
Las cuentas públicas de Colombia fueron las que más se deterioraron en 2025 en la región, según la Cepal
Colombia pasó de un déficit primario de -2,4 por ciento del PIB en 2024 a uno de -3,6 por ciento en 2025. La variación entre ambos años es la más alta entre los 16 países latinoamericanos analizados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Por: Juan David Cano
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) presentó el informe Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe 2026, en el que se analiza la evolución de las cuentas públicas de la región durante 2025. De acuerdo con sus cifras, Colombia registró el incremento más grande del balance primario entre los 16 países latinoamericanos incluidos en el estudio.
El balance primario, que mide la diferencia entre los ingresos y los gastos del gobierno, sin contar los pagos de intereses de la deuda, pasó en Colombia de -2,4 por ciento del PIB en 2024 a -3,6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025. La variación equivale a 1,2 puntos porcentuales del PIB y es la más alta de los países analizados.
En términos prácticos, este indicador refleja si un Estado puede sostener su funcionamiento sin recurrir a nueva deuda. Cuando el resultado es negativo, como en el caso colombiano, significa que los ingresos del gobierno no alcanzan a cubrir el gasto.

Al contrastar el desempeño del país con el de otras economías latinoamericanas, varias naciones mostraron mejoras superiores a un punto porcentual del PIB en sus resultados primarios y globales, entre ellas Argentina, México, Nicaragua, Panamá y Perú. Por ejemplo: Argentina pasó de un déficit global de -0,3 por ciento del PIB a un superávit de 1,1 por ciento del PIB.
Y aunque hubo otros países que también presentaron deterioros, fueron de menor magnitud que Colombia: Uruguay (-0,5 puntos en el balance primario), Ecuador (-0,4 puntos), República Dominicana (-0,4 puntos) y Guatemala (-1,0 puntos).
El resultado para Colombia tampoco es alentador al revisar las cifras del déficit global, que sí incluye los pagos de intereses. El indicador se ubicó en -6,4 por ciento del PIB en 2025, frente a -6,7 por ciento del PIB en 2024. Aunque la cifra muestra una leve reducción interanual, sigue siendo la tercera más alta de la región, después de Brasil (-7,5 por ciento) y Panamá (-5,2 por ciento).
El comportamiento de los ingresos y los gastos en Colombia
La Cepal atribuye el deterioro del balance primario colombiano a varios factores: la recaudación tributaria aumentó y los ingresos también lo hicieron.
El país tuvo uno de los mayores incrementos de ingresos tributarios de la región. El comportamiento se explica, según el informe, por dos factores principales. El primero es la decisión de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) de aplicar una tasa de IVA del 19 por ciento a las importaciones de combustibles líquidos, gasolina y ACPM. El segundo es la aplicación del IVA a los juegos de suerte y azar operados por internet, una medida adoptada para financiar la respuesta a la situación de inseguridad en la región del Catatumbo, que aportó una recaudación equivalente al 0,1 por ciento del PIB entre febrero y noviembre de 2025.
Este aumento en la tributación provocó que los ingresos subieran 0,5 puntos porcentuales del PIB, ubicando a Colombia como el tercer país con mayor variación interanual de ingresos tributarios.
Sin embargo, ese avance y esfuerzo de recaudo se vio opacado por la caída en los ingresos no tributarios. Colombia fue el segundo país con mayor caída en los ingresos no tributarios, de capital y donaciones, con una variación de -0,5 puntos porcentuales del PIB. Este comportamiento es atribuido a la menor cantidad de excedentes financieros girados al fisco por Ecopetrol y la Agencia Nacional de Hidrocarburos.

Otro aspecto que nubló el avance en los ingresos fue el gasto. El gasto de capital quedó 0,7 puntos porcentuales del PIB entre 2024 y 2025, el segundo mayor incremento entre los países analizados. Por el lado del gasto corriente, el documento señala un aumento de 0,5 puntos porcentuales.
Aunque la Cepal reconoce que Colombia pudo lograr inicialmente una reducción del gasto de 0,8 puntos porcentuales del PIB al cerrar la brecha del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), esa reducción fue borrada por el incremento en los egresos por pensiones, como resultado del aumento del número de beneficiarios y del salario mínimo, y por las transferencias al Sistema General de Participaciones.
El alivio temporal de los intereses mientras la deuda pública crece
Ahora bien, no todo es malo. Colombia tuvo la mayor reducción en los pagos de intereses entre los países latinoamericanos en 2025, con una caída de 1,5 puntos porcentuales del PIB. La cifra es notablemente superior a la del segundo país con mayor reducción, Costa Rica, con -0,5 puntos porcentuales.
La Cepal atribuye este resultado a operaciones de manejo de deuda realizadas durante el año, que produjeron un reperfilamiento de la deuda pública y una reducción del valor nominal del saldo.
El dato sigue siendo bueno por sí mismo, pero hay una advertencia importante para este 2026 sobre Colombia y los intereses que tendrá que pagar por la deuda: “Este resultado, no obstante, refleja una redistribución intertemporal del costo financiero, por lo que los pagos de intereses podrían aumentar en el futuro respecto de un escenario sin dichas operaciones de manejo de deuda”.

En materia de deuda, el panorama tampoco es alentador para Colombia. En diciembre de 2025, la deuda se ubicó en 64,4, frente a 61,3 por ciento del PIB en diciembre de 2024. La deuda subió y es la cuarta más alta de la región, después de Brasil (78,7 por ciento), Argentina (78,2 por ciento) y Panamá (65,5 por ciento). Además, es más alta que el promedio regional, que fue de 52,3 por ciento del PIB al cierre de 2025.
Con todo esto, las cifras del informe de Panorama Fiscal publicado por la Cepal dejan a Colombia con un margen de maniobra reducido para 2026. El país enfrenta el reto de sostener los esfuerzos de recaudo tributario sin que se diluyan en el aumento del gasto corriente, mientras administra una deuda que sigue por encima del 60 por ciento del PIB y unos pagos de intereses que, según la propia Cepal, podrían volver a subir tras las operaciones de manejo de deuda ejecutadas en 2025.
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