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Florencio Sánchez y Eduardo Yáñez
Florencio Sánchez (izquierda) con el periodista, escritor y docente Eduardo Yáñez Canal, quien fue su tutor en la maestría de Periodismo de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

‘¿Asesina en serie?’, libro sobre el caso de las muertes con frambuesas envenenadas con talio

Florencio Sánchez, reportero independiente, presenta en la FilBo 26una obra que incluye una entrevista exclusiva con Zulma Guzmán Castro, la mujer que se encuentra en proceso de extradición a Colombia por los supuestos crímenes cometidos. El periodista analiza a fondo los efectos del veneno mortal, e intenta responder interrogantes sobre quién urdió esta secuencia que causó la muerte de una madre, dos niñas estudiantes y otra que quedó con graves complicaciones de salud, más un joven de 21 años

Por: Eduardo Yáñez

Para el reportero Florencio Sánchez, con 30 años de experiencia en diversos medios, quien golpea primero golpea dos veces. Al día siguiente del inicio de la FILBo 2026, lanzó el libro ¿Asesina en serie? donde recorre, con sólidos argumentos, el caso judicial que ha estremecido a Colombia y el mundo. Primero, la muerte de Alicia Graham Sardi, esposa de Juan de Bedout, el 17 de agosto de 2021. Luego, entre el 3 y el 5 de abril de 2025, dos niñas mueren en Bogotá —una hija de Alicia—, mientras una tercera sufre afecciones crónicas y un joven trata de superar su inmovilidad después de comer las frutas que llegaron a domicilio.

La contraportada del libro de Sánchez informa que lo que era una intoxicación se convirtió en un expediente de homicidio agravado. Luego, al avanzar la investigación de la Fiscalía General de la Nación, aparecieron los primeros análisis y la palabra que cambió por completo el caso: talio, un veneno difícil de detectar y rastrear. Después, se revelaron otros indicios, más episodios y nuevas víctimas dentro del mismo círculo familiar.

“Soy reportero, no periodista —dice Florencio Sánchez—, y siempre estoy en la calle, en busca de la noticia. No seré nunca jefe de prensa de alguna empresa o entidad estatal. No me gusta limitarme al WhatsApp y transcribir boletines de prensa: prefiero profundizar al interactuar con las fuentes alrededor de un café”, enfatiza en entrevista con CAMBIO.

CAMBIO: Cómo empezó todo…

Florencio Sánchez: Una fuente del ámbito jurídico me informó. Nos conocemos hace muchos años y yo procuro trabajar con ética profesional, cumplir con la palabra y respetar al otro. No difundo información de lo que me digan, aunque tenga una pistola en la cabeza. Se trata de una historia judicial, donde el centro del drama lo ocupa la empresaria Zulma Guzmán Castro, detenida en una cárcel del Reino Unido mientras se tramita la extradición a Colombia. Un proceso que explotó en abril del año 2025, revelando antecedentes y secuencia de datos que se bifurcan, contradicen, dejan muchas preguntas y mínimas respuestas.

Durante meses, el reportero intentó organizarlo como se hacen los expedientes: comparando fechas, trayectos, llamadas, transferencias de dinero, imagen de cámaras, necropsias, testimonios médicos. Aunque no se dejaba ordenar y volvía a abrirse, había un nombre que regresaba siempre y no abandonaba el centro del cuadro: Guzmán Castro. “Cuando la entrevisté —diciembre de 2025— en Focus Noticias, nuestra plataforma digital, y antes de que supuestamente intentara suicidarse en Londres, cortándose las venas y luego lanzándose al río Támesis, me impresionó no lo que decía, sino cómo lo decía. No hablaba arrinconada por la urgencia, sino que convertía su versión en un lugar habitable”.

CAMBIO: ¿Cómo fue la entrevista exclusiva con Zulma Guzmán Castro?

F. S.: Antes de quedar bajo custodia en Londres, la justicia colombiana la había marcado con un expediente. El 25 de octubre de 2025, el juez 13 Penal Municipal con funciones de Control de Garantías de Bogotá expidió en su contra la orden de captura 025/2025, con vigencia de un año. El expediente dio un giro y la investigación entró en otro terreno: la búsqueda. A medida que el frente judicial avanzaba, la pregunta dejó de ser únicamente cómo se había movido el veneno y pasó a concentrarse en dónde estaba Zulma Guzmán Castro.

CAMBIO: ¿Qué significó en Focus Noticias, su plataforma digital, lograr la primicia?

F. S.: Un hecho decisivo. De pronto, al otro lado de la pantalla, ya no era el nombre que corría elusivo entre expedientes, reportes y versiones cruzadas: estaba el rostro y la voz, la mujer que ocupaba un lugar central en uno de los procesos judiciales más perturbadores del país. Tenerla frente a mí no significaba acceder a una declaración, significaba abrir una rendija en un relato marcado por la distancia, la búsqueda y el silencio.

CAMBIO: ¿De qué manera se preparó para la entrevista?

F. S.: Fue resultado de años de oficio como reportero, de la persistencia que exige el periodismo judicial, una experiencia a pulso donde casi nada se entrega de manera fácil. Hablar con quienes se esconden, seguir pistas esquivas, cultivar fuentes, entender que la información rara vez aparece por caminos formales. Todo eso fue lo que terminó por hacer posible el encuentro: saber por qué no hablaba, donde estaba, capturarla y conocer su versión.

'¿Asesina en serie?'

Recuerda el autor del primer trabajo a fondo sobre el caso del talio en Colombia que llevaba semanas trabajando en su canal de noticias. El reportero lo traduce como un expediente que se va metiendo en la cabeza de a poco, no solo por la gravedad de los hechos, sino porque se multiplicaba en nuevos interrogantes. En medio de la ansiedad pública, la pregunta era la misma: dónde estaba Zulma Guzmán Castro.

CAMBIO: ¿Quién fue la fuente que propició la entrevista?

F. S.: Me escribió un abogado al que conozco hace muchos años. No se trataba de una fuente improvisada, pues ya había recurrido a él en asuntos complejos, incluso en entrevistas con personajes que se movían en la clandestinidad, huyendo, o con orden de captura. Me pedía que nos viéramos. Acordamos el 11 de diciembre para encontrarnos. Me reveló lo esencial: tenía comunicación con Zulma Guzmán Castro, y ella quería hablar conmigo.

Así fue la conversación con Zulma Guzmán

Comenzó así un trabajo que casi nunca se ve, pero que sostiene todo lo demás. Antes de sentarse frente a ella el reportero armó un cuestionario: fechas precisas, vacíos sin explicación, contradicciones entre versiones, y una batería de contra preguntas para cuando las respuestas intentaran desviarse.

“No estábamos buscando un analista, ni a una testigo periférica que quisiera comentar desde lejos. Estábamos frente a quien estaba siendo responsabilizada públicamente de un doble crimen, una intoxicación múltiple, sobre quien pesaba una presión gigantesca y cuya situación judicial podía empeorar con cada palabra. Era la mujer en la que desembocaba todo.

“Tomé una decisión deliberada: no tener su número celular, ni correo electrónico, no saber exactamente dónde estaba. El contacto funcionó como intermediario y así debía seguir siendo. Envié el enlace de la videoconferencia desde la cuenta de F_ocus Noticias_ y la fuente se lo hizo llegar. No quería quedarme con algún dato que pudiera dar indicios de su paradero”.

Florencio Sánchez revela que antes de grabar habló con ella más de una hora. Lo hizo a propósito, aplicando una técnica que se aprende en la práctica y se vuelve casi una condición para romper la distancia. No quería que se quedara en evasivas, frases cortas o el sí y no. La conversación previa abrió el terreno, bajó las defensas y marcó el tono de lo que vendría después. Al empezar a grabar, ella sabía que no iba a ser una trampa, aunque entendía que el reportero no estaba para pasar por encima de las preguntas. Y Zulma Guzmán Castro habló. Recuerda Sánchez que hubo un momento de tensión durante la pre-entrevista. Algo la molestó y se salió de la video llamada. Fue una salida breve, pero suficiente para recordarle al reportero lo frágil que era el acceso a una mujer perseguida por las autoridades de Colombia y el mundo. Al rato volvió, siguieron hablando, retomaron el diálogo y empezó la entrevista. 

Zulma Guzmán
Zulma Guzmán Castro en entrevista exclusiva con Florencio Sánchez, documento valioso para la construcción del libro '¿Asesina en serie?. El Misterio de las Frambuesas con Talio'

“Le pregunté a Zulma por qué había decidido hablar con Focus Noticias y me contestó: ‘Porque me han destrozado en todos los medios, nacionales e internacionales con una narrativa tergiversada y falsa. Siento que tengo derecho a corregir, porque ahora, con mi abogado, miramos cómo hacer la estrategia de defensa’”.

El director de la plataforma mencionada recordó que la Fiscalía había pedido una orden de captura internacional en su contra, señalándola como presunta responsable del envenenamiento de dos niñas con Talio, más otra con daños de salud irreversibles y un joven con problemas de movilidad. Le preguntó entonces que tenía que decir frente a una acusación de esa gravedad. Y ella habló: “Lo primero que tengo que decir es que siento muchísimo el dolor que están pasando las familias por la pérdida de sus niñas Yo soy madre y eso debe ser un dolor infinito. Entiendo, por esa razón, que quieran encontrar al culpable y usar todos los medios posibles para ello. Sin embargo, ese culpable no soy yo, y es lo que estoy buscando probar”.

“¿Qué pide Zulma Guzmán Castro a la Fiscalía y a la justicia colombiana? ‘Es un poco complejo, se nota que la estrategia utilizada es destruirme completamente antes de cualquier proceso judicial, afectar mi imagen y dar una versión que acaba conmigo, sin ningún proceso, sin una garantía de un juicio justo. En este momento, mis derechos fundamentales de inocencia y buen nombre desaparecieron’”.

“Si dice usted ser inocente, ¿por qué creía que la estaban involucrando en unos hechos tan graves?. ‘Soy el vínculo más fácil para encontrarme culpable, dado que fui amante de Juan de Bedout durante varios años’”. “¿Qué piensa de la información que empezó a circular sobre restos de Talio en otras personas de la familia de Bedout?” ‘No sé. Lo único que parece ser es que me quieren incriminar, a pesar de que nunca los vi, no tuve cercanía, no los visité ni frecuenté ningún club, fincas o espacios, no conozco a nadie de la familia, ni tengo amigos en común’”.

A Florencio Sánchez, comunicador social, periodista y abogado, le surgió la pregunta sobre quién, según ella, quería incriminarla. Fue cuando Zulma Guzmán soltó la expresión más cargada de toda la entrevista: “La verdad es que juro que no sé quién pueda querer hacerlo, pero claramente encontraron el chivo expiatorio. Creo que soy el vínculo más débil de todo esto y es fácil perjudicarme con las historias que están sacando…”.

Luego, la conversación entró en el tema de su salida del país. Lo que importaba no era solo la fecha del viaje, sino el sentido que ella quería darle dentro de la entrevista. Según Sánchez, su punto de apoyo fue inmediato, casi notarial: “Salí del país el 13 de abril de 2025. Me estaba yendo desde hacía dos años. Llevaba tiempo trabajando en Argentina y Colombia, en un proyecto de una empresa de financiamiento de vivienda y quería estar en otro ambiente. Por eso renté el apartamento que tenía, vendí las cosas, organicé el tema de la empresa y hablé con mi socio sobre cómo íbamos a manejar todo. Además, me interesaba muchísimo un tema de periodismo y me inscribí en una maestría en Argentina. Los tiquetes los compré en febrero del 2025”, dijo.

Por límites de espacio resulta imposible transcribir la entrevista completa que transmitió Focus Noticias y hechos posteriores, como la entrevista del 23 de abril de este año, dos días después del lanzamiento de ¿Asesina en serie?’ El misterio de las frambuesas con talio, donde Florencio Sánchez interrogaba a Jorge Iván Cuervo, ministro de Justicia, sobre la posible extradición de Guzmán Castro al país.

Además, en el libro del reportero Sánchez existe completa información sobre Zulma y su relación con Juan de Bedout, la muerte de la esposa, lo que sucedió el día de la entrega de las frambuesas, los caballos de polo envenenados de propiedad del empresario, los celos y el uso del GPS para espiar al amante, así como la estrategia de la defensa ante los tribunales, la pista de una botella inglesa y el sinuoso camino de Bogotá a Londres de la fugitiva.

Desde el inicio de lo que Zulma Guzmán Castro llamó “la atracción” entre ella y Juan de Bedout en un congreso en Cartagena en 2014, empieza un recorrido que tuvo un corte durante la pandemia y luego se reinició con intermitencias entre llamadas, correos y conversaciones en lugares públicos. Florencio Sánchez no percibió desorden ni dispersión típica de quien se ve sobrepasado por algo demasiado grande. Aunque lo anterior, precisa el reportero, por sí solo no prueba nada, sí obliga a mirar otro plano: el de la personalidad. Según el autor del libro en mención, se encontró una y otra vez con la misma sensación, la de estar frente a alguien que da su versión de los hechos y los organiza activamente en el lugar que desea ocupar en ellos.

Florencio Sánchez en la FILBO
Presentación en el auditorio José Asunción Silva del libro '¿Asesina en serie? El Misterio de las Frambuesas con Talio': conversación de Florencio Sánchez con el periodista Juan Eduardo Jaramillo.

Lo que viene, lo que falta

Resultaría muy extenso en esta crónica seguir el detallado proceso alrededor del talio y sus efectos. Sin embargo, Florencio Sánchez, al establecer la tipología del asesino serial, considera que no siempre nace del odio espectacular, ya que puede nacer del resentimiento, de la necesidad de control, de una fijación prolongada y de la convicción de que la proximidad emocional da un derecho tácito sobre la vida del otro.

Por ello, al encontrar que el talio no aparecía solo vez en el universo de los de Bedout, la sospecha sobre Guzmán Castro ganaba volumen. Esa continuidad, anota, es la que permite, con una lógica criminal razonable, sostener la tesis de Zulma como principal sospechosa. No porque exista, hasta este punto, una sentencia que lo establezca, sino porque el conjunto de elementos conocidos construye un cuadro de posibilidad fuerte. Había un vínculo emocional prolongado y desigual, acceso indirecto a la vida de esa familia, antecedentes de control y fijación. Además, conocimiento suficiente del entorno para entender cómo podía entrar un obsequio a un hogar de clase alta sin despertar alarma definitiva. También, una mente capaz de construir relatos funcionales y presentarse como alguien afectada por los hechos, pero nunca desplazada por ellos.

Como lo escribe el autor de ¿Asesina en serie? El misterio de las frambuesas con talio sería cómodo detenerse en lo anterior y otros elementos para aceptar que la investigación encontró su forma definitiva. Sin embargo, anota, algo no termina de cerrarse:
“A medida que volví una y otra vez sobre la ruta del paquete, la fragmentación de nombres y voces que intervinieron en su entrega, una mujer de pelo blanco que aparece en el punto de recogida, el nombre de Zenaida Pava Vargas (quien reside en Estados Unidos e intenta demostrar su inocencia a través de múltiples recursos legales), el pago hecho a través de otra persona, la cuenta bloqueada del domiciliario, las capas de intermediación que vuelven opaca la cadena, empecé a sentir que el caso admitía otra lectura”.

Ya no sería —explica en el libro— el retrato de una mujer resentida y obsesiva que, desde un narcisismo mitómano, administra el veneno como forma de control. Sería la sombra de alguien más: una inteligencia distinta, más paciente y menos expuesta. Un actor capaz de entender desde el principio que la mejor forma de ocultarse era montar un escenario donde la culpa recayera, de manera verosímil, sobre Zulma Guzmán Castro. ¿Quién podría encarar esa posibilidad? Alguien con conocimiento técnico del talio y su circulación clandestina sin dejar una ruta simple; alguien lo bastante cercano como para conocer rutinas, nombres y hábitos, pero lo bastante fuera de foco como para no aparecer en la primera línea de sospecha: un intermediario que no solo ejecuta, sino que diseña la cadena de manos, números y pagos para desdibujar el origen. Alguien que comprendió que Zulma —por su pasado, por los celos conocidos, por ser emocionalmente inestable en el relato—, era el recipiente perfecto para concentrar la mirada pública y judicial.

Finalmente, Florencio Sánchez, un niño nacido en Purificación, Tolima, que un día se inscribió en un curso de detective que ofrecía un periódico, escribe que la última hipótesis, aunque más especulativa, no es imposible. Parte de que los asesinos seriales más eficaces no son necesariamente los más impulsivos ni los más visibles. Son los que entienden la lógica de la investigación antes de que la investigación empiece, los que saben que un buen señuelo no es una invención extravagante, sino una verdad parcial. Si alguien hubiera querido torcer este caso, para que todo condujera a Zulma Guzmán Castro, no habría necesitado inventar un personaje falso. Habría bastado con alimentar una sospecha que ya tenía raíces reales. Habría bastado con dejar visibles ciertas huellas, usar intermediarios, fragmentar la operación y confiar en que el expediente haría el resto.

CAMBIO: ¿Que sigue en este sonado caso?
F. S.: El proceso continúa en dos escenarios: Londres y Colombia. En el primero, el tema de la extradición, y en el segundo los avances de la Fiscalía y la investigación para allegar pruebas en el juicio y definir el destino de los implicados. Se trata de una historia que, en síntesis, todavía no tiene un fin.

¿Asesina en serie? El misterio de las frambuesas con talio
Florencio Sánchez
Focus Noticias Ediciones.

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