
Trump: “El que no esté conmigo, está contra mi”. Análisis de Julio Londoño Paredes
El ex canciller Julio Londoño analiza la nueva política de Trump en América Latina: estamos volviendo a la época del “Gran Garrote” de Roosevelt, no solo por razones estratégicas, sino porque Estados Unidos quieren tener un “cordón de seguridad” alrededor de su territorio, afirma.
El sorpresivo cambio del super poderoso general Padrino López, puntal y sostén fundamental del régimen madurista, sorprendió al mundo. Pero la sorpresa continuó cuando se anunció que su sucesor sería el general González, jefe de la Casa Militar de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y uno de los más connotados violadores de los derechos humanos, en las diferentes posiciones que ha ocupado. Naturalmente que semejante cambio debió hacerse con la bendición o la exigencia del estado administrador.
Con eso parecería que a la actual administración norteamericana le interesa más el problema del narcotráfico y de los grupos vinculados a él, como el Cartel de los Soles, que el de los derechos humanos, tema que le preocupaba al presidente Carter.
Entre tanto, en Washington, Joseph Humire, el subsecretario de Guerra de los Estados Unidos, afirmó ante la Cámara de Representantes que se en América Latina se realizarían operaciones militares conjuntas con fuerzas de estados que las aceptaran. Sin embargo, ante una pregunta de si el gobierno planeaba realizar ataques unilaterales en el territorio soberano de otros países, fue ambiguo en la respuesta, lo cual implicó aceptar tácitamente que pudiera haber operaciones unilaterales en estados que no aceptaran esas operaciones conjuntas.
Sin duda, ahora, estamos volviendo no sólo a la época del “Gran Garrote”, de Theodore Roosevelt, sino a la de otros mandatarios norteamericanos, no solamente por razones estratégicas, sino porque los Estados Unidos quieren tener un “cordón de seguridad” alrededor de su territorio.
Dada la situación colombiana con el narcotráfico y los grupos armados que se movilizan por todo el país, los Estados Unidos seguramente quieran mantenernos lejos, como si tuviéramos una epidemia de sarampión.
Entre los estados que han aceptado “la operación conjunta” está nuestro vecino Ecuador. Pero, aunque no se crea, dentro de algún tiempo, puede estar Venezuela.
Estados Unidos ha sido experto en emprender acciones sin contar con la aquiescencia de los gobiernos. Estas han sido realizadas en nuestro continente por mandatarios tanto demócratas como republicanos.
Además, siempre habrá un grupo en el país invadido que solicite la intervención. Ya las convenciones internacionales, las Naciones Unidas y la OEA, son para algunos algo parecido a la obsoleta Sociedad de las Naciones, que se creó para evitar guerras futuras, en desarrollo del Tratado de Versalles después de la Primera Guerra Mundial.
Trump está empeñado ahora en llevar a cabo la guerra con Irán, que tendrá resultados inciertos. Pero después, como lo afirmó, le vendrá el turno a Cuba. Al mismo tiempo, se ha ha creado en el continente el “Escudo de las Américas”, que cumplirá seguramente con su propósito de mantener una zona de seguridad más allá de sus fronteras. De pronto a muchos norteamericanos les llame la atención.
Trump, no obstante que compite con el dios Jupiter de la mitología, seguramente ha leído los pasajes de la biblia en los que se dice que Jesucristo afirmó: “El que no está conmigo, está contra mí”. Chávez utilizó esos pasajes para referirse a los que no apoyaban a su gobierno en Venezuela. Y actuó en ese sentido.
Veremos cuál será la suerte de los que en el continente se atrevan a desafiar a Trump.
Lea los comentarios