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'Ya no hay casa a la cual volver': la guerra vuelve a desbordar de desplazados los albergues de Bogotá
En lo que va de 2026, la Defensoría del Pueblo ha documentado 40 eventos de desplazamiento forzado masivo. Foto de referencia. Agencia: Colprensa
País

'Ya no hay casa a la cual volver': la guerra vuelve a desbordar de desplazados los albergues de Bogotá

Con albergues cada vez más presionados y cifras que no se registraban desde 2008, Bogotá vuelve a recibir masivamente a desplazados que huyen de amenazas, persecuciones y reclutamientos forzados por parte de grupos armados ilegales, en una muestra del recrudecimiento del conflicto en distintas regiones del país.

Por: Lina Cuitiva

Giselle* lleva tres meses en Bogotá. Tuvo que salir corriendo del sur de Antioquia porque la presencia del Clan del Golfo cada vez arrecia más fuerte en su territorio y sufrió amenazas directas. La razón: es una mujer trans. “Los paramilitares son muy intolerantes con nuestro colectivo. Entonces, esa fue la razón por la que terminé acá y no creo que pueda regresar a mi casa”

Aunque el fenómeno del desplazamiento en Colombia no es nuevo, las cifras de víctimas que huyen de sus propios territorios volvió a aumentar dramáticamente. Hoy el país vive la crisis humanitaria más grave desde 2008. Giselle, como los miles de personas que han llegado a Bogotá en los últimos dos años huyendo de la violencia, llegó desorientada y sin idea de cómo vivir —o sobrevivir— en la metrópoli.

“Yo no soy de traje y corbata, como son las cosas acá”, dice entre risas. 

Su historia refleja una realidad que se está profundizando en el país: el recrudecimiento del conflicto armado en Colombia y el fortalecimiento de grupos ilegales volvió a convertir a Bogotá en uno de los principales refugios para quienes escapan de la violencia.

Aunque los combates ocurren lejos de la capital, las consecuencias humanitarias terminan llegando a la ciudad. Entre 2024 y abril de 2026, Bogotá atendió a más de 17.500 personas víctimas del conflicto armado mediante ayudas humanitarias inmediatas y solo en 2025 la ciudad registró picos diarios de atención de hasta 380 personas en albergues, lo que implica que se registraron días en los que se triplicó la demanda.

“Una señora vendió a mi hijo en tres millones de pesos”

Hernán Carvajal es otra víctima de las presiones de los grupos armados que resultó en Bogotá. Hace cuatro meses ese campesino sufrió lo indecible cuando, según cuenta, el único hijo que vivía con él fue reclutado a la fuerza por las disidencias de la Farc luego de que una vecina le “vendiera” el joven al grupo armado por apenas tres millones de pesos.

“A él se lo llevaron por la noche, se lo llevaron vendado. A mí me dio duro porque era mi hijo, el único hijo que yo tenía allá, que me ayudaba y fue como si me hubieran cortado mis dos manos”, cuenta el campesino que se vio obligado a salir corriendo de su hogar en el sur del Meta ante las amenazas de actores armados.

Don Hernán llegó a la capital y no se atreve a volver a su casa porque es “zona roja”, como él mismo dice. En ese punto del país las disidencias de ‘Calarcá’, ‘Mordisco’ y la Segunda Marquetalia se disputan a fuego el control del territorio y la violencia no da tregua. 

Aunque admite que mientras está alojado en uno de los albergues que ofrece el Distrito para población desplazada se siente más seguro, a veces no puede dormir ni comer pensando que la vida de su hijo corre peligro en medio de esa guerra que no le pertenece. 

Cuando una persona o una familia llega desplazada a Bogotá, puede solicitar ayuda humanitaria que abarca alojamiento temporal en uno de los cuatro albergues disponibles, alimentación, subsidio para un arrendamiento digno y una tarjeta Tu Llave cargada. También pueden ser caracterizados socioeconómicamente para conectar a esa población vulnerable con la oferta de inclusión económica y productiva de la ciudad más grande del país.

Según la consejera distrital  de Paz, Víctimas y Reconciliación, Isabelita Mercado, con la llegada de más de 17.000 desplazados desde 2024, el objetivo de responder a la emergencia inmediata con ayuda humanitaria se quedó corto, y ahora es necesario responder con programas que los ayuden a salir de los ciclos de pobreza y exclusión. “La mayoría de víctimas de desplazamiento llegan a Bogotá buscando seguridad, anonimato y opciones para reconstruir sus proyectos de vida”, dice la funcionaria.

Giselle* es una de las beneficiadas, una ruta de vinculación económica de la Consejería la ayudó para armar su hoja de vida y luego la conectó con ofertas de trabajo en el Metro de Bogotá. “Me dijeron venga, Giselle, hay una feria de trabajo y están buscando para el Metro, fui, me entrevistaron, me hicieron mis exámenes médicos y ya estoy trabajando (...) eso me ha ayudado a recuperar mi autonomía, mi independencia”.

Las cifras desalentadoras que explican la llegada masiva de desplazados a Bogotá

En lo que va de 2026, la Defensoría del Pueblo ha documentado 40 eventos de desplazamiento forzado masivo. En el mismo periodo, se reportaron 26 eventos de confinamiento que limitaron la movilidad de 39.807 personas y según Indepaz, se han registrado 48 masacres, que dejan al menos 229 víctimas mortales, en lo que ya constituye el arranque de año más violento con esa medición desde la firma del Acuerdo de Paz de 2016.

Mientras tanto, OCHA reportó que entre enero y febrero de 2026 cerca de 101.200 personas resultaron afectadas por el accionar de grupos armados no estatales en varias regiones de Colombia, en un contexto de persistencia del conflicto y de expansión territorial de esos ilegales. 

Llegada de firmantes de paz desplazados del Catatumbo a Bogotá en abril de 2025. Agencia: Colprensa

Según datos de esa oficina de las Naciones Unidas, estas son las causales que obligan a las víctimas a salir de sus territorios:

• 37% es por causa de enfrentamiento entre actores no estatales

• 18% por restricciones a la movilidad por actores que amenazan el territorio.

• 18% por la presencia e instalación de artefactos explosivos

• 14% amenazas individuales y/o colectivas

• 14% por otros (ataques a civiles, combates, homicidios en persona protegida)

La mayor ola de desplazados de estos dos últimos dos años llegó la capital a principios de 2025, con la escalada violenta en el Catatumbo por cuenta los enfrentamientos entre el frente 33 de las Farc y el ELN en esa zona fronteriza, que obligó a unas 100.000 personas a desplazarse, según el Consejo Noruego de Refugiados. Otras víctimas llegan a Bogotá huyendo de la violencia en el Cauca, Antioquia, Meta, Chocó, Nariño y algunos departamentos del norte del país como Bolívar, Magdalena y Córdoba.

Para atender esta crisis humanitaria, el Distrito ha aumentado la inversión social que en 2024 era de 13.000 millones de pesos para atención humanitaria, en 2025 18.000 millones de pesos y se estima que este 2026 va por los 19.000 millones.

Alcaldes alzan la voz y piden al Gobierno tomar medidas urgentes

Ante este panorama de recrudecimiento de la violencia en distintos puntos de Colombia, el Distrito hizo un llamado urgente al Gobierno nacional para fortalecer la respuesta humanitaria y atender los incumplimientos en la implementación del Acuerdo de paz y de planes de retorno y reubicación para víctimas, como los indígenas embera que se alojan en La Rioja, La Florida y otros puntos de la ciudad.

“La política de Paz Total fracasó y fracasó porque lo único que ha significado es un recrudecimiento de la violencia. El país tiene más de 10 millones de víctimas y se está engrosando esa cifra”, dice la consejera distrital Mercado, quien advirtió que la presión en los programas sociales sobre las ciudades seguirá creciendo mientras persistan las fallas en la atención estatal en los territorios más afectados por el conflicto.

Bogotá no es la única que alza la mano para alertar sobre la situación humanitaria. El alcalde de Mocoa, Putumayo, Carlos Hugo Piedrahita, advierte que, a pesar de que 45 por ciento de la población de su ciudad es víctima del conflicto, muchos de ellos desplazados, esa pequeña capital no tiene los recursos suficientes para acoger a estas personas, ni para los programas sociales que requieren. Por su parte, Willy Alejandro Rodríguez, alcalde de San José del Guaviare —otra zona golpeada por el conflicto y que, por consecuencia, recibe cientos de víctimas—, también le pidió al Gobierno nacional apersonarse de la atención a desplazados ante la capacidad presupuestal limitada de su territorio.

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