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Laura Gil, exvicecanciller y ahora secretaria adjunta de la OEA.
País

“Fue un canciller ausente”: exvicecanciller Laura Gil sobre Álvaro Leyva

En entrevista con El Reporte Coronell, Laura Gil, exvicecanciller y nueva secretaria adjunta de la OEA, habló sobre cómo fue trabajar con Álvaro Leyva y reveló tensiones internas en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Por: Carolina Calero

El próximo lunes 14 de julio, Laura Gil, exvicecanciller de Colombia, tomará posesión como secretaria general adjunta de la Organización de Estados Americanos (OEA), uno de los cargos más altos en la diplomacia hemisférica. Antes de asumir el puesto, El Reporte Coronell la entrevistó y aprovechó la oportunidad para preguntarle por su pasado en la Cancillería, en particular sobre su exjefe, el excanciller Álvaro Leyva.

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Gil fue retirada de su cargo como viceministra hace dos años de manera abrupta. Se enteró por un comunicado que se había quedado sin trabajo, antes de que alguien se lo informara personalmente. Aunque en ese momento muchos pensaron que su carrera diplomática había llegado a su fin, fue nombrada embajadora de Colombia en Austria por el presidente Gustavo Petro. Desde allí, no solo consolidó una nueva etapa profesional, sino que terminó abriéndose paso hasta un cargo clave en una de las organizaciones internacionales más importantes del continente.

Durante su tiempo como canciller, Álvaro Leyva se mostró más interesado en asuntos como llevar de gira al exparamilitar Macaco o buscar ser admitido en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), que en tareas como –por ejemplo– resolver la fabricación de pasaportes. Una omisión que hoy, tres años después, sigue generando consecuencias para el país.

Además, Leyva fue señalado por su trato desigual hacia las mujeres en cargos públicos. Aunque varias funcionarias confirmaron a periodistas que fueron testigos de episodios de irrespeto y maltrato, otras negaron rotundamente que eso ocurriera. El caso de Laura Gil, sin embargo, fue distinto, pues hubo signos claros de trato injusto en su salida de la Cancillería.

Ya como embajadora en Austria, Gil tuvo un papel protagónico en un hecho histórico dentro de la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas. Por iniciativa suya, se rompió el llamado consenso de Viena, una tradición que exigía unanimidad para aprobar resoluciones, lo cual bloqueaba cualquier avance real. Gracias a la presión de la delegación colombiana, se logró por primera vez que se aprobara una resolución por mayoría simple, en la que se priorizó el respeto a los derechos humanos en la lucha contra las drogas. Estados Unidos respaldó la propuesta; China y Rusia, en cambio, se opusieron.

Ese logro, por sí solo, sería suficiente para dejar huella en la historia diplomática del país. Pero el pasado reciente trajo una sorpresa aún mayor: contra todo pronóstico, y con el apoyo del actual Gobierno, Laura Gil fue elegida como secretaria adjunta de la OEA, un cargo que ocupará por los próximos cinco años.

Las críticas a Leyva y la defensa del servicio diplomático

Antes de asumir su nuevo cargo, Gil habló con El Reporte Coronell de la W Radio sobre su paso por la Cancillería y posteriormente en la embajada, en donde trabajó con tres ministros. Se refirió especialmente al excanciller Álvaro Leyva, de quien dijo que su gestión marcó el inicio de una “desinstitucionalización” del ministerio.

“Nunca hubo un comité directivo ni reuniones para discutir políticas públicas. Fue un canciller ausente”, señaló.

Aunque no confirmó directamente las denuncias por maltrato a funcionarias, sí admitió que hubo “dificultades con múltiples funcionarios” y una ruptura en el funcionamiento interno que la obligó a acudir directamente a Presidencia para obtener instrucciones. Agradeció que el presidente Petro estuviera siempre atento a desbloquear su gestión, pese al caos institucional.

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Gil señaló que Álvaro Leyva había dicho que Petro "era un ignorante que no sabe de historia". Crédito: Colprensa.

Gil relató además una anécdota que mostraría el estilo errático de Leyva: en una reunión con más de 30 personas, el entonces canciller dijo que no era posible que un ser humano cruzara el Darién y que esa idea era una invención de los medios.

“Lo que había que hacer, según él, era construir una carretera”, recordó Gil.

Con respecto a sobre si era cierto que Leyva criticaba a Petro en el extranjero, respondió que una embajada en Bogotá, cuyo país no mencionó, la contactó alarmada porque el canciller había calificado al presidente como “un ignorante que no sabe nada de historia”. Gil aclaró la posición oficial del país ante esa declaración, calmando las tensiones generadas por esa afirmación informal.

En cuanto a la controversia sobre el acceso a cargos diplomáticos sin requisitos previos, Gil hizo una defensa firme de la carrera diplomática. Aunque reconoció que un gobierno tiene derecho a nombrar personas afines, advirtió que “la carrera no representa a la oligarquía; al contrario, los requisitos actuales excluyen a los jóvenes de colegios públicos”. Propuso que el dominio de un segundo idioma se exija al finalizar la carrera, no al ingreso, para garantizar la diversidad sin renunciar al mérito.

Para Gil, hay espacio para que el servicio exterior cumpla estándares de calidad y, al mismo tiempo, sirva como plataforma para formar una clase técnica comprometida con el proyecto político del Gobierno. A su juicio, el verdadero reto no es eliminar requisitos, sino reformularlos para que la inclusión no sacrifique el profesionalismo.

Finalmente, reconoció que el multilateralismo atraviesa un momento difícil, pero defendió el papel de organizaciones como la OEA. Dijo que el desafío es “volverse relevante” ante los ciudadanos, responder más y mostrar resultados visibles con menos recursos.

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