
Leonidas Bustos y la deshonra de la justicia
En 2012, cuando Leónidas Bustos presidía la Sala Penal de la Corte Suprema, empezó a trazar, junto con Francisco Ricaurte, lo que más tarde sería conocido como el infame cartel de la toga. La sentencia que lo condena a diez años de prisión no solo marca su responsabilidad; es un reclamo silencioso contra quien, sin pudor, vendió la función que se le había confiado. Queda un sabor agridulce, pues Bustos vive tranquilo en Canadá, prófugo de la justicia.


