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La disputa entre Cepeda, Paloma y Abelardo por la segunda vuelta: ¿qué temas marcarán el rumbo de los indecisos?
Elecciones Colombia 2026

La disputa entre Cepeda, Paloma y Abelardo por la segunda vuelta: ¿qué temas marcarán el rumbo de los indecisos?

La más reciente encuesta del CNC para CAMBIO muestra empate técnico en los escenarios de disputa por la Presidencia en segunda vuelta. La elección quedará en manos de los indecisos, obligados a definir entre sus prioridades y los sapos que estén dispuestos a tragarse para inclinar la balanza en la contienda.

Por: Jonathan Beltrán

Frente a miles de personas que levantan peluches de tigres desde las gradas, Abelardo de la Espriella insiste en que su manada lo llevará al triunfo electoral en primera vuelta. A cientos de kilómetros, Iván Cepeda pronuncia un discurso cargado de símbolos con la misma convicción de decidir la elección el 31 de mayo. En otro punto del país, Paloma Valencia repite el mismo mensaje de cierre ante sus seguidores con la determinación de confirmar de forma anticipada su trasteo a la Casa de Nariño.

Sin embargo, la más reciente encuesta del CNC para CAMBIO dibuja un escenario mucho más parejo de lo que proyectan en sus actos de campaña.

La idea de resolver la contienda en primera vuelta ha tenido más sustento en la voz del candidato del Pacto Histórico, respaldada por su liderazgo en las encuestas durante los últimos cuatro meses. Pero el repunte del líder del movimiento Defensores de la Patria y la capacidad de movilización de la senadora del Centro Democrático han motivado a los candidatos más fuertes de la derecha a replicar con vehemencia ese discurso en las semanas previas a la jornada electoral.

La fotografía más reciente de la encuesta del CNC sugiere un cierre de campaña mucho más ajustado de lo que se vio durante buena parte del año, cuando Cepeda lideraba con una ventaja amplia y sostenida. Hoy, en cambio, la diferencia con Abelardo de la Espriella se ha reducido hasta un escenario que abre la puerta a una definición por fotofinish, con el abogado llegando a la recta final en su momento más competitivo. 

La más reciente medición muestra que, aunque Iván Cepeda sigue liderando la intención de voto en primera vuelta con 33,4 por ciento, la distancia frente a Abelardo de la Espriella se redujo a apenas 2,5 puntos. El abogado aparece ahora con 30,9 por ciento, mientras que la candidata uribista cedió terreno importante en la recta final y cayó al 12,6 por ciento.

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Pero en la segunda vuelta es donde la elección entra en su tramo más incierto. La encuesta muestra que De la Espriella (43,6 por ciento) tendría una ventaja mínima frente a Cepeda (40,9 por ciento). Con Paloma Valencia, en cambio, el candidato del Pacto Histórico conservaría una diferencia estrecha: 40,8 frente al 39,1 de la senadora. En ambos casos, la pelea se definirá por márgenes tan reducidos que cualquier movimiento en falso podría inclinar la balanza hacia una u otra candidatura. 

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El sistema de salud, la corrupción y la seguridad: los temas que definirán la segunda vuelta

Mientras los candidatos recorren plazas y hacen cuentas para llegar a la Casa de Nariño, la disputa por la segunda vuelta empieza a aterrizar en las preocupaciones más cotidianas de los votantes. La más reciente encuesta del CNC para CAMBIO muestra que, detrás de la polarización y los discursos de campaña, los colombianos siguen mirando la elección a través de tres malestares concretos: la corrupción, la crisis del sistema de salud y el deterioro de la seguridad.

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La salud aparece hoy como el tema que más pesa en la cabeza de los votantes cuando piensan en el próximo presidente. El 38 por ciento de los encuestados considera que esa debería ser la principal prioridad del nuevo Gobierno, lo que convierte las propuestas para atender la crisis del sistema en uno de los campos más sensibles de la disputa por la segunda vuelta. 

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La corrupción, sin embargo, sigue siendo el malestar más extendido entre los colombianos. Según Transparencia por Colombia, entre 2016 y 2022 el país perdió más de 21 billones de pesos por hechos de este tipo, una sombra de la que tampoco escapó el Gobierno de Gustavo Petro durante el último cuatrienio. Ante ese escenario, la reciente medición muestra que el 37,3 por ciento de los encuestados considera que ese es hoy el principal desafío del país.

El deterioro de la seguridad también se convirtió en una de las grandes inquietudes de los votantes. Según la Fundación Ideas para la Paz (FIP), los grupos armados crecieron 23,5 por ciento en un año y ya superan los 27.000 integrantes. En medio de ese complejo panorama, el 18,6 por ciento de los encuestados señala el avance de las organizaciones criminales como una de las principales preocupaciones del país. 

A la par de estos tres grandes ejes, la medición también deja ver otras preocupaciones que, aunque con menor peso, siguen orbitando la decisión electoral: el acceso a educación de calidad, las dificultades para conseguir empleo y la inequidad social. En conjunto, el mapa de prioridades de los electores sugiere una campaña que se definirá por la capacidad de cada candidatura para responder a esas urgencias concretas. 

Los miedos que tendrán que desmontar Cepeda, Paloma y Abelardo 

En una campaña marcada por la paridad en las encuestas, la segunda vuelta empieza a definirse menos por las promesas de los candidatos y cada vez más por las resistencias que generan en el electorado. Cepeda, Valencia y De la Espriella no solo compiten por sumar apoyos, sino por desmontar miedos, dudas y prevenciones que, según el perfil de cada votante, pueden terminar siendo más determinantes que sus planes de gobierno. 

Ante la pregunta sobre por cuál fórmula presidencial nunca votarían, Cepeda concentra el nivel más alto con 36,2 por ciento, muy por encima de sus principales competidores: De la Espriella registra 16,9 por ciento y Valencia 14,9 por ciento. El dato sugiere que, más allá de la intención de voto, la elección no se resolverá solo en la competencia por sumar apoyos, sino en la disputa por reducir reticencias que hoy condicionan el voto. 

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En el caso de De la Espriella, las dudas se concentran en su falta de experiencia en la administración pública, un rasgo que sus críticos señalan como riesgo, aunque sus seguidores lo leen como una ruptura con la política tradicional. A esto se suman, según el analista Jairo Libreros, preocupaciones por sus posturas en derechos humanos, la defensa de la institucionalidad y el manejo del orden público. 

Las resistencias hacia la candidata del Centro Democrático se han hecho visibles en las respuestas que ha recibido a invitaciones a tender puentes con otros sectores. Figuras como Claudia López y Sergio Fajardo la asocian con la idea de un retorno del uribismo al poder y se han sumado a los cuestionamientos sobre sus posturas en materia de igualdad de género y derechos de las comunidades LGBTIQ+. 

Por otra parte, un vistazo a los grupos de “palomistas” y “abelardistas” en redes basta para identificar los principales reparos hacia el candidato del Pacto Histórico. En esos espacios se repiten las críticas a su propuesta de una Asamblea Constituyente, la continuidad del Gobierno de Gustavo Petro y las advertencias sobre un eventual aumento de la intervención del Estado en distintos frentes.

Los ‘sapos’ que se tendrán que tragar los votantes en la elección presidencial

La psicóloga política Diana Garzón, del Observatorio para Estudios en Psicología de la Universidad Católica, explicó a CAMBIO que en las campañas electorales las emociones terminan operando como un filtro decisivo para interpretar la política. “El miedo, la indignación o la esperanza también les permiten a los votantes definir qué están dispuestos a aceptar o rechazar para respaldar a un candidato”, explica. 

Para una parte del electorado, el principal ‘sapo’ que representa Iván Cepeda está asociado a la continuidad del proyecto del Gobierno de Gustavo Petro, la transformación de la Constitución y la posibilidad de profundizar cambios de fondo en el modelo económico. Sus críticos lo ven como un camino que genera incertidumbre sobre el rumbo del país, mientras que sus simpatizantes lo interpretan como una apuesta de transformación que ya está en marcha.

De cara a una eventual segunda vuelta, quienes respaldan candidaturas que queden en el camino y decidan respaldar a De la Espriella tendrán que asumir un estilo político de alta confrontación y posiciones que generan divisiones en distintos sectores del electorado. Para algunos electores, esto implica dejar de lado reparos previos sobre su forma de hacer política y los efectos que podría tener en la relación con otras fuerzas institucionales.

Finalmente, dentro del electorado que orbita la campaña del abogado, el “sapo” que identifican en la decisión de votar en una eventual segunda vuelta por Paloma Valencia corresponde a sus posturas en torno al derecho constitucional al aborto, la elección de Juan Daniel Oviedo como fórmula y su cercanía con sectores del establecimiento político tradicional, que contradice los valores defendidos en esta contienda por los sectores radicales del candidato más fuerte de la derecha. 

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