
La hoja de ruta del transporte en Colombia: los planes para construir trenes, vías y mejorar aeropuertos que proyecta el Gobierno Petro
Con una inversión de 321,3 billones de pesos, el Gobierno definió una hoja de ruta de infraestructura en transporte para el país. Trenes eléctricos, modernización de aeropuertos, vías en territorios históricamente excluidos, movilidad limpia y recuperación fluvial hacen parte de un plan destinado a transformar la movilidad y la economía durante las próximas tres décadas.
Por: Juan David Cano
El Gobierno nacional dio a conocer un portafolio de obras para el sector transporte que reúne inversiones por 321,3 billones de pesos, distribuidas en proyectos férreos, viales, aeroportuarios, fluviales y de movilidad urbana. Del total anunciado, 38,6 billones ya cuentan con documento CONPES, lo que los ubica en una fase de priorización oficial y les permite avanzar hacia procesos de estructuración y búsqueda de financiación.
El Ministerio de Transporte asegura que este paquete de inversiones tiene como objetivo reorganizar la movilidad del país bajo un enfoque multimodal, con diversos medios de transporte que operen de manera coordinada y suplan los déficits acumulados durante décadas. “Colombia está dando un salto histórico. Las inversiones priorizadas para el sector transporte son casi seis veces mayores que las 4G”, afirmó la jefe de la cartera, María Fernanda Rojas.

Seis frentes de acción que moldean el nuevo sistema de transporte
El portafolio se divide en seis ejes: la reactivación férrea, el programa Vías para la Paz, el Tren de Zipaquirá como proyecto independiente, la modernización aeroportuaria, la electrificación de buses del transporte público y la infraestructura fluvial y portuaria. Cada uno tiene alcances, cronogramas y presupuestos propios que, en conjunto, dan forma a una hoja de ruta que se extiende hasta 2055.
Los proyectos priorizados para la reactivación de los trenes de Colombia
Entre todos los frentes, la reactivación del sistema férreo ocupa el papel central. La magnitud de los trenes, que supera los 276 billones de pesos, lo convierte en el componente estructurante del plan. El Gobierno plantea una red de corredores que conecten centros productivos, zonas agrícolas, regiones con potencial minero y puertos estratégicos.
Entre los tramos priorizados aparecen:
- Corredor Interoceánico: El proyecto propone una línea férrea que uniría la costa pacífica chocoana, a la altura de Juradó, con la salida al Atlántico en Unguía, cerca de Puerto Titumate. Los estudios preliminares sitúan su longitud entre 210 y 222 kilómetros. La iniciativa contempla, en su fase madura, mover alrededor de 25 millones de toneladas de carga.
- Villavicencio – Puerto Gaitán: La propuesta consiste en construir 193 kilómetros de vía férrea nuevos para conectar la capital del Meta con el corredor productivo de Puerto Gaitán. La UPIT finalizó la prefactibilidad en julio de 2025.
- Buenaventura – Palmira (Corredor del Pacífico): Este corredor, de unos 120 kilómetros. El tramo es clave para mejorar el movimiento de carga desde el principal puerto del Pacífico hacia el interior del Valle del Cauca.
- Corredor Pacífico: Yumbo – Caimalito: Dentro de los proyectos considerados para avanzar en el corto plazo está la recuperación del tramo ferroviario entre Yumbo y Caimalito, de 211 kilómetros.
- Conexión Bogotá–Región con el Corredor Férreo Central: Este corredor plantea habilitar alrededor de 393 kilómetros de vía para enlazar la zona de Tocancipá con el corredor férreo central, a la altura de Barrancabermeja.
- Bogotá – Belencito: Con 279 kilómetros de longitud, este tramo busca mejorar la confiabilidad del transporte de carga que circula hacia el altiplano cundiboyacense.
- La Dorada - Chiriguaná: En total son 522 kilómetros para conectar el centro del país con la costa Caribe y tendrá un valor de 3,4 billones de pesos.

La lógica detrás de esta apuesta es reducir costos de transporte, impulsar la competitividad exportadora y avanzar hacia trenes eléctricos que disminuyan la dependencia del transporte de carga por carretera.
Vías para la Paz: conectar territorios históricamente apartados
El segundo gran frente es el programa Vías para la Paz, respaldado por inversiones estimadas en 18,2 billones de pesos y dirigido a regiones que durante décadas han enfrentado déficits profundos en infraestructura.
Zonas como La Guajira, Chocó, Nariño, Cauca, Catatumbo y Putumayo recibirán intervenciones orientadas a mejorar la movilidad, garantizar acceso a servicios y fortalecer la presencia del Estado. Estas obras buscan consolidar corredores que permitan conectar economías locales, reducir tiempos de desplazamiento y mejorar la seguridad vial en territorios que han vivido históricamente aislados.
El Tren de Zipaquirá: un proyecto con identidad propia
Entre los proyectos destacados aparece el Tren de Zipaquirá, con una estimación de 17 billones de pesos y un horizonte de ejecución entre 2027 y 2039. Aunque hace parte del componente férreo, se presenta como un proyecto con identidad territorial y funcional específica, pensado para articular los municipios del norte de Bogotá como Zipaquirá con la red férrea de la capital, y avanzar hacia un esquema de movilidad metropolitana y regional más equilibrado.

Aeropuertos modernos para un país que se integra por aire
El componente aeroportuario, con 4,4 billones proyectados entre 2026 y 2030, está centrado en modernizar terminales, ampliar la capacidad de operación y reforzar la seguridad aérea. El Gobierno sostiene que las intervenciones permitirán mejorar la eficiencia del transporte aéreo, optimizar los sistemas de navegación y facilitar la coordinación entre el modo aéreo y los corredores terrestres y férreos. En un país donde gran parte de la geografía obliga a depender del transporte aéreo para conectar regiones, este componente es clave para sostener la competitividad y la conectividad interna.
Movilidad eléctrica: el plan de electrificar el transporte público
El plan también dedica 1,28 billones a la electrificación de la flota de buses del transporte público entre 2026 y 2043. La meta es avanzar hacia sistemas urbanos más limpios y silenciosos, reducir emisiones y estimular la transición energética en las principales ciudades. El Ministerio argumenta que el recambio tecnológico permitirá disminuir costos operativos a largo plazo y mejorar la calidad del aire en centros urbanos densamente poblados.

Ríos y puertos: un modo histórico que busca recuperar protagonismo
El último frente está asociado a la infraestructura fluvial y portuaria, con 4,13 billones destinados a fortalecer muelles y terminales en Chocó, Amazonas, Meta, Nariño, Barranquilla y Buenaventura. La intención del Gobierno es que los ríos se conviertan en corredores logísticos capaces de reducir costos y ofrecer alternativas adicionales al transporte por carretera. Con una red hídrica extensa, pero subutilizada, el país apuesta por integrar navegabilidad, transporte de carga y conectividad para regiones apartadas donde el río es, en la práctica, la única vía posible.
Una hoja de ruta que se proyecta durante décadas
El conjunto de estos proyectos configura una hoja de ruta que se extenderá durante las próximas décadas. El reto ahora será convertir esta planeación en obras efectivas, avanzar en estructuración técnica, garantizar financiación y lograr continuidad política en proyectos cuyo horizonte supera varios gobiernos.
“Con inversiones previstas 5,6 veces mayores que las 4G, Colombia avanza hacia un sistema de transporte moderno, seguro y equilibrado entre trenes, vías, aeropuertos, ríos y puertos. El Gobierno del Cambio está ejecutando la hoja de ruta de infraestructura más ambiciosa del país, destinada a transformar la movilidad, la logística y las oportunidades económicas en todas las regiones durante las próximas décadas”, concluyó el Ministerio de Transporte.
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