
Betty Garcés, la soprano afrocolombiana que cantó en el Grand Palais de París
Betty Garcés en su presentación en el Grand Palais de París.
El pasado 1 de abril, la gran soprano colombiana Betty Garcés se presentó en el cierre de las conferencias de Changenow_world 2026, Opera for Peace en el Grand Palais de Paris. Nacida en Buenaventura y radicada en Alemania, la artista viajó a Francia para este gran evento y, en medio de su apretada agenda, concedió esta entrevista a CAMBIO.
Por: Carolina Niso
Un encuentro en un restaurante cerca de la Torre Eiffel fue el lugar perfecto para descubrir el talento y alma de la soprano colombiana Betty Garcés que, a simple vista, es un sol en medio de un día gris de primavera. Su sonrisa, su dulzura y su forma pausada de hablar hacen que su interlocutor sienta que las palabras vienen del corazón con melodía propia.
“El camino de la vida ya está escrito y eso no implica que sea fácil”, así comienza Betty esta charla agradeciendo el camino recorrido. Su fe inquebrantable la ha acompañado siempre, incluso mucho antes de aterrizar en Europa, cuando sus padres que eran profesores, decidieron mudarse a Cali. Allí, siguiendo su vocación, Garcés estudió música y canto en el Conservatorio Antonio María Valencia de Cali para luego, y sin pensarlo (con la ayuda del maestro Francisco Vergara), viajar a Alemania donde obtuvo con honores, el título de Máster en Artes de la Escuela Superior de Música de la ciudad de Colonia, con especialización en Ópera y Lied bajo la tutoría de la artista Klesie Kelly Moog.
Desde entonces, todo se ha ido encadenando de forma perfecta poniendo las oportunidades y personas correctas que la han ayudado en su carrera. Por ejemplo en Colombia ha tenido la oportunidad de cantar varias veces en el Teatro Colón de Bogotá y en otros espacios culturales como galas, operas, conciertos en el país y en todo el mundo. CAMBIO habló con ella acerca de su visita artística a París.
CAMBIO: ¿Cómo se siente de estar en Paris?
BG: Estoy muy feliz. París es una ciudad hermosa que tengo que conocer más porque he venido a cantar en otras ocasiones pero siempre es muy rápido. Esta vez vine para el concierto Changenow_world 2026, Opera for Peace en el Grand Palais para interpretar obras de ópera y también una canción de Héctor Villalobos, un compositor brasilero, dándome la oportunidad de dar a conocer un poco por el mundo el repertorio colombiano y latinoamericano.
CAMBIO: ¿Siente que está en el mejor momento de su carrera?
B. G.: Siento que en este momento mi parte vocal es bastante bonita e interesante porque siempre había soñado con cantar algo de Puccini, de Verdi de Strauss, de Richard Wagner e ir llegando a ese momento de la vida donde has reunido tantos elementos que necesitabas para poder estar un poco más firme y afrontar este repertorio que es bastante exigente, ha hecho de esta aventura algo muy especial.
CAMBIO: ¿Cuándo empezó a cantar?
B. G.: Yo cantaba a escondidas sobre todo cuando estaba triste siendo niña y no sabía que tenía ese talento. Creo que también influyó que en mi familia la música venía de generación en generación: mi bisabuelo tocaba el saxofón, mi abuelo que era ciego tocaba la dulzaina y mi abuela que era sorda, tatareaba canciones para mi. Mis abuelos que no nacieron así, cada uno tuvo un accidente antes de que yo naciera, fueron mi refugio pequeña. Es impresionante, pero estoy convencida que este don viene de los ancestros.
CAMBIO: ¿Qué ha significado para usted tener el don del canto?
B. G.: Ha sido bonito, una exploración y un descubrimiento guiado porque cada cosa ha estado allí en el momento preciso. Por ejemplo, cuando empecé a estudiar en el conservatorio de Cali, el maestro Francisco Vergara llegó a mi vida, creyó en mi y me ayudo a irme a Alemania. Cada persona ha venido para ayudarme a ver en mí, lo que yo no podía ver.

CAMBIO: ¿Cómo ha sido su vida en Alemania?
B. G.: Alemania es un país hermoso, su naturaleza es maravillosa no se puede comparar con Colombia en lo absoluto, son dos mundos totalmente diferentes, pero hay lugares tan preciosos que te regalan algo como si siempre hubieras soñado con visitar esos pequeños lugares llenos de historia, atmósfera, llenos de un silencio diferente que te brindan adentro una calma que no sabías que podías encontrar. Eso he encontrado en Alemania, el otoño ha sido uno de los regalos más grandes que he podido vivir allá, quizá en Canadá también pueda ser tan espectacular, pero para mí Alemania en otoño, por favor, no me saquen, es maravilloso. Su gente, la gente que me rodea son personas hermosas, increíbles y creo que son una bendición de Dios y la mayoría han sido alemanes. Cuando nos vamos del país, nos toca construir nuestro nuevo hogar y no siempre es fácil. En Alemania es supremamente difícil pertenecer a un círculo que te reciba, que te acoja, pero una vez haces parte de él, es para siempre.
CAMBIO :¿Vivió un choque cultural allí viniendo del Pacífico colombiano?
B. G.: Sí, yo sabía que iba a ser todo diferente. Esa fue la única preparación mental que intenté hacerme, pero aún en medio de pensar y de saberlo, tú no tienes ni idea de esa diferencia, muchas cosas fueron un reto. Hoy que pienso en mí, en la Betty que dio ese salto, la respeto, la honro y le agradezco por su valentía, por su perseverancia, por su determinación porque no es fácil. La Betty de hoy diría “es difícil si me tocara hacerlo de nuevo”. Tenía 25 años cuando me fui.
CAMBIO:¿Cómo ha sido la experiencia en Alemania siendo afrodescendiente?
B. G.: En Alemania y en Europa siento que no es una existencia cómoda. Hablo desde mi experiencia porque sí es muy marcado el hecho de que no seas de allí y peor aún si eres latino o negro. Esa parte ha sido difícil ya que nunca terminas de ser valorado por lo que realmente eres, pero no es siempre y no es en todas partes.
CAMBIO: ¿Qué significa para usted ser afrodescendiente del Pacifico colombiano?
B. G.: Es único, es maravilloso. He estado en África del Norte, en el Líbano y en Egipto, pero no he visitado nunca el África Negra, no he tenido la oportunidad y me muero de ganas de vivir esa experiencia que es uno de mis sueños. La cultura africana está y estará presente en mí, en mi arte, en mi canto, en mi sonido así como está presente en Buenaventura y en el Pacífico Colombiano y en la diáspora alrededor del mundo. Es algo que está allí intrínseco, no se puede separar aunque haya nacido en otra parte.
CAMBIO: Y volviendo a la música, ¿En qué se especializó?
B. G.: El fuerte en mi carrera hasta ahora y de manera inesperada ha sido el concierto recital, repertorio lied, conciertos de canciones de repertorio del mundo y música de cámara, aunque mi primera especialización fue en ópera.
CAMBIO: ¿Cómo prepara la voz?
B. G.: Es una preparación continua la verdad. Tuve y tengo la oportunidad de trabajar mi repertorio con mi profesora de canto y con mi coach, ambos viven en Viena y allí paso temporadas, por eso tal vez más adelante Viena sea mi tercera casa. Es maravilloso trabajar con ellos de una manera tan cercana, tan natural, tan tranquila, que ha sido también una exploración de mi como persona,de mi arte, de mi trabajo y de mi talento.
CAMBIO:¿Cómo se prepara para cantar frente al público?
B. G.: No sé cómo pueda describirte mi preparación, tiene muchos elementos, pero el elemento principal para mí es que lo he tomado como mi llamado, mi misión y como soy creyente, siento que tengo un corazón para servir, amar, consolar y sanar. Con ese enfoque hago todo en mi profesión y trato que mi corazón y mi espíritu puedan estar alineados con ese propósito. Mi llamado más que a cantar, que es parte fundamental de lo que debo hacer, es servir con mi canto a través de las melodías, del sonido y de la expresión.
CAMBIO: ¿Cuándo fue la última vez que cantó en Colombia?
B. G.: En febrero de este año tuve la oportunidad de debutar en el rol de Senta de la obra del Holandés errante en Bogotá. Fue muy especial para mí porque tuve la oportunidad de interpretar un rol completo por primera vez de este compositor en una puesta en escena y mi voz y mi carácter ya estaban listos para ello.
CAMBIO: ¿Qué sueños ha cumplido Betty?
B. G.: He cumplido algunos, pero la verdad es que se han cumplido otras cosas que no estaban en el panorama porque mi camino definitivamente se fue como por otros lados que yo no tenía en mente. Entonces el valor personal de mucho de esta historia radica más en el hecho de haber sido testigo de todas las otras cosas que se fueron dando y que estaban preparadas para mí. Estoy muy agradecida por todo, por haber cumplido el sueño de llegar a Alemania y de especializarme.
CAMBIO: ¿Cuál es su música favorita?
B. G.: En general, el jazz me gusta, como François Raulin, el pianista y compositor de jazz francés, pero mi vida está llena de canto lírico, ópera, música clásica, lied, que son canciones y también la música Góspel, que me acompaña cuando no estoy escuchando música clásica. La música del Pacífico me inunda en ocasiones muy especiales, como de sorpresa, tele transportándome un poco al Pacífico que yo conocí emocionalmente. Así que esos estilos forman la banda sonora de mi vida.
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