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El momento premium del Pacto Histórico

A cinco años de su creación, el Pacto Histórico logró unir a distintos sectores de izquierda y centroizquierda en torno al liderazgo de Gustavo Petro. Crédito: Fotomontaje de Yamith Mariño.

La imagen positiva del presidente Petro, el primer lugar de Iván Cepeda en la intención de voto y los resultados de las elecciones legislativas de marzo, son muestra de una oposición fragmentada y de una izquierda organizada que ha sabido tomar ventaja frente a los partidos tradicionales.

Por: Armando Neira

La historia de la izquierda en Colombia ha estado marcada por durísimas confrontaciones que han ido desde la línea ideológica a seguir —marxismo, maoísmo, castrismo, leninismo, guevarismo, nacionalismo y una infinidad de ‘ismos’— hasta la división entre quienes apoyaban la lucha armada y quienes no.

Han pasado cinco años desde cuando se lanzó el Pacto Histórico, una coalición política de izquierda y centroizquierda que logró, por fin, ponerse de acuerdo en apoyar a un solo líder: Gustavo Petro Urrego, quien tuvo la habilidad de unir a partidos progresistas, movimientos sociales, comunidades indígenas y afrodescendientes. En un mismo espacio han compartido ideales el partido Colombia Humana, el MAIS, el Partido Comunista, el Polo Democrático Alternativo y la Unión Patriótica, entre otros.

Bajo esta sombrilla, más la alianza con algunos sectores liberales y de centro izquierda, Petro fue elegido presidente. La izquierda también obtuvo logros indiscutibles tanto en el Senado como en la Cámara.

El éxito de esa unidad fue confirmado en las recientes elecciones parlamentarias de marzo, en las que el Pacto Histórico obtuvo más de 3.1 millones de votos al Senado. Aumentó en seis sus curules en esa corporación y se posicionó como la principal fuerza política, seguida por el Centro Democrático.

Ambas corrientes han dejado atrás a los partidos tradicionales que durante décadas marcaron la política en el país. En la última década, ni el Partido Liberal ni el Partido Conservador han llevado un candidato presidencial propio a segunda vuelta. Sus dinámicas han ido al vaivén de las alianzas y las transacciones burocráticas por encima de una estricta coherencia ideológica.

“Con Petro se asomó un país que no quiere ver la gente de bien”, dice Hernando Gómez Buendía, autor del libro ‘Colombia después de Petro: lecciones del Gobierno del cambio’, uno de los textos que explica este fenómeno.

Justamente, en la más reciente encuesta del Centro Nacional de Consultoría en alianza con CAMBIO, el presidente Gustavo Petro obtiene una imagen positiva mayor que la negativa con el 49.3 por ciento, aunque disminuye en más de un punto respecto a la medición publicada el 22 de marzo.

Gráfica imagen positiva Petro nota Armando Neira
Gráfica: Yamith Mariño, Kim Vega - CAMBIO.

Este buen momento que vive el Pacto Histórico y su líder natural marcan un punto de quiebre no solo porque hoy tiene la Presidencia y una mayoría en el Congreso, sino porque su candidato, Iván Cepeda, cuenta con opciones reales de que el proyecto progresista continúe en el poder. De hecho, es una situación inédita que la izquierda haga campaña estando en la Casa de Nariño.

Pero, ¿cómo obtuvo este logro el Pacto Histórico? Hay varias explicaciones. El respaldo al presidente Petro de un amplio sector de la población a la que él le ha dado voz; la satisfacción que han sentido los excluidos al ver que personas como ellos han podido llegar a altas posiciones del Gobierno; y el trabajo diario y metódico de su militancia. El Pacto es una fuerza organizada, disciplinada y comprometida, a la que suman el apoyo de los movimientos sociales y su entusiasmo. Pocas colectividades trabajan con esa convicción.

Además, está su sintonía con las necesidades de los pobres. Desde Cali, epicentro del ‘estallido social’, el analista Diego Arias explica que el Pacto Histórico ha interpretado muy bien las angustias y reclamos de amplios sectores de la población, tradicionalmente excluidos por la desigualdad, la discriminación, la estigmatización e incluso la violencia.

“Se trata de comunidades tanto urbanas como rurales. ¿El momento decisivo a partir del cual se genera esa conexión? Sin duda, el ‘estallido social’ de 2021”, dice él. Arias señala que eso los catapultó en la oposición y que ya en el Gobierno han sumado logros importantes al haber llevado beneficios a varios sectores.

Esa narrativa se sostiene incluso en escenarios de incumplimiento, con el argumento de que “las élites no nos han dejado”.  En ese contexto, se propone ahora convocar una Asamblea Nacional Constituyente.

Por otra parte, Cepeda ha capitalizado la popularidad de Gustavo Petro. Pero, además, en la última encuesta del CNC para CAMBIO aparece que Cepeda, sin distanciarse del gobierno ni criticarlo, tiene mayor autonomía y, no obstante que la popularidad del presidente decreció ligeramente, la suya avanzó 2.7 puntos en el escenario de primera vuelta respecto a la medición publicada el 22 de marzo, alcanzando así la cifra más alta de las cuatro encuestas presentadas por este medio en 2026.

Histórico Iván Cepeda Nota Armando Neira
Gráfica: Yamith Mariño, Kim Vega - CAMBIO.

Adicionalmente, Cepeda ha logrado ampliar su espectro político hacia el centro. Aunque mantiene un discurso de independencia frente a los partidos tradicionales, ha sido selectivo en sus alianzas, y ha incorporado figuras de centroizquierda que le dan mayor amplitud sin diluir su identidad.

Esto, en cierta medida, le ha permitido proyectarse como una opción viable no solo para la izquierda, sino también para votantes de centro que no encuentran cohesión en las candidaturas de derecha. En ese sentido, también ha capitalizado la expectativa de que parte del electorado de figuras como Claudia López o Sergio Fajardo pueda migrar hacia su candidatura en una eventual segunda vuelta.

Mientras el Pacto Histórico ha logrado coherencia en su mensaje y alianzas, en la derecha se perciben señales contradictorias que afectan su credibilidad. Esto refuerza la percepción de orden y claridad en la campaña de la izquierda frente a la dispersión de sus contendores, lo que hace que los ciudadanos la identifiquen con mayor facilidad en momentos de fragmentación de los partidos.

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