LA HUELLA DE ALEX SAAB

El multimillonario Alex Saab, señalado testaferro de Nicolás Maduro, negó su relación con una de las empresas que efectuaron giros a Estados Unidos, de los cuales se benefició Abelardo de la Espriella.
La periodista Martha Soto, directora de la Unidad Investigativa de El Tiempo, logró entrevistar a Saab sobre sus negociados en Venezuela. El artículo titulado Habla Saab, el colombiano señalado de ser el socio oculto de Maduro contiene esta respuesta:
- ¿Usted o la empresa Group Grand Limited le han entregado comisiones en plata o especie o regalos al presidente Maduro por los contratos obtenidos en los programas de vivienda o con los Comités Locales de Abastecimiento?
- No hago parte de la empresa vinculada a los alimentos. Y jamás hemos dado regalos, ni comisiones a ningún miembro del gobierno ni al presidente por ninguna de las obras o proyectos que hemos realizado.

Saab mintió cuando negó su relación con Group Grand Limited. La entrevista fue publicada el 25 de agosto de 2017. Dos años antes, el 29 de abril de 2015, Alex Saab le había enviado un correo electrónico a Abelardo de la Espriella en donde le informa sobre el envío de dos giros enviados desde esa empresa.

No es esa la única prueba de la relación de Saab con la compañía. En el registro público de Hong Kong consta que uno de los directores de Group Grand Limited fue su hijo Shadi Nain Saab Certain.

Shadi Saab estuvo en ese cargo hasta febrero de 2017, es decir, dos meses antes de que su padre negara sus lazos con la empresa usada para enriquecerse con el hambre del pueblo venezolano. Después de esa fecha, lo reemplazó Javier Ernesto Betancourt Valle como consta en los mismos registros.

Javier Betancourt fue nombrado cónsul en Nueva York en 2005, durante el gobierno de Álvaro Uribe. Era una cuota del entonces representante a la Cámara, su cuñado Jaime Amín, y fue designado en esa codiciada posición como pago a Amín por su voto a favor de la reforma constitucional que permitió la reelección de Álvaro Uribe.
El nombre de Betancourt está en un Excel de la Secretaría General de la Presidencia de la República, de la época de Álvaro Uribe, en el que también figuran las cuotas de Mario Uribe, Miguel Pinedo y José Name, entre otros. Lo publiqué hace nueve años incluyendo la metadata que señala que el autor de ese documento, en el que aparece la ficha de Jaime Amín, es Juan David Ortega, inicialmente subalterno del hoy condenado Bernardo Moreno, y, después, mano derecha del también condenado Andrés Felipe Arias.

La gratitud del uribismo con Jaime Amín se ha sentido a lo largo del tiempo. Además de su cuñado designado cónsul en Nueva York, le nombraron a su esposa Claudia Margarita Betancourt Valle como notaria sexta en Barranquilla. Él mismo pasó de gris representante de la cuerda de José Name a senador del Centro Democrático. Cuando se quemó, en las elecciones de 2018, lo pusieron de consejero presidencial de Iván Duque.
Y aquí vuelve a surgir una casualidad que une a varios personajes.
Antes de posesionarse como presidente, en julio de 2018, Iván Duque viajó a Miami en donde fue homenajeado por Abelardo de la Espriella con una cena en su residencia pomposamente llamada Casa Alegría. A la cena acudieron interesantes invitados. Una foto publicada en Instagram por el hoy autodenominado tigre muestra al anfitrión, y pretendido outsider, rodeado de la más rancia politiquería. Él está sentado a la izquierda de Iván Duque, a la derecha del entonces mandatario electo está Jaime Amín, el cuñado y padrino político del director de la empresa de Alex Saab.

Un tiempo después, Jaime Amín fue nombrado por Duque como embajador ante los Emiratos Árabes Unidos. Estaba en ese cargo cuando Alex Saab fue capturado, por primera vez, en Cabo Verde. Cuando los periodistas de la FM lo llamaron para pedirle su reacción por el arresto respondió: “No tengo velas en ese entierro”.
No hay duda, pues, de que Alex Saab controlaba la sociedad Group Grand Limited, con la que obtuvo 350 millones dólares a costa de los más pobres de Venezuela. Tampoco hay duda de que el cuñado de Jaime Amín fue director de esa compañía. Y menos de que Abelardo de la Espriella, unos años antes, se benefició de giros provenientes de esa empresa.
La constancia está firmada por el ahora candidato en un escrito en el que asegura: “Esta carta confirmará que he girado a su cuenta fiduciaria los siguientes fondos”, frase que antecede a la enumeración de tres transferencias por más de 370.000 dólares.

Una semana después de que se revelaran los documentos sobre los giros de Alex Saab, el candidato presidencial Abelardo de la Espriella no ha pronunciado una palabra sobre ellos.
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