
La conmovedora recuperación de Zafira, la perrita que apareció agonizando en un rancho militar de Arauca
La nueva vida que le dio el médico veterinario del Batallón San Jorge permitió rescatar a una perrita que llegó en delicado estado de salud y que logró salir adelante gracias al cuidado, el tratamiento y el cariño del uniformado, quienes junto con sus compañeros hoy la consideran una integrante más del grupo.
Por: Javier Patiño C
En un rancho militar de Arauca capital apareció una perrita caminando con la mirada perdida. Tenía una gran masa sobre la nariz que deformaba parte de su rostro, los ojos inflamados y el cansancio marcado por una larga lucha. Se veía enferma y débil. Sin embargo, no mostraba agresividad ni miedo. Solo buscaba ayuda.
Al verla, los soldados suspendieron su almuerzo. Caminaba despacio, como si el dolor pesara más que su propio cuerpo, pero aun así seguía avanzando. No ladraba, no huía, no desconfiaba. Parecía entender que había llegado al lugar correcto. Así recomenzó la historia de Zafira.

El teniente Iván Torres Acosta, médico veterinario militar y director de la Clínica Veterinaria San Jorge del Ejército Nacional en Arauca, recuerda que lo primero que lo impactó fue la gravedad de la enfermedad y la manera en que la perrita todavía confiaba en las personas, pese al abandono. “Ella nunca fue agresiva. Era una perrita muy dócil. Se veía triste, cansada…”, recuerda.
Tras realizarle exámenes y valoraciones médicas, el personal confirmó que Zafira padecía un tumor venéreo transmisible que ya comprometía gran parte de la cavidad nasal. Además del deterioro físico visible, presentaba secuelas derivadas de años sin atención veterinaria: desgaste general, presencia de parásitos y un estado de salud debilitado por el abandono. Aun así, mantenía ganas de vivir.
Entonces comenzó un tratamiento que se extendió durante cerca de dos meses y medio. Gracias al apoyo de donaciones y al trabajo permanente del personal veterinario, Zafira recibió medicamentos intravenosos similares a quimioterapias, suplementos, monitoreo constante y cuidados especializados.

La parte más difícil llegaba después de cada procedimiento. Los medicamentos le provocaban mareo y malestar general. “Verla así era muy duro”, cuenta el oficial. Sin embargo, había una señal que devolvía la esperanza después de cada sesión: verla comer. Mientras tuviera fuerzas para acercarse al plato, seguiría luchando por vivir.
La recuperación de Zafira
Con el paso de las semanas, el cambio comenzó a hacerse evidente. La inflamación disminuyó, el dolor empezó a desaparecer y sus ojos dejaron de reflejar sufrimiento. Poco a poco volvió a jugar. Su transformación demostraba que el tratamiento estaba funcionando y que recuperaba, lentamente, la tranquilidad y la felicidad.
Quizá el momento más conmovedor de su recuperación ocurrió mientras permanecía hospitalizada. En la clínica también había una camada de gatos recién nacidos que había sido abandonada sin su madre. Zafira comenzó a acercarse a ellos lentamente. Los acomodaba junto a su cuerpo, los lamía y los cuidaba como si fueran sus propias crías.
La escena sorprendió incluso al personal médico. La perrita que un día apareció sola, enferma y abandonada en un batallón terminó convirtiéndose en refugio para otros animales desprotegidos.

Hoy, Zafira tiene una nueva vida. Juega, recibe cariño y está rodeada de cuidado y afecto. Pronto llegará a una familia que se encargará de darle el hogar que nunca debió faltarle. Aunque el tiempo dejó huellas en su cuerpo, logró recuperarse y volver a confiar.
Su nombre parece haber anticipado su historia. Zafira evoca al zafiro, una piedra preciosa asociada con la fortaleza, la resistencia y la esperanza. Como esa piedra que soporta presión antes de revelar su brillo, ella también atravesó dolor, enfermedad y abandono antes de encontrar una nueva oportunidad.
Después de años atendiendo animales heridos y casos de abandono, todavía hay algo que sigue sorprendiendo al teniente Torres: la capacidad que tienen los animales para volver a confiar.
“Soy veterinario porque siempre amé a los animales. Y soy militar porque desde pequeño soñé con llevar este uniforme y servirle al país”, concluye el oficial.
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