómeno colombiano sigue un libreto conocido. En países como Estados Unidos y Reino Unido, influenciadores como Andrew Tate, hoy arrestado por delitos relacionados con trata de personas y explotación sexual, alcanzaron millones de seguidores enseñando cómo debía comportarse un "verdadero hombre".

En Colombia no existe una figura con el alcance global de estos referentes internacionales, pero sí una red de creadores de contenido que reúne a cientos de miles de seguidores. Entre los más visibles están David Ratio, anfitrión del pódcast Hombre racional (100.000 seguidores en TikTok); @Alphaestilo_ (165.000 seguidores); Pipe Arciniégas (140.000 seguidores), y Tito Huertas, quienes combinan contenidos sobre desarrollo personal, emprendimiento y relaciones.

A primera vista, gran parte de sus publicaciones gira en torno al éxito económico, las inversiones, el emprendimiento y la disciplina personal. Frases como "Te ayudo a ser mejor que ayer" o "Transformando la vida de hombres como tú" figuran en las descripciones de sus perfiles.

Una revisión más detallada muestra que ese contenido suele dar paso a mensajes sobre el deber ser de un hombre alfa. En una publicación de Instagram, por ejemplo, Arciniegas afirma: "Un hombre de alto estándar no persigue atención, no tolera irrespeto, no se pierde por amor y no vive esclavo de sus impulsos". 

Los perfiles comparten una estética reconocible por un uso recurrente de imágenes y videos generados con inteligencia artificial y la utilización de dibujos de lobos y gorilas, símbolos de fuerza y dominación.

Un código que también se repite ampliamente en la manosfera es el del emoticón de la píldora roja o red pill, una creencia de que el feminismo controla la sociedad y los hombres son las verdaderas víctimas, usando la metáfora de la película Matrix para decir que “despiertan” a esta supuesta realidad. Ese emoji suele utilizarse también para presentar determinadas afirmaciones como verdades incuestionables.

Cuando se adentra más en las comunidades es cuando empiezan a develarse los discursos misóginos, en especial, cuando se refieren a uno de los temas más recurrentes entre ese tipo de cuentas: cómo elegir o descartar a una pareja sentimental.

“Hoy en día una mujer no va a relacionarse con usted por lo que es, sino por lo que tiene”; “Quédese con la mujer que no sale de fiesta”; “Las mujeres tienen estándares inalcanzables y no aportan más allá de su físico”, son algunas de las afirmaciones que reproducen estereotipos de género que este medio encontró en los perfiles analizados. 

En uno de los grupos de WhatsApp asociados a estas cuentas, que se presenta como una comunidad para alcanzar la "excelencia masculina", participan cerca de 300 usuarios. Aunque no es posible conocer con certeza quiénes integran el chat, la mayoría tiene números telefónicos con el indicador de Colombia y, por las fotografías de perfil, predominan hombres jóvenes. Allí se discuten con frecuencia temas relacionados con las relaciones de pareja y la masculinidad.

En una de las conversaciones, un participante que, por su foto de perfil, aparenta tener entre 20 y 25 años, pregunta si "está bien ser celoso" porque "no le gusta que la gente tenga acceso a lo que yo tengo", en referencia a una mujer que conoció en un gimnasio. Después plantea otra inquietud: si es aceptable para ellos que esa mujer tenga amigos.

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Captura de pantalla de un chat grupal "para alcanzar la excelencia masculina".

Otro usuario le responde usando la palabra simp, un término que fue identificado por ONU Mujeres como parte de la jerga de la manosfera en todo el mundo. Se usa para burlarse o menospreciar a un hombre que muestra demasiado interés por una mujer que parece no prestarle atención de manera romántica o sexual.

Este tipo de conversaciones no son un hecho aislado. Plan International advierte que estas discusiones funcionan como una cámara de eco donde las frustraciones de algunos hombres, especialmente los más jóvenes, encuentran una explicación sencilla: responsabilizar a las mujeres o al feminismo de sus problemas.

La organización también sostiene que estas comunidades ofrecen un sentido de pertenencia e identidad a quienes se sienten solos o rechazados, mientras refuerzan una lógica de "nosotros contra ellas" que normaliza la misoginia y puede derivar en formas de acoso y violencia tanto en línea como en la calle.

El miedo de perder privilegios

Un factor común visible en estas comunidades es que el feminismo se presenta como un enemigo. Una publicación de un perfil con más de 7.000 seguidores dice que esas convicciones buscan "debilitar, injuriar y ridiculizar al sexo masculino".

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Captura de pantalla de una historia de Instagram del creador de contenido Tito Huertas en la que habla del feminismo. La publicación está guardada en un grupo de historias destacadas de nombre 'Red pill'.

Por ejemplo, en uno de los episodios del pódcast Hombre racional, los anfitriones conversan con un abogado penalista sobre las sanciones por violencia intrafamiliar, la inasistencia alimentaria y el feminicidio. A lo largo del episodio sostienen que el sistema judicial colombiano otorga un trato preferencial a las mujeres en caso de presentarse como víctimas de estos delitos y que se minimiza la presunción de inocencia para los presuntos agresores.

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Transcripción del pódcast Hombre Racional, en un capítulo en el que hablan de violencia intrafamiliar y feminicidios, uno de las anfitriones dice que "las mujeres llevan a los hombres al límite".

Un planteamiento distorsionado que coincide con uno de los discursos recurrentes de la manosfera identificados por organizaciones de derechos de las mujeres y niñas: la idea de que los hombres son víctimas de las políticas de igualdad de género y de un sistema judicial que, según estas comunidades, favorece a las mujeres.

Ese argumento omite el contexto en que surgió la legislación y las medidas de protección para las mujeres que responden a una violencia estructural y documentada en todo el mundo.

El episodio también difunde información que contradice la evidencia disponible. Los participantes afirman, por ejemplo, que "en las parejas de lesbianas ocurre ocho veces más violencia que en las heterosexuales" o que "10 de cada 100 denuncias por violencia de género son falsas", aunque ONU Mujeres ha podido establecer que la cifra real corresponde a menos del 1 por ciento.

La monetización adentro de la manosfera

En cada uno de los perfiles analizados se halló otro patrón: la promoción de asesorías, cursos y mentorías para conseguir los supuestos ideales de la masculinidad que profesan.

Uno de ellos, llamado la escuela de Alfas VIP, se describe como una “Comunidad de desarrollo masculino para hombres que quieren construir disciplina, confianza, presencia y mejores resultados con las mujeres”. Tiene un precio de 29 dólares por mes que le da acceso a los compradores a videoconferencias, un e-book para “potenciar el camino alfa”, y el ingreso a una comunidad “exclusiva con retos, desafíos y networking”.

Otro de los programas identificados es Ovejas Negras, orientado principalmente al emprendimiento y la creación de riqueza. La membresía anual cuesta 2.000 dólares y ofrece módulos sobre marketing, construcción de patrimonio y estrategias para alcanzar la independencia financiera. Unos más, llamado Hónrate, ofrece un curso dirigido a hombres que promete ayudar a superar problemas como la inseguridad, la baja autoestima, la soledad, la depresión y las dificultades financieras para construir "una mejor versión" de sí mismos. 

El problema, advierten organizaciones internacionales, es que las respuestas que buscan quienes se integran a esa comunidad y los que se inscriben a esos cursos suelen construirse a partir de la desinformación y a la confrontación permanente con las mujeres.

Para Catalina Moreno, codirectora de la Fundación Karisma, el problema no es solo que estos espacios canalicen el malestar de muchos hombres que se sienten solos o sin referentes de masculinidades saludables, sino que conviertan esa necesidad en una oportunidad de negocio. 

"Las personas llegan buscando un espacio donde sentirse acogidas, pero muchas veces no ven que detrás hay un interés por mantener su atención y venderles algo", señala la experta en asuntos de género en entornos digitales

El lenguaje de la manosfera en Colombia

Al igual que muchas comunidades, la manosfera difunde sus ideas con su propia terminología y referencias culturales. Esto incluye un lenguaje codificado que organizaciones como ONU Mujeres ha calificado como "discursos de odio sexistas, pseudociencia y otras mentiras dañinas".

  • Macho alfa: representa al hombre dominante, competitivo y con alto estatus social, económico o físico. Se le atribuye capacidad de liderazgo, éxito con las mujeres y autoridad.
  • Macho beta: término usado para describir, de forma despectiva, a los hombres considerados sumisos, inseguros o dependientes de la aprobación de los demás, especialmente de mujeres. Se les presenta como un modelo de masculinidad que debe evitarse.
  • Hombres y mujeres de alto valor: refuerzo de los roles tradicionales de género. Para hombres, es el ideal masculino que exalta el poder económico, disciplina y el liderazgo para ser más deseable en las relaciones de pareja. En las mujeres, está asociado a la belleza, fidelidad, obediencia y la disposición para formar una familia.
  • Píldora roja (o el emoticón 💊): también en inglés red pill. Significa despertar a la supuesta realidad de que el mundo favorece a las mujeres sobre los hombres. Se usa como sinónimo de ‘facto’, un término en redes sociales para decir que algo que se considera una verdad absoluta o incuestionable.
  • Femoide: es un término insultante que pretende sugerir que las mujeres no solo son inferiores a los hombres, sino que son menos que humanas.
  • Agenda feminista: en el contexto de la manosfera, el término alude a una teoría conspirativa según la cual las feministas controlan los medios de comunicación, la justicia y la política para oprimir a los hombres.
  • Simp:  insulto o burla para referirse a un hombre que muestra demasiado interés por una mujer que parece no prestarle atención de manera romántica o sexual.
  • Hipergamia/ Hipergámica: usado de forma despectiva para referirse a mujeres que buscan pareja entre personas de un nivel socioeconómico, educativo o estatus social superior.
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