
Orlando Fals Borda sigue presente en la memoria colombiana
El analista Luis Eduardo Celis recuerda, en su centenario, al sociólogo Orlando Falls Borda, coautor del famoso libro La Violencia en Colombia. Falls sigue siendo un referente para quienes buscan cambios a partir de la comprensión de la realidad. Además, fue pionero en señalar con firmeza que en este país hay que reordenar el territorio.
Por: Luis Eduardo Celis
La conmemoración del centenario del natalicio de Orlando Fals Borda ha tenido un despliegue de reconocimientos y demostraciones de cariño y respeto por quien marcó las ciencias sociales en Colombia y abrió un camino para juntar el pensamiento y con la acción transformadora.
La Universidad Nacional declaró este como un año de celebración de su obra y, en asocio con la Biblioteca Nacional, adelantó una reedición de una selección de su obra, la cual va a ser ubicada en las bibliotecas públicas y universitarias, como reconocimiento a un pensamiento que deben conocer las nuevas generaciones.
Han sido múltiples los coloquios, seminarios y diálogos sobre el pensamiento y obra del fundador del primer departamento de sociología en América Latina, proyecto en el que fue acompañado, en 1959, por el sacerdote Camilo Torres Restrepo y por el jurista Eduardo Umaña Luna, con el respaldo del entonces rector de la Universidad Nacional, Mario Laserna.
Orlando Fals Borda vivió la Colombia de la dura violencia de los años cincuenta; no fue indiferente ante esa tragedia y, con los archivos del Padre Germán Guzmán Campos, párroco en el Líbano, Tolima, buen amigo de Camilo Torres Restrepo y, nuevamente, con Eduardo Umaña Luna, construyó un relato de esos horrores vividos y los consignó en el libro la Violencia en Colombia, publicado en 1962 el cual ha sido, quizás, el trabajo de ciencias sociales que más impacto ha tenido en la política colombiana. Y fue tal el remezón que el libro produjo en el país, que sus autores sintieron sus vidas en peligro y debieron buscar buen recaudo mientras las aguas se apaciguaban.
Orlando Falls vivió la intensa Universidad Nacional de los años sesenta, con sus debates y crispaciones, pero prefirió hacerse a un lado. Entonces buscó los caminos de la lucha campesina por la tierra y la dignidad para el atropellado mundo campesino, dedicó años a formar liderazgos campesinos y aprendió de sus conocimientos y de su sabiduría. Y, a partir de esa experiencia, formuló la Investigación Acción Participativa, IAP, que es un método de conocimiento que, como su nombre lo dice, incluye la acción para el cambio social.
Esta es toda una escuela de reconocimiento mundial que hoy permanece como un referente de quienes buscan cambios a partir de la comprensión de la realidad.
Orlando Falls fue pionero en decir con firmeza que debemos ordenar el territorio y señaló la forma de relacionarnos con él. Habló de que había que repensar el absurdo de que los habitantes del Sur de Bolívar se sintieran hermanados con los del sur del Cesar y nada convocados por la distante y lejana Cartagena donde se decide su destino sin ton ni son. Agregó que había que pensar en el Departamento del Magdalena Medio, articulando un pedazo de Santander, con otro de Antioquia y, junto al sur de Bolívar y al sur del Cesar, darle cuerpo a una unidad administrativa que le de rumbo a una región con identidad y proyectos compartidos y, igual, en muchas regiones de Colombia. Ese ordenamiento territorial con sentido democrático, que reconozca la diversidad que somos, sigue siendo una tarea pendiente en la Colombia de hoy.
A Orlando Falls, la ida de Camilo Torres Restrepo a la guerrilla del ELN lo impactó en todo su ser; respetó esa opción, pero no la compartió; sabía que las injusticias y los dolores de un pueblo sufrido como lo ha sido el colombiano deben transformarse mediante la acción social y el protagonismo ciudadano, no mediante la violencia.
Cuando llegó el momento de formular una nueva constitución en 1991, fue llamado por la Alianza Democrática M-19 a ser parte de esa tarea de renovación del más importante pacto de convivencia y de ordenamiento institucional, como lo es la Constitución Nacional, y fue protagonista de esa Asamblea Nacional Constituyente.
Hablar de Orlando Falso Borda es hablar de un hombre comprometido con Colombia, con las causas nobles, del hombre que aprendió de un pescador en el Rio Magdalena que había que sentir para pensar y pensar para sentir. De allí que Orlando Fals Borda sea aún recordado en esta Colombia del 2025, con cariño, respeto y nostalgia.
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