
Capturan a seis integrantes de la Segunda Marquetalia en Vichada: motos de alto cilindraje los delataron
En medio de la operación militar contra la extorsión y el reclutamiento forzado, un disidente resultó muerto y una menor de edad fue rescatada.
Por: Javier Patiño C
Durante tres meses, un grupo especial de uniformados de la Octava División del Ejército siguió de cerca los movimientos del Frente 53 de la Segunda Marquetalia, facción que atemorizaba a los habitantes de varios municipios de Vichada y Guainía.
Desde inicios de enero, los militares se ubicaron en puntos estratégicos para identificar las rutinas diarias del grupo ilegal. Detectaron constantes movimientos en motocicletas de alto cilindraje, poco comunes en estas zonas, lo que despertó las sospechas de inteligencia militar. Tras verificaciones, lograron determinar que se trataba de una comisión dedicada a la extorsión y financiación de actividades ilegales.
Los seguimientos permitieron establecer que los delincuentes usaban estas motocicletas para desplazarse hasta establecimientos comerciales y puntos de encuentro, donde exigían a sus víctimas millonarias sumas de dinero bajo amenazas.
Conociendo sus rutinas, en las últimas dos semanas los uniformados cerraron el cerco hasta ubicar a los integrantes de la estructura ilegal en una finca en Cumaribo, Vichada. Este lugar contaba con conexión a internet, paneles solares y servía como escondite y centro de operaciones donde almacenaban armas largas, pistolas semiautomáticas e información sobre ganaderos, comerciantes y transportadores para extorsionarlos.
Al percatarse de la llegada de las tropas, se produjo un combate que resultó en la captura de seis integrantes, la recuperación de una menor de edad y la muerte de un disidente.
“Dentro de los detenidos, dos resultaron heridos, a quienes nuestros enfermeros de combate les brindaron los primeros auxilios. Posteriormente, fueron evacuados a un centro asistencial en Cumaribo”, declaró el general Jaime Alonso, comandante de la Octava División del Ejército.
Según la investigación, este grupo recibía rentas criminales provenientes del narcotráfico, la explotación ilícita de yacimientos mineros y la extorsión. Entre los capturados se encuentran tres importantes cabecillas de la organización armada.
Los disidentes capturados
Alias Arturo o Dragón
Yubder Dair Calderón, conocido como Arturo o Dragón, era el cabecilla de finanzas del Frente 53. Ordenaba el cobro de extorsiones en Cumaribo y Santa Rosalía, Vichada, en sectores como Tres Matas, La 14, Asocortomo, Guanape y Guacacias.

“Bajo su mando, células armadas realizaban retenes ilegales con hombres encapuchados que interceptaban camiones y vehículos particulares, exigiendo pagos bajo amenaza de secuestro o muerte. Transportadores de carga denunciaron que debían pagar peajes criminales en múltiples puntos de las rutas para evitar ser víctimas de saqueos, atentados o desapariciones forzadas”, afirmó el general Alonso.
Alias Tijeras o Paisa
Considerado el responsable de la adquisición de armas, alias Tijeras o Paisa también ejecutaba homicidios selectivos y tomaba represalias contra quienes se negaban a pagar extorsiones. Se le atribuye el asesinato de Hernán Amaya, firmante del proceso de paz en 2016, ocurrido el pasado 21 de febrero en zona rural de Cumaribo.
El general Alonso lo señaló como “el verdugo del Vichada”, responsable de asesinatos selectivos, ataques a la población civil e instalación de retenes ilegales para secuestrar transportadores y comerciantes.

“Su estructura no solo garantizaba el control territorial, sino que también servía como brazo ejecutor de las órdenes de alto mando dentro de la organización criminal. Alias Tijeras dirigía asaltos a caravanas de carga y coordinaba ajustes de cuentas, asegurando que nadie escapara del control del grupo. Su accionar letal mantenía a las comunidades bajo la amenaza de las armas”, aseguró el alto oficial.
Alias Efraín o Poste
Efraín Daza, alias Efraín o Poste, era el encargado del cobro de extorsiones, principal fuente de ingresos de la organización. Estos recursos se usaban para perpetrar atentados, emboscadas y ejercer control violento en la región.

“Alias Poste operaba con una estructura móvil de combate. Sus hombres eran entrenados en incursiones rápidas y enfrentamientos prolongados, lo que reforzaba la operatividad de la estructura ilegal en zonas estratégicas. Su capacidad para coordinar acciones simultáneas permitía desestabilizar la presencia del Estado y garantizar el dominio de los corredores logísticos del narcotráfico y el contrabando”, concluyó el general Alonso.
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