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Cultura

La crítica: un diálogo sobre la vida actual

(Miguel Ángel Manrique y Xueh Magrini Troll.

Presentamos esta nueva serie de CAMBIO, realizada por Manrike & Xuehka, escritor él (Miguel Ángel Manrique), dibujante ella (Xueh Magrini Troll) Esta entrega se titula 'Vida cotidiana'.

Por: Manrike y Xuehka

Vida cotidiana

Por Manrike y Xuehka

Hay razones para perder la esperanza, para desesperarnos y echarnos a llorar. La guerra en Ucrania parece que ya no nos importara. El ataque de Hamás a Israel, hace un año, ha dejado como respuesta militar israelí más de 42.000 muertos en la franja de Gaza. En Estados Unidos, muchas personas sienten que la democracia está al borde del abismo si llega a la presidencia Donald Trump; por eso, preferiríamos que ganara Kamala Harris. En América Latina, la situación del vecindario también es extraña, absurda y violenta. En Bolivia, Evo Morales está relacionado con un caso de trata de personas. En Venezuela, como en una ucronía, se adelantó la Navidad. En Colombia, alias Mordisco afectó la integridad de los habitantes del Cauca, en El Plateado, así que el ejército tuvo que intervenir. Y, según Indepaz, en lo corrido de 2024 han asesinado a 144 líderes de paz, defensores de derechos humanos, 25 firmantes de acuerdo de paz, y ha habido 57 masacres, con 200 víctimas.

“Estos muertos también estuvieron vivos, también tuvieron sueños y amores y recuerdos y cotidianidad”, nos recuerda Marta Orrantia en su columna Los mismos muertos sobre el genocidio de Ruanda. Ninguna de esas noticias elegidas al azar es positiva, agradable o feliz, y, por el contrario, nos producen miedo. Miedo que, como un fantasma, recorre el mundo para hacernos creer que vivimos el apocalipsis. Pareciera que Thanos, el supervillano de los cómics de Marvel, el genocida cósmico, se hubiera apoderado del mundo para aniquilar con un chasquido a la mitad de los seres vivientes.

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Ilustración de Xuehka.

No obstante, hay razones para la esperanza, para obrar con audacia y no dejarnos “confundir por los rigores y crudezas de la vida”, como afirma Byung-Chul Han en El espíritu de la esperanza. A diferencia del optimista, que “desconoce la duda y la desesperación”, el esperanzado porfía; al contrario del pesimista, “que no se aviene a nada y rechaza todo cambio, sin abrirse a nuevos mundos posibles”, la persona esperanzada se apasiona por lo nuevo. Esa esperanza la encuentro en Jairo, que va y viene de su casa al trabajo, en bicicleta, para ejercer de conserje en un edificio; en Esmeralda, quien se levanta a las cuatro de la mañana para tomar el TransMilenio que, una hora después, la deja cerca de su destino, un apartamento que limpia y ordena con cariño; en Luis Fernando, el neurocirujano que nos dice que estamos en buenas manos, luego de explicarnos que su equipo médico ha realizado más de 100 cirugías de cerebro exitosas en Colombia; en el padre de Sofía, un ingeniero eléctrico que ha resistido a los bombardeos rusos formando a otros ingenieros en el Instituto Politécnico de Kyiv; en Valentina, una estudiante que hizo un brillante análisis crítico de Explosion dans une cathédrale de Max Ernst, expuesta en el Museo Botero de Bogotá, para mostrar su capacidad de argumentación, y en Santiago, un joven escritor que corrige su primera novela. Supongo que, en otros lugares de la ciudad, y del mundo, a pesar de los acontecimientos, se puede percibir esa esperanza como un entusiasmo para hacer algo bueno por los demás.

En Alguien habló de nosotros, una colección de breves y lúcidos ensayos, Irene Vallejo nos muestra, en su diálogo con los antiguos que nos siguen guiando a través de los siglos, que la historia de la humanidad es una sucesión de eventos afortunados y desafortunados que debemos afrontar con sabiduría. Ante la agresividad y la violencia de la sociedad, Irene nos recuerda que “la amabilidad es la habilidad de hacerse amar y la paciencia, la ciencia de los pacíficos”; que “contra la dureza con los extranjeros” de los dirigentes políticos debemos recordarnos como mestizos e impuros, ya que no existen las esencias; que “hay ciertos días en los que nada resulta bien”, los días nefastos; que la democracia es el “sistema político más expuesto a la crítica permanente”, y que, por eso, debemos elegir buenos gobernantes; que, como Camus, “deberíamos ser capaces de reconocer el mal en toda su fuerza destructiva, pero, a falta de la seguridad definitiva, actuar como si el mal pudiera ser derrotado”.

Como en las personas que conozco, también encuentro esa esperanza en las palabras de Irene Vallejo y Byung-Chul Han. La esperanza que precede a la acción.

Mañana, afortunadamente, será otro día.

(*) Xueh Magrini Troll, también conocida como Xuehka, es una artista visual interdisciplinaria nacida en Bogotá y residente en Berlín hace casi 20 años. El corazón de su praxis es el dibujo desde el cual trabaja en ámbitos del cómic autobiográfico, la ilustración editorial, la cerámica y la pintura. Desde 2015 trabaja como ilustradora para diferentes publicaciones alemanas, entre otras para el Taz y el Junge Welt. En 2023 su novela gráfica en progreso Berlín de mis amores ganó la beca de cómic de la ciudad de Berlín. Este año ilustró el libro Murmullos de La Vorágine, publicado por el **Fondo de Cultura Económica.

Miguel Ángel Manrique, Manrike, es un escritor, editor y profesor nacido en El Carmen de Bolívar, Colombia. Obtuvo el Premio Bellas Artes de Cuento Hispanoamericano Nellie Campobello 2019, en México, por Las preocupaciones; y el Premio Nacional de Novela 2008 del Ministerio de Cultura de Colombia, por Disturbio. Es autor de La mirada enferma, Sobre la escritura, San Mateo y el ángel, Salomón Lerner, Empezar de nuevo, Ellas se están comiendo al gato y Love.

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