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'Paisajes de lo invisible'
'Paisajes de lo invisible', de María Jimena Herrera.

‘Paisajes de lo invisible’: desechos tecnológicos se convierten en obras de arte

María Jimena Herrera presenta ‘Paisajes de lo invisible’ en el Museo de Arte Miguel Urrutia (Mamu) del Banco de la República. La muestra la componen una serie de obras de arte a base de desechos tecnológicos que le dan una nueva lectura a los componentes electrónicos y plásticos, a la vez que invitan a reflexionar acerca del peligro que implica la generación incontrolada de desechos electrónicos.

Por: Catalina Brugman

En el parqueadero del Museo de Arte Miguel Urrutia, un espacio de proyectos de creación dedicado a la exploración de las prácticas artísticas contemporáneas se presenta hasta el 23 de marzo Paisajes de lo invisible de María Jimena Herrera. En este gran proyecto la artista ensambla entre sí complejos sistemas tecnológicos con objetos que fueron utilizados y luego desechados. Esta exposición muestra la magnitud de esta acumulación de estos desechos. Con esta exposición el arte logra darles otro valor a estos objetos que eran basura tecnológica y que son tóxicos por su composición química.

María Jimena Herrera dice que el proyecto Paisajes de lo invisible, que se puede catalogar como el resultado de un proceso creativo y de producción artística que surge de la experimentación con materiales reciclados de aparatos eléctricos y electrónicos, lo ha venido desarrollando desde hace ya varios años. Lo logró en parte gracias al estímulo de Espacios en Residencia de la línea de Arte, Ciencia y Tecnología de Idartes y el Museo del Banco de la República tiene como propósito impulsar a artistas que trabajen los nuevos medios en el arte. “Este tema es importante por varias razones, pero me gustaría centrarme en la siguiente: el arte, como lenguaje, tiene unas grandes virtudes, que otros tipos de lenguajes no tienen. En el arte se puede enunciar temas complejos, como los problemas que trae la basura tecnológica y el impacto climático de la tecnología en el mundo”, dice la artista.

'Obsolescencia cromática'
'Obsolescencia cromática'.

En la exposición se encuentra la serie Obsolescencia cromática, compuesta por disquetes. De acuerdo con la artista, esta obra “reflexiona sobre el ritmo vertiginoso de los avances tecnológicos y cómo estos aceleran la obsolescencia de los dispositivos electrónicos. Aunque en los años noventa fueron indispensables para las empresas y familias, esta tecnología ya está completamente en el olvido, incluso las nuevas generaciones no saben qué son”.

Enormes bolsas de tela que contienen centenares de auriculares, teclados y mouses de computadores desechados ya sea por desperfectos o por haberse vuelto obsoletos crean en el espectador un efecto de desasosiego ya que lo obligan a pensar en la avalancha de desperdicios que se acumulan cada día y que seguramente terminarán en vertederos o en el fondo del mar.

En la obra Ciudades desoladas reutiliza materiales descartados de computadoras y televisores, tarjetas y pantallas, y les da otro significado; de esta manera, las tarjetas se convierten en ciudades, con varios filtros que la cambian de forma. Las ciudades se ven como si acabaran de pasar por un bombardeo o una gran catástrofe. “El trabajo es un llamado de atención sobre la gestión responsable de los residuos electrónicos”.

'Ciudades desoladas'
'Ciudades desoladas'.

Una bomba de tiempo

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, toneladas de desechos electrónicos se reciclan de manera no segura y se almacenan de cualquier forma y desechan en bodegas. Según el Servicio Integral de Residuos en Cataluña (SIRCAT), el gran avance de la tecnología y el continuo lanzamiento de nuevos y mejores productos ha aumentado la generación de basura tecnológica, y se ha convertido en uno de los flujos de residuos de más rápido crecimiento en el planeta. Estos elementos tóxicos contaminan ríos, lagos y mares, y emiten gases que provocan desequilibrios en los ecosistemas.

National Geographic de España advierte que en los residuos electrónicos encontramos materiales peligrosos como metales pesados como el mercurio, plomo, cadmio, cromo, arsénico o antimonio, los cuales causan varios daños para la salud y para el medioambiente. El mercurio produce daños al cerebro y el sistema nervioso, el plomo produce deterioro intelectual; el cadmio, puede alterar la reproducción o llegar a provocar infertilidad; y el cromo, está relacionado con afecciones en los huesos y los riñones.

Sin embargo, en la basura electrónica también se encuentran materiales y plásticos que son recuperables con algunos límites. Entre ellos, metales preciosos como el oro, plata, cobre, platino, y paladio; además, hierro y aluminio que se pueden reciclar.

'Blanco y negro'
'Blanco y negro'.

La correcta gestión de los desechos electrónicos ayuda a reducir el impacto ambiental desfavorable para el planeta y los seres humanos. Se considera basura electrónica a los electrodomésticos grandes como frigoríficos, congeladores, lavadoras y otros aparatos usados en los hogares; electrodomésticos de pequeño tamaño como aspiradoras, tostadoras, cafeteras, planchas y otros; también equipos de informática y telecomunicaciones como computadores, portátiles, impresoras, telefonía móvil, tabletas y otros; equipos y paneles fotovoltaicos como televisores, pantallas, cámaras, consolas de videojuegos y equipos de audio; lámparas como bombillas fluorescentes, lámparas de neón y LED; equipos médicos, entre muchos otros. Todos estos contienen materiales tóxicos que deben gestionarse correctamente y muchos otros elementos se pueden recuperar, gracias al reciclaje.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) señala que la basura tecnológica “es uno de los flujos de residuos de más rápido crecimiento y más complejos del mundo, que afecta tanto a la salud humana como al medioambiente y genera una pérdida de valiosas materias primas”.

'Paisajes...' 2

Según el Instituto de las Naciones Unidas para la Formación e Investigación (Unitar), “en 2022 se produjo un récord de 62 millones de toneladas de desechos electrónicos, 82 por ciento más que en 2010; se prevé que aumente otro 32 por ciento, hasta 82 millones de toneladas en 2030”. Se informó que menos de una cuarta parte de los desechos electrónicos del año 2022 se había recolectado y reciclado adecuadamente. La generación anual mundial de residuos electrónicos está aumentando en 2,6 millones de toneladas cada año.

María Jimena Herrera concluye que a través del arte se debe pensar en los problemas de contaminación, de dónde vienen y a dónde van todos estos materiales. Es importante que surjan reflexiones para entender las dimensiones de un problema como el de la basura tecnológica.

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