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¿Tiempo extra? El nuevo estadio El Campín no se entregaría a tiempo
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¿Tiempo extra? El nuevo estadio El Campín no se entregaría a tiempo

En marzo, el Distrito, junto al concesionario Sencia, anunciaron que la capital tendría un nuevo estadio para diciembre de 2027. Sin embargo, han pasado casi seis meses desde aquel anuncio y no hay grandes avances. CAMBIO le cuenta qué ha pasado con este proyecto y por qué el cronograma parece imposible de cumplir.

Por: Santiago Luque Pérez

Desde hace más de dos años, Bogotá firmó el contrato de concesión para la construcción de un nuevo estadio. Aunque en principio se dijo que el actual escenario sería intervenido por etapas, después se cambiaron los planes y se afirmó que se iba a hacer uno totalmente nuevo y a demoler la estructura actual. La promesa era clara: el balón debería estar rodando para diciembre de 2027 en la nueva plaza, pero falta un año y tres meses para que se cumpla la fecha y pareciera que el regalo de Navidad no llegará.

Quienes asisten con regularidad al Campín ven un terreno intervenido: desaparecieron las canchas de tenis, el Palacio del Colesterol y queda muy poco de lo que era El Campincito. Se ha dicho que ahí quedará la nueva infraestructura, pero las obras siguen sin superar la etapa de preconstrucción.

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Crédito: Pablo David.

Una licencia demorada, demandas y requerimientos de los herederos del predio y un plan de manejo de tránsito que no se ha aprobado hacen parte del más reciente capítulo de uno de los proyectos de renovación urbana más importantes para la ciudad. CAMBIO le cuenta en qué va este proyecto.

La historia del nuevo Campín

Colombia está renovando tres de sus principales estadios: el de Medellín, Barranquilla y Bogotá. El de la capital es el más ambicioso. No solo por su costo, que asciende a los dos billones de pesos, sino porque con el nuevo complejo deportivo también se busca construir uno de entretenimiento que incluye un hotel, centro comercial, una nueva sede para la filarmónica, entre otros equipamientos. También es el único que se desarrolla mediante una Alianza Público-Privada (APP), que ha estado cargada de críticas.

El proyecto para la construcción del Nuevo Estadio El Campín también fue el primero que se contrató de los tres. El de Barranquilla se adjudicó el 19 de diciembre de 2025 y deberá estar listo para noviembre de 2026, previo a la final de Copa Sudamericana que se disputará en la capital del Atlántico. Este contrato incluye obras de remodelación y ampliación y tendrá un costo de alrededor de 178.000 millones de pesos. El estadio de Medellín avanza en unas obras preliminares de desmonte y demolición de estructuras físicas, pero el contrato principal debería adjudicarse a finales de octubre o comienzos de noviembre por más de 750.000 millones.

En el caso de Bogotá, la firma de la concesión se hizo el 7 de junio de 2024 y la etapa de preconstrucción comenzó formalmente el 30 de octubre de 2024. Esta etapa estaba proyectada para durar 12 meses. Sin embargo, en agosto de 2025 se hizo una solicitud para ampliar esta etapa a 16 meses.

Con un “pitazo inicial”, como lo describió la Alcaldía de Bogotá, el alcalde Carlos Fernando Galán dio comienzo el pasado 4 de marzo a las obras del nuevo Campín. Pero, como reveló CAMBIO en primicia, para ese momento el proyecto todavía no tenía una licencia de construcción en firme. Después de surtir la oposición de los herederos de los donantes del predio, a finales de mayo salió al fin la nueva licencia.

"El alcalde mayor de la ciudad salió a anunciar que la construcción iniciaría en el mes de marzo, cuando ni siquiera había salido la licencia. Entonces, ¿uno cómo puede decir que va a iniciar una construcción o es que ya sabían que la licencia iba a ser a favor? Usted no puede ensillar las bestias antes de montarlas, por decirlo de alguna manera", afirmó la concejal María Victoria Vargas.

Han pasado cerca de tres meses desde que el proyecto cuenta con licencia, pero la etapa de construcción no ha comenzado. A pesar de que los 16 meses de etapa de preconstrucción, con la adición realizada, se cumplían a finales de febrero, no hay información de que hayan concluido. Tampoco en SECOP se ha cargado alguna modificación a este ítem.

Sencia le respondió a este medio por escrito que: “Los trabajos preliminares previos a la fase constructiva de la obra, los cuales incluyen: demoliciones, aprovechamiento forestal, adecuaciones preliminares del terreno, desconexiones de redes de servicios públicos y pruebas técnicas, se encuentran en etapa de finalización”.

Lo que sí está claro es que la etapa de construcción no ha comenzado. El concesionario afirmó que: “El proyecto se encuentra en la finalización de los trámites exigidos por las autoridades para poder dar inicio a la fase de construcción”. Sencia aseguró en una audiencia en el Concejo de Bogotá que están a la espera de la aprobación del Plan de Manejo de Movilidad.

La etapa de construcción, dicho por el propio Sencia a CAMBIO, tiene un cronograma de duración de 22 meses. Lo que implica que las fechas no dan para que el nuevo estadio llegue en diciembre de 2027, como se había prometido.

Por su parte, el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) afirmó que “no ha recibido por parte del concesionario ninguna solicitud de modificación contractual que proponga cambiar esta fecha”. Por lo que aseguró que la fecha en la que Bogotá deberá tener un nuevo estadio sigue siendo el 29 de diciembre de 2027.

La concejal Heidy Sánchez, quien le ha hecho seguimiento a la concesión para la construcción del nuevo estadio, afirmó: "Yo soy pesimista con respecto a los tiempos porque ya se les dieron varios meses de adición. Seguramente, al no estar quieta la obra, posiblemente el próximo año o incluso a finales de este mismo año estemos viendo adiciones de tiempo".

Los líos que enfrenta el nuevo estadio

El abogado de la familia de los donantes del predio, Andrés Forero, ha asegurado que están inconformes porque el proyecto no respeta la voluntad original de la donación, ya que fue entregado con la condición de que este sirviera para la construcción de un escenario deportivo. 

Sin embargo, también se busca construir un auditorio donde podrá presentarse la Orquesta Filarmónica de Bogotá, un edificio con locales comerciales, pabellón de eventos, zonas de descarga, área de coworking y centro de E-sports. Además, el proyecto contempla otras áreas comerciales, salas de cine, restaurantes, locales de entretenimiento infantil y familiar, oficinas y un hotel.

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Render del proyecto del nuevo Campín. Crédito: render.

Por ello, el pasado 6 de agosto se realizó una audiencia de conciliación ante la Procuraduría. Entre los citados a la diligencia estuvo uno de los hombres más ricos del país, Luis Carlos Sarmiento Angulo, quien, por medio de una de sus empresas, en enero de 2026 adquirió el 51 por ciento de Sencia.

A la conciliación asistieron representantes del Distrito, del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) y otro delegado de Sencia. Así como Andrés Forero, abogado de los herederos de Leonilde Matiz de Camacho y Luis Camacho Matiz, esposa e hijo de Nemesio Camacho, donantes en 1936 del terreno donde hoy está el estadio.

Sarmiento Angulo no se presentó a la audiencia, por lo que, de acuerdo al abogado de los herederos de los donantes, tendría que cumplir una multa. Este proceso terminó sin conciliación, tal como se lo había dicho el IDRD a CAMBIO. Este medio conoció que ya se presentó una demanda de controversias contractuales ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca que está en etapa de admisión. Por reparto, el ponente es el magistrado Dayan Alberto Blanco Leguizamo.

Forero afirmó que: “El incumplimiento del contrato de donación modal por parte del Distrito obligaría a que se condenara el incumplimiento y se ordenara devolver los terrenos donados. Dado que no se le está dando a la donación el propósito que ella buscaba: el fomento del deporte”.

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Demanda de los herederos de los donantes en donde se pide que, en caso de incumplir el contrato de donación, se les deberá devolver el predio. 

Aunque la licencia quedó en firme a finales de mayo, mientras se expedía se adelantaron labores de adecuación y demolición en el terreno. Por esta razón, el abogado Andrés Forero aseguró que se interpuso una querella de Policía que se atiende en la Alcaldía de Teusaquillo, pues, en su concepto, para realizar estos trabajos era necesario contar con la licencia en firme.

La audiencia de la querella se realizó el pasado 29 de julio y la inspectora de Policía ordenó practicar pruebas sobre el presunto incumplimiento de las normas urbanas. Como parte de ese proceso, aún está pendiente una nueva audiencia en septiembre y la visita de un arquitecto de la Alcaldía Local al terreno, diligencias con las que se busca determinar si hubo alguna infracción. De acuerdo con Forero, el concesionario buscaba que la querella fuera desestimada, por lo que considera positiva la decisión adoptada hasta ahora por la autoridad local.

El pitazo con el que Carlos Fernando Galán le dio inicio a las obras ya sonó en marzo. Pero seis meses después la construcción sigue sin darse. Por ahora, el terreno tuvo sus primeras modificaciones. Sin embargo, la fase constructiva aún no tiene el pitazo inicial que permita poner en marcha el cronograma de 22 meses. El problema es que el calendario continúa andando y cada día que pasa sin iniciar formalmente la construcción reduce el margen que tiene Sencia para cumplirla. Mientras tanto, avanzan procesos administrativos y judiciales que podrían marcar el futuro del proyecto.

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