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Los millones de votos ausentes en primera vuelta que hoy pueden decidir la Presidencia
Elecciones Colombia 2026

Los millones de votos ausentes en primera vuelta que hoy pueden decidir la Presidencia

¿Dónde están los votos que decidirán la elección? Millones de ciudadanos que se abstuvieron de votar en primera vuelta y electores cuyos candidatos quedaron fuera de carrera suelen ser decisivos en la segunda. Pasó con Santos, Duque y Petro. Este domingo, pueden inclinar la balanza entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella.

Por: Armando Neira

Hay tres razones que explican por qué este domingo acudirán a las urnas un par de millones de ciudadanos que se abstuvieron en la primera vuelta o que apoyaron candidaturas ya eliminadas. Y son precisamente ellos quienes podrían terminar decidiendo quién ocupará la Casa de Nariño durante los próximos cuatro años: Abelardo de la Espriella, candidato de la derecha, o Iván Cepeda, representante de la izquierda.

La primera razón es el llamado voto en contra. Más que respaldar a un candidato o a un programa de gobierno, muchas personas participan para impedir que el otro aspirante llegue al poder. Son motivaciones ideológicas, programáticas o, simplemente, emocionales: hay ciudadanos que sienten un profundo rechazo por uno de los candidatos y terminan votando por su contrincante.

La segunda razón es que buena parte del electorado percibe la segunda vuelta como el momento verdaderamente decisivo del proceso democrático. A diferencia de la primera ronda, sienten que ahora su voto sí puede resultar determinante para el rumbo del país, y que ir al puesto de votación tiene una justificación plena: la de ser protagonista de la jornada.

La tercera tiene que ver con la claridad de las preferencias. Mientras en la primera vuelta existe una amplia oferta de candidatos, en la segunda las alternativas se reducen a dos, lo que facilita que muchos ciudadanos definan su posición y se animen a participar.

La pregunta es hacia dónde pueden moverse esos nuevos votantes. La respuesta depende de múltiples variables y de las particularidades de cada región o departamento.

En las grandes ciudades y capitales departamentales, la reducción de la abstención suele estar asociada tanto al voto de rechazo como al voto de convicción: ciudadanos que salen a las urnas para frenar a un candidato o para respaldar lo que consideran representa mejor el país que desean construir. 

En las regiones periféricas, en cambio, el aumento de la participación tiende a estar más relacionado con la movilización de maquinarias políticas y, en algunos casos, con prácticas irregulares como la compra de votos.

La pelea por las ciudades

¿A quién favorece más este fenómeno? Los expertos coinciden en que, en las capitales, el incremento de la participación tiende a distribuirse de manera relativamente equilibrada entre las campañas. Sin embargo, en varias ciudades intermedias y zonas apartadas del país persisten denuncias sobre presiones electorales y compra de votos provenientes de distintos sectores políticos.

Para el analista político Gabriel Cifuentes, el aumento de la participación podría convertirse en un factor decisivo.

“Históricamente, en las segundas vueltas siempre salen más electores a votar. Eso podría inclinar la balanza, sobre todo si se tiene en cuenta que las últimas encuestas muestran que, aunque Abelardo de la Espriella conserva una ventaja, esta se ha venido reduciendo ligeramente”.

 

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Abelardo de la Espriella, Donald Trump e Iván Cepeda.

 

Cuando el presidente Petro desconoció los resultados de la primera vuelta e Iván Cepeda adhirió a esa tesis, quedó flotando en el ambiente la sensación de que De la Espriella ya tenía el triunfo asegurado y que el líder de izquierda había perdido. Sin embargo, en la última semana el candidato del Pacto Histórico no solo recobró el impulso, sino que se mostró más optimista y seguro en sus distintas apariciones públicas. Eso ha hecho que la izquierda vuelva a creer que puede continuar en el poder, lo cual, naturalmente, moviliza a más votantes que se identifican con su causa.

El propio Cifuentes advierte, no obstante, que el desafío radica en que la participación de la primera vuelta ya fue relativamente alta, cercana al 58 por ciento. “Es difícil saber cuánto más puede crecer, aunque vale recordar que en 2022 Gustavo Petro logró sumar cerca de 2,7 millones de votos adicionales frente a la primera vuelta”, señala.

Cifuentes agrega otro elemento relevante: el margen de crecimiento territorial. “En los departamentos donde ganó Abelardo la participación estuvo por encima del promedio nacional, por lo que el espacio para crecer entre los abstencionistas es más limitado. En cambio, en varios de los departamentos donde ganó Cepeda la participación fue menor, lo que deja un potencial de crecimiento más amplio”.

El ejemplo de Petro

El experto en procesos electorales Andrés Segura coincide en que un aumento de la participación es perfectamente posible. “No sería extraño que se repitiera el fenómeno de 2022. De hecho, ese crecimiento de la votación fue uno de los factores que permitió el triunfo de Petro”, afirma.

Segura advierte, sin embargo, que muchos de los movimientos de opinión que normalmente ocurren entre la primera y la segunda vuelta parecieron adelantarse este año. Por eso, el volumen de votos provenientes de otros candidatos podría ser más limitado de lo habitual.

Desde su óptica, una parte importante de esos llamados 'votos huérfanos' tendería a inclinarse hacia De la Espriella. Por esa razón, desde la campaña de Cepeda se trabaja intensamente para que los electores que se abstuvieron en primera vuelta se alineen con el candidato de izquierda. En ese sector saben que este grupo tiene una importancia estratégica para sus aspiraciones.

 

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Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda.

 

De ahí que en las últimas semanas se haya intensificado la campaña negativa contra De la Espriella, en un intento por reactivar un escenario similar al de 2022, cuando el temor frente a una eventual presidencia de Rodolfo Hernández —a quien muchos percibían como un candidato que generaba entusiasmo pero carecía de un programa real de gobierno— terminó favoreciendo a Petro.

No obstante, existen diferencias importantes. De la Espriella lleva meses construyendo un discurso basado en el rechazo a la continuidad del actual Gobierno; el ambiente político es menos favorable para la izquierda que hace cuatro años; y el candidato de derecha parte con ventaja, lo que modifica los cálculos de movilización electoral.

Los 'votos huérfanos'

Gonzalo Araujo, de la firma de análisis estratégico Orza, explica que los llamados 'votos huérfanos' provienen de dos fuentes principales. “La primera es el crecimiento natural de la participación entre una vuelta y otra, que históricamente representa entre dos y cuatro puntos porcentuales adicionales, equivalentes a cerca de un millón de votos. La segunda corresponde a quienes apoyaron candidatos eliminados en la primera vuelta”.

Según Araujo, las encuestas muestran que buena parte de esos electores tiene mayor afinidad con De la Espriella que con Cepeda. Sin embargo, recuerda que las mediciones del estadístico César Caballero indican que cerca del 8 por ciento de los colombianos decide su voto frente al tarjetón, y que dos de cada tres votantes que respaldaron opciones de centro moderado en la primera vuelta terminan apoyando candidaturas de izquierda en la segunda.

La historia reciente demuestra que el crecimiento de la participación entre una vuelta y otra puede resultar decisivo.

El caso más extraordinario ocurrió en 2022. Rodolfo Hernández sumó más de 4,6 millones de votos adicionales entre la primera y la segunda vuelta, el mayor crecimiento absoluto registrado entre los candidatos presidenciales de las últimas tres elecciones. Aun así, no logró derrotar a Gustavo Petro, quien a su vez incorporó cerca de 2,7 millones de sufragios adicionales. 

Al analizar los datos de la primera vuelta, queda claro que prácticamente todos los votos que en esa ronda respaldaron a Federico Gutiérrez terminaron apoyando a Hernández en la segunda. ¿Todos los votos de Paloma Valencia se irán donde De la Espriella? Esa es la incógnita.

En 2014 también se produjo una remontada histórica. Juan Manuel Santos pasó del segundo lugar en primera vuelta, con el 25,69 por ciento de los votos, a ganar la Presidencia con el 50,99 por ciento en la segunda. El respaldo de sectores de izquierda y del Partido Conservador resultó determinante para revertir la ventaja inicial de Óscar Iván Zuluaga. Claro, de por medio, estaba un hecho relevante y de interés nacional como era el proceso de paz con las FARC.

 

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Gustavo Petro, presidente de la República.

 

Y en 2018, Petro también registró un crecimiento importante: pasó del 25,8 al 41,8 por ciento. Sin embargo, Iván Duque mantuvo la ventaja obtenida en primera vuelta y terminó imponiéndose con el 53,98 por ciento.

Por eso, cuando faltan pocas horas para que se cierren las urnas, la pregunta clave sigue siendo la misma: ¿qué harán los millones de colombianos que aún no han tomado una decisión?

La hora decisiva

Juan Daniel Oviedo, exdirector del DANE y excandidato vicepresidencial, cree que ahí está la clave de la elección. “Ya sabemos que quienes votaron por Cepeda volverán a hacerlo y que quienes apoyaron a Abelardo repetirán su voto. La verdadera decisión está en manos de quienes no se sintieron representados por ninguna de las dos campañas y en los nuevos votantes que puedan salir este domingo”, afirma.

Según sus cálculos, se trata de cerca de seis millones de ciudadanos entre abstencionistas, indecisos y electores cuyos candidatos quedaron por fuera de la contienda. “Hablamos de seis millones de colombianos que tendrán que decidir entre una de las dos opciones o votar en blanco, aunque sabemos que históricamente el voto en blanco no suele ser determinante”, agrega.

Caballero, gerente de Cifras y Conceptos, identifica con claridad a esos votantes que podrían definir la elección. “Son principalmente mujeres entre los 26 y los 50 años, de clase media, muchas de ellas ubicadas en Bogotá. Allí encontramos los mayores niveles de indecisión porque los candidatos aparecen muy parejos”, dice.

E insiste: “Tradicionalmente, entre el 12 y el 16 por ciento de los ciudadanos decide su voto durante la última semana de campaña. Incluso hay personas que toman la decisión en el mismo puesto de votación”.

Los números reflejan lo cerrada que está la contienda. En primera vuelta, De la Espriella obtuvo el 43,74 por ciento de los votos, equivalentes a 10.361.499 sufragios. Cepeda alcanzó el 40,90 por ciento, con 9.688.361 votos. Aquí cada campaña decide si ve el vaso medio lleno o medio vacío. La diferencia entre ambos fue de apenas 673.138 sufragios. El voto en blanco alcanzó 406.970 votos y los nulos llegaron a 245.389. 

Con una distancia de apenas 2,84 puntos porcentuales, la matemática electoral es contundente: ninguno de los dos candidatos puede llegar a la Presidencia únicamente con el respaldo obtenido en la primera vuelta.

“Esto no se gana hasta que se gana. Los invito a seguir multiplicando los votos para obtener una victoria contundente este domingo”, insiste De la Espriella.

Cepeda, por su parte, tuvo una semana intensa tendiendo puentes hacia el centro político: el abrazo con Claudia López y su participación en espacios a los que antes había esquivado, como la entrevista con Juanpis González, lo mostraron en un registro diferente. Pese a la dureza de las preguntas y los sarcasmos, se lo vio tranquilo, sereno y de buen humor. Fue la imagen de alguien que ha vuelto a creer que la victoria es posible. “Estoy listo para dialogar con sectores que respeto y reconozco. Comprendo muchas de las críticas que se han hecho a nuestro gobierno durante estos cuatro años”, señaló.

Ambos saben que la batalla final se libra entre los indecisos, los abstencionistas y quienes apenas ahora están prestando atención a la campaña. Son ellos quienes este domingo tendrán en sus manos la decisión más importante de la democracia colombiana: elegir al próximo presidente de la República.

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