
Claudia López aterrizó en la campaña de Iván Cepeda: ¿cuántos votos de centro puede aportar en segunda vuelta?
La exalcaldesa anunció su respaldo al candidato del Pacto Histórico tras cuestionar la campaña de Abelardo de la Espriella. Ahora, el desafío para Iván Cepeda será convertir ese acuerdo político en votos entre sectores de centro que mostraron preferencias divididas en la primera vuelta.
Por: Jonathan Beltrán
En la recta final a la segunda vuelta presidencial, Iván Cepeda consiguió uno de los respaldos más codiciados fuera de la izquierda. Claudia López, una de las figuras más influyentes del centro político en los últimos años, anunció su llegada a la campaña del candidato del Pacto Histórico y se sumó a una serie de adhesiones con las que el progresismo busca ampliar su base electoral en la contienda.
Tras la primera vuelta del 31 de mayo, la exalcaldesa marcó aún más distancia de la campaña de Abelardo de la Espriella mientras desde el entorno de Cepeda insistían públicamente en la necesidad de construir una alianza amplia para enfrentar la segunda vuelta. Con el paso de los días, los guiños mutuos se hicieron más frecuentes hasta derivar en la consolidación definitiva de un acuerdo programático.
En una entrevista con CAMBIO, antes de la primera vuelta, López había trazado varias líneas rojas frente al proyecto político de Cepeda. Entre ellas mencionó su desacuerdo con la defensa irrestricta de la política de paz total y las propuestas relacionadas con una eventual asamblea constituyente. Sin embargo, el nuevo programa en el que el senador matizó algunas de sus iniciativas facilitó el aterrizaje de la excandidata.
“Yo sé que el talante sereno, serio, conciliador y concertador de Iván no es una pose de campaña. No es por estas tres semanas. A mí me consta, por más de 30 años, que ese es su carácter, que ese es su estilo de liderazgo, que ese ha sido su compromiso con la vida”, indicó López en el anuncio de su voto para Cepeda y Aida Quilcué el próximo 21 de junio.
Los mensajes y movimientos de la campaña de Cepeda que ambientaron el respaldo de Claudia López
La campaña del candidato del Pacto Histórico llevaba varios días preparando el terreno. Gabriel Becerra, coordinador político del aspirante presidencial, había hecho llamados públicos a dirigentes de centro como Sergio Fajardo, Claudia López y Juan Daniel Oviedo para sumarse a una coalición amplia. Según explicó, su invitación buscaba atraer nuevos sectores del electorado afines a los pilares programáticos de la candidatura.

En la oficialización de su respaldo, López insistió en que no se trataba de una adhesión al Pacto Histórico sino de un voto independiente sustentado en una serie de garantías acordadas con Cepeda. La exalcaldesa destacó que el candidato había incorporado varias propuestas impulsadas por su movimiento ‘Imparables’ y reconoció su apertura al diálogo.
La excandidata presidencial detalló que los acuerdos giraron en torno a temas como el fortalecimiento de la lucha contra la corrupción, el robustecimiento de las Fuerzas Armadas y la construcción de una reforma a la salud que preserve un esquema mixto. Además, López también resaltó que Cepeda desistiera de impulsar una asamblea constituyente, uno de los temas que más distancia había marcado entre la izquierda y el centro.
“Acordamos garantías para la construcción de un acuerdo nacional que logre un país incluyente, justo, productivo y democrático en el que los sectores de izquierda, socialdemócratas y de centro vean recogidas sus propuestas y visiones. Votaremos para evitar la certeza de una derecha hegemónica, violenta y autoritaria”, sostuvo la exalcaldesa.
El aspirante del progresismo, por su parte, celebró el respaldo de López y aseguró que representa un paso importante en la construcción de una mayoría más amplia para la segunda vuelta. El candidato destacó que la llegada de sectores de centroizquierda abre nuevos espacios de concertación alrededor de un acuerdo nacional y sostuvo que la convergencia de esos liderazgos será determinante en la elección del próximo domingo.
El desafío de Iván Cepeda de trasladar el respaldo de Claudia López a las urnas
Aunque la exalcaldesa ganó con comodidad la Consulta de las Soluciones, diseñada alrededor de su candidatura, su caudal electoral se redujo significativamente en la primera vuelta presidencial. En el mecanismo en el que compitió con Leonardo Huerta recibió más de 574.000 votos, mientras que en la jornada del pasado 31 de mayo recibió apenas un 39 por ciento de ese respaldo inicial.

En diálogo con CAMBIO, López reconoció que en ese desplome influyeron factores como la falta de una plataforma política propia tras no recibir el respaldo formal de la Alianza Verde, el ambiente de polarización y, especialmente, la narrativa del voto útil. Para la exalcaldesa, esa dinámica llevó a que una parte de los ciudadanos que la acompañaron en la consulta migrara hacia candidaturas que percibían con mayores posibilidades en la elección.
La dificultad para trasladar liderazgos a las urnas también aparece en un reciente análisis de Ricardo Ruiz, politólogo y experto en análisis de datos. A partir de una revisión de los resultados mesa a mesa, el investigador encontró que solo el Pacto Histórico logró mantener una cohesión mayoritaria alrededor de Cepeda: el 77 por ciento de quienes votaron por esa lista en las legislativas respaldaron posteriormente al candidato progresista.

En los demás sectores, el panorama fue distinto. Entre los votantes de la Alianza Verde, el 40 por ciento terminó apoyando a De la Espriella y el 36 por ciento a Cepeda. En el Centro Democrático, el abogado obtuvo el respaldo del 61 por ciento de esos electores frente al 14 por ciento del candidato progresista. El Partido Liberal fue el único caso de relativa paridad, con un 40 por ciento de sus votantes inclinándose por Cepeda y un 39 por ciento por su rival.
Con base en esos resultados, Ruiz explicó a CAMBIO que la discusión sobre el potencial electoral del acuerdo va mucho más allá del respaldo de Claudia López. A su juicio, el verdadero reto para Cepeda será convencer a unos votantes que ya demostraron en la primera vuelta que no necesariamente siguen las decisiones de los dirigentes políticos a los que han respaldado recientemente, y que incluso pueden terminar en la campaña rival.
Los casos de Catherine Juvinao y Jennifer Pedraza ilustran ese fenómeno. Aunque ambas han defendido posiciones más cercanas a los planteamientos de Cepeda, el comportamiento de sus electores fue distinto en la primera vuelta. Según el análisis de Ruiz, entre quienes respaldaron a Juvinao para la Cámara, el 40 por ciento terminó votando por De la Espriella y el 36 por ciento por el aspirante progresista. En el caso de Pedraza, la diferencia fue similar: 44 por ciento apoyó al abogado y 39 por ciento al senador.
Más allá de las adhesiones: las claves de la disputa por el voto de centro
Durante las últimas semanas, la campaña de Cepeda ha sostenido reuniones y acercamientos con múltiples dirigentes de centro en un esfuerzo por ampliar la coalición que respalda su candidatura. Sin embargo, incluso dentro del petrismo persisten dudas sobre el alcance real de las adhesiones bajo una premisa que ha sido defendida por Sergio Fajardo: ningún dirigente es dueño de los votos de sus electores o puede trasladarlos de forma automática.

En entrevista con CAMBIO, Ricardo Ruiz, especialista en políticas públicas y análisis de datos electorales, sostiene que esa premisa es válida, pero no implica que los liderazgos carezcan de influencia. A su juicio, una adhesión tiene más posibilidades de traducirse en votos cuando va acompañada de una estrategia activa de persuasión, pedagogía y movilización en las calles.
“Si una congresista como Catherine Juvinao busca que su respaldo tenga efectos electorales, no basta con anunciarlo. Tendría que ir a las localidades donde obtuvo sus mejores resultados, hablar con esos votantes y explicarles por qué tomó esa decisión. Ahí hay personas que en primera migraron hacia otras candidaturas o incluso se abstuvieron porque no se sintieron representadas”, explicó Ruiz.
El analista también destacó que una parte importante de la disputa de la segunda vuelta estará en la capacidad de movilizar a quienes no votaron el 31 de mayo. Según sus proyecciones, la participación podría acercarse al 60 por ciento del censo electoral, por lo que las campañas no solo compiten por atraer votantes del rival, sino también por activar sectores que permanecieron al margen de la elección.
Finalmente, Ruiz advierte que las adhesiones pueden desempeñar un papel relevante para ayudar a ampliar las ventajas en territorios donde las candidaturas esperaban ganar por un margen más amplio y, al mismo tiempo, reducir las diferencias en regiones y localidades donde su contrincante obtuvo mejores resultados en la jornada electoral de primera vuelta.
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