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Jhon Arias, el mejor jugador del Mundial de Clubes.
Deportes

El mejor jugador en lo que va del Mundial de Clubes es colombiano y se llama Jhon Arias

La gran figura del Mundial de Clubes, desde que debutó contra el Borussia Dortmund hasta los octavos de final contra el Inter de Milán, se llama Jhon Arias. Su nivel, en esta competencia internacional, ha rozado la perfección.

Por: Juan Francisco García

Fue figura contra el Borussia Dortmund para que el Fluminense, con él como patrón y punta de lanza, se convenciera desde el inicio de poder mirar a los ojos a los equipos europeos. Tirado a la banda derecha, su debut fue un homenaje a la rebeldía inteligente y desde su parcela le hizo 'pasar aceite' a la frenética defensa del club alemán. Salió del campo con el 96 por ciento de pases acertados y elegido como el mejor jugador del partido.

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En la segunda jornada, contra el honrado Ulsan Hyundai de Corea, que jugó sin complejo alguno y alcanzó a estar al frente en el marcador, el despliegue de Jhon Arias fue inmarcesible: golazo de tiro libre –quizá el mejor gol del torneo–, asistencia y derroche de precisión, peligro y liderazgo. Otra vez, en hombros, fue elegido el mejor jugador del partido.

Ayer, contra el Inter, en consonancia con el Mundial que ha venido haciendo, firmó un partido total. Fue el dueño del tiempo, del balón, del espacio. De la contra y de la pausa. Fue, en un partido plagado de figuras, contra los subcampeones de Europa y por lejos, el punto más alto, inteligente y determinante. Con él como jefe y punta de lanza, como desde que empezó el torneo, el Fluminense 'pateó al tablero' y eliminó a uno de los favoritos.

Más allá de las estadísticas del torneo, que lo encumbran en duelos ganados, precisión de pases, participación y despliegue, lo que ha maravillado al mundo es la simpleza eficaz de Jhon Arias. El volante colombiano no se permite el exceso ni la frivolidad. Su juego es una plegaria de lo simple y eficaz. Sin altibajos. Sin tarjetas. Sin floritura. Siempre a tiempo, siempre lúcido, desde el primer partido hasta los octavos de final, altivo entre más difícil sea el rival, se ha dedicado a hacer, exactamente, lo que pide la jugada. Y así cada uno de los 360 minutos que ha disputado.

El fútbol no le puede pedir más a un jugador.

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