
La geografía del voto 'finish': así fue la batalla entre Abelardo y Cepeda por los bastiones electorales
Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. Crédito: Colprensa
El candidato del Pacto Histórico creció en Bogotá, Cali y Barranquilla, pero no lo suficiente para llegar a la Casa de Nariño. De la Espriella, en cambio, apostó por una expansión en ciudades intermedias, municipios y bastiones regionales.
Por: Jonathan Beltrán
La elección del pasado 31 de mayo dejó un país profundamente dividido entre los proyectos políticos representados por Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, dos campañas que terminaron disputando voto a voto el rumbo hacia la Presidencia. De hecho, la diferencia porcentual que separó al abogado del candidato del Pacto Histórico fue la más estrecha registrada en unas elecciones presidenciales en Colombia.
El candidato del progresismo perdió por cerca de 250.000 votos, a pesar de haberse impuesto en Bogotá y en 18 de los 32 departamentos del país. El líder del movimiento Defensores de la Patria capitalizó su ventaja en 14 departamentos estratégicos, donde logró concentrar el apoyo necesario para convertirse en el nuevo presidente de Colombia en reemplazo de Gustavo Petro.
El abogado consolidó su triunfo, en gran parte, por quedarse con más del 63 por ciento de los votos de los connacionales en el exterior. La participación en consulados, de hecho, es mayor a la suma de la registrada en ocho departamentos en los que Cepeda se impuso en segunda vuelta: Vaupés, Guainía, San Andrés y Providencia, Amazonas, Vichada, Guaviare, Arauca, Putumayo y Chocó.

La Costa Atlántica, el Pacífico, el suroccidente del país, la AmazonIa y Bogotá se pintaron con los colores de la campaña de Cepeda. En contraste, la Región Andina, los Santanderes, el Eje Cafetero y parte de los Llanos Orientales quedaron bajo el dominio del candidato de derecha, en una distribución territorial que terminó delimitando las zonas en las que se concentran los bloques de las fuerzas políticas más grandes del país.
Cepeda cambió su estrategia en el tramo final y, en apenas tres semanas, logró conseguir 3 millones de votos nuevos: alcanzó unos 150.000 apoyos adicionales cada día y cerca de 6.250 por hora. Sin embargo, la suma de gran parte de los votos heredados del bloque de Paloma Valencia permitió que De la Espriella ampliara también su base inicial en alrededor de 2,5 millones de sufragios, suficientes para imponerse en las urnas por un margen de 0,94 por ciento.
El voto de las grandes ciudades se volcó hacia Iván Cepeda en segunda vuelta
El triunfo agridulce de la izquierda en Bogotá
La ciudad con mayor número de votantes del país se convirtió en el principal termómetro del giro urbano en la segunda vuelta. En la elección del pasado 31 de mayo, Cepeda tomó una ventaja de 162.700 sufragios frente a De la Espriella y en segunda vuelta logró ampliar su diferencia a 302.000 votos. Sin embargo, su triunfo en la capital no cumplió con las expectativas de la campaña.
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Durante las últimas tres semanas de campaña, el Pacto Histórico activó una robusta estructura territorial en Bogotá con ediles, consejeros locales de juventud y sus ocho representantes electos a la Cámara. A esa iniciativa se sumaron grupos estudiantiles y movimientos como el de las kpopers, que se convirtieron en pieza clave de la nueva estrategia digital de la campaña.
La campaña aspiraba a replicar en Bogotá la ventaja cercana a los 800.000 votos que Gustavo Petro había logrado sobre Rodolfo Hernández en la elección presidencial anterior. No obstante, el abogado logró contrarrestar esa expectativa con una “estrategia de control de daños” en la que contuvo el crecimiento de su rival y evitó que la diferencia se ampliara al nivel proyectado por el Pacto Histórico.

En esa estrategia fue determinante la articulación de sectores aliados a Paloma Valencia. Ese bloque fue liderado por el representante del Centro Democrático Daniel Briceño, electo con la mayor votación en las elecciones legislativas, y que se convirtió en una de las voces más activas en el cierre de campaña de De la Espriella en Bogotá. También se alinearon dirigentes locales y estructuras territoriales vinculadas a su partido, que se desplegaron en localidades clave para promover el traspaso de apoyos hacia el abogado.
El avance de Cepeda en Barranquilla y el respaldo del clan Char a Abelardo
El candidato del Pacto Histórico logró en la capital del Atlántico uno de los avances más significativos de su campaña en apenas 20 días. En el balotaje, el senador recibió 94.055 sufragios más que en primera vuelta, mientras que De la Espriella incluso perdió 0,8 puntos porcentuales en la jornada electoral definitiva.
La campaña de Cepeda optó por redirigir los esfuerzos hacia el sur de Barranquilla y los sectores de menor ingreso, reconociendo que el dominio de De la Espriella en el norte sería irreversible. Zonas como Juan Mina se convirtieron en el núcleo de expansión del Pacto Histórico, donde la movilización comunitaria y las redes barriales permitieron ampliar la participación y sostener un crecimiento sostenido en la segunda vuelta.
En sectores del norte como El Golf, Riomar y Altos del Limón, el jurista recibió más del 83 por ciento del total de votos consignados en las urnas. Con estos resultados revalidó su patrón de comportamiento electoral en los estratos altos de la ciudad, donde su candidatura logró un respaldo mayoritario tras obtener el apoyo de liderazgos empresariales y locales.
Cali, el gran bastión de Cepeda y el punto más débil de Abelardo en las capitales
En la capital del Valle del Cauca, el congresista pasó de 541.000 votos en primera vuelta a 682.166 en segunda. Ese incremento en sufragios contrastó con los resultados de su rival en la contienda, quien recibió en la jornada decisiva 240.000 apoyos menos y logró apenas la mitad del crecimiento registrado por el candidato del Pacto Histórico entre una y otra elección.
Ese resultado tuvo una expresión territorial muy marcada. Mientras Cepeda arrasó en zonas como el distrito de Aguablanca con más del 80 por ciento de los votos, De la Espriella concentró sus mejores desempeños en sectores de mayores ingresos como Pance, Vipasa y La Merced. Una vez más, el oriente popular se convirtió en bastión del petrismo, mientras que la derecha se consolidó principalmente en los barrios del sur.
Durante las últimas semanas de campaña, el Pacto Histórico redobló esfuerzos en Cali con un rol protagónico de sus representantes electos en las comunas donde Cepeda ya contaba con una base sólida. Como parte de la estrategia, el candidato anunció desde la capital vallecaucana una serie de denuncias contra el jurista y evocó los episodios que marcaron a la ciudad durante el paro nacional de 2021.
Medellín, la fortaleza de Abelardo de la Espriella en segunda vuelta
En Medellín, el líder de Defensores de la Patria conservó su condición de favorito y convirtió a la capital antioqueña en uno de los pilares de su victoria. El abogado aumentó en 142.000 votos sus resultados con respecto a la primera vuelta y consolidó un aumento cercano al 10 por ciento en solo tres semanas. Sin embargo, Cepeda no se quedó atrás: incrementó su votación en 121.110 sufragios y logró esquivos triunfos en algunos barrios de la ciudad.

Tras la primera vuelta, la campaña de De la Espriella sumó a sus cuentas los cerca de 100.000 votos obtenidos por Paloma Valencia en Medellín. Aunque el crecimiento final no fue mucho más allá de ese caudal, resultó suficiente para construir una ventaja incluso mayor a la que el candidato del Pacto Histórico consiguió en Bogotá, una ciudad con un potencial electoral casi tres veces superior al de la capital antioqueña.
Más allá del voto históricamente conservador, detrás de ese resultado también estuvo el respaldo de la administración municipal encabezada por Federico Gutiérrez. Congresistas, concejales y militantes de Creemos, el partido fundado por el alcalde, se desplegaron por distintos sectores de la ciudad en reuniones, recorridos y actos de campaña en los que también participaron alfiles del Centro Democrático para –según ellos– “advertir sobre los riesgos de un eventual gobierno de Cepeda”.
De la Espriella compensó su derrota en grandes urbes con sus resultados en ciudades intermedias
Cepeda se impuso con claridad en Bogotá, Cali y Barranquilla, mientras que el abogado logró amortiguar parte de esas diferencias con su amplio triunfo en Medellín. No obstante, la clave de su victoria estuvo también en un conjunto de ciudades intermedias que suelen permanecer fuera del foco electoral. En esos centros urbanos con un potencial electoral considerable y una fuerte inclinación hacia la derecha, De la Espriella construyó ventajas decisivas.
En Ibagué, el comportamiento electoral reflejó con claridad esa tendencia de consolidación en ciudades intermedias. Aunque Cepeda logró un crecimiento importante en segunda vuelta, la ciudad mantuvo su inclinación hacia De la Espriella y respaldó su proyecto político con 176.469 votos, un 10 por ciento más que el apoyo obtenido por el candidato del progresismo.
En Bucaramanga, esa misma tendencia se expresó con aún mayor contundencia. La capital santandereana se convirtió en uno de los principales bastiones del abogado en el oriente del país en segunda vuelta: en la jornada del pasado 21 de junio, el aspirante de derecha recibió 229.800 votos, casi el doble del respaldo obtenido por Cepeda en las urnas.

El dominio del candidato de derecha en esa región también se reflejó en Cúcuta, donde logró uno de sus mejores resultados a nivel nacional. La ciudad reforzó su condición de bastión conservador en la frontera tras la jornada en la que De la Espriella recibió 230.000 sufragios más que su rival, que se quedó apenas con el 19 por ciento del total de votos.
En Neiva, se presentó ese mismo patrón de consolidación en ciudades intermedias. El jurista alcanzó 103.000 votos en la jornada del pasado domingo y venció a Cepeda por 6 puntos porcentuales, pese a que el candidato del Pacto Histórico creció más que el aspirante de derecha entre las dos vueltas presidenciales.
Así se comportó el voto, municipio por municipio en la segunda vuelta entre Abelardo y Cepeda
En esta contienda presidencial se votó en un total de 1.189 circunscripciones, entre ellas 1.122 municipios y 67 consulados en el exterior. Aunque Iván Cepeda logró imponerse en la mayoría de los departamentos del país, Abelardo de la Espriella se quedó con la victoria en 758 territorios, frente a los 431 en los que triunfó el candidato del Pacto Histórico.

En Soacha y Soledad, los municipios más poblados del país sin contar las grandes capitales, venció el candidato de izquierda. En el municipio cundinamarqués, Cepeda obtuvo una ventaja de 85.700 votos frente al abogado, mientras que en el territorio del Atlántico recibió el 67 por ciento del total de sufragios válidos.
En ambos territorios, la estrategia de campaña terminó rindiendo frutos visibles en la recta final. Con la mira puesta en la ventaja inicial, Cepeda visitó Soacha y Soledad durante las semanas previas a la elección para dirigirse a los abstencionistas. Al cierre de las urnas el pasado 21 de junio, la participación en ambos territorios aumentó un 10 por ciento y la mayoría de nuevos votantes respaldaron al congresista.

De la Espriella también logró resultados importantes en otros de los municipios más poblados del país. En Bello, uno de los principales centros urbanos del Valle de Aburrá, el abogado recibió 144.162 votos. En Floridablanca, en el Área Metropolitana de Bucaramanga, el candidato de derecha elevó su caudal hasta superar los 100.000 sufragios y dobló la votación de Cepeda.
El resultado final dejó un mapa electoral profundamente fragmentado, donde las dos campañas obtuvieron triunfos y protagonizaron derrotas en territorios decisivos para la elección. Al final, la clave de De la Espriella fue mantener un equilibrio entre sus resultados aceptables en las grandes urbes y su votación arrolladora en la mayoría de ciudades intermedias.
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