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Internacional

Los grandes giros de las elecciones estadounidenses: ¿Podrá repetirse la sorpresa de 2016?

Kamala Harris y Donald Trump

Kamala Harris pasa a la ofensiva y presenta su “alegato final” contra Donald Trump, quien fue protagonista el día del asalto al Capitolio.

Por: Armando Neira

Con las elecciones de Estados Unidos en pleno desarrollo –se estima que al menos 40 millones de personas ya han depositado su voto–, los candidatos Kamala Harris y Donald Trump hacen esfuerzos para atraer a los indecisos y así romper el equilibrio que muestran todas las encuestas.

Según varios estudios de opinión, Trump ha tomado una ligera ventaja, por lo que se muestra confiado y sonriente. Ante esta situación, Harris ha pisado el acelerador y ha pasado a la ofensiva.

Hoy espera que sea un gran día. Por ello, optó por recuperar el papel de fiscal con el que dio el salto a la política, en una manifestación en la Elipse de Washington, el parque contiguo a la Casa Blanca.

Es un lugar simbólico: desde allí, Donald Trump lanzó una arenga a sus seguidores el 6 de enero de 2021, antes de que se dirigieran a asaltar el Capitolio.

La campaña demócrata se refiere a este evento en términos judiciales, como el “alegato final”, el momento en que el fiscal expone los hechos, las pruebas y los testimonios, y pide que se declare al acusado culpable.

En este contexto, la pregunta es si la demócrata podrá revertir la tendencia ascendente de Trump en las encuestas y darles un giro a las elecciones. ¿Podría repetirse la sorpresa de 2016?

Dorian Kantor, profesor de ciencias políticas y relaciones internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana, planteó lo siguiente: “¿Qué definimos como ‘sorpresa’ en estas elecciones?”.

Según el experto, “en los mítines, Harris siempre se refiere a sí misma y al candidato a la Vicepresidencia, Tim Walz, como los menos favorecidos de la carrera. Y, tras la catastrófica actuación de Biden en el debate, Harris tenía mucho terreno por recuperar”.

El docente recuerda que, a pesar de que las encuestas mostraban que Harris era muy impopular, su candidatura revitalizó a la base demócrata y tuvo un impulso importante en los sondeos hasta finales de septiembre.

Las encuestas se han apretado

Sin embargo, desde entonces, las encuestas se han estrechado, y la carrera está muy reñida: casi todos los promedios de los sondeos en los estados bisagra están dentro del margen de error.

La sabiduría convencional dicta que Trump debería ser el “candidato del cambio”, dado que dos de cada tres estadounidenses consideran que el país va por mal camino, opinó el profesor.

No obstante, Harris ha surgido como la candidata del cambio. Aunque sus políticas son, en el mejor de los casos, poco claras, ha sabido captar la imaginación de la base demócrata, que estaba completamente desmoralizada en julio, antes de que Biden abandonara la campaña.

Por otro lado, sería una sorpresa –y, de hecho, un shock– que Trump, a sus 78 años, dos veces sometido a juicio político, condenado en Nueva York por fraude empresarial e investigado por injerencia criminal en las elecciones de 2020, lograra ganar la carrera. “Nada es normal en estas elecciones”, afirmó Kantor.

Manuel Camilo González, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana, advirtió sobre el riesgo de que el voto popular no se traduzca en una victoria en el Colegio Electoral.

“En política, los resultados no siempre son previsibles. Las elecciones de 2016 son un claro ejemplo de esto”, señaló.

La cifra clave para ganar

El docente aclaró que el presidente de Estados Unidos es investido solo si logra alcanzar 270 votos electorales, lo que hace que el papel del voto en los estados sea subsidiario.

“Tener la mayor votación en un estado puede traducirse en pocos electores, mientras que otros estados con más electores se convierten en los más atractivos para los candidatos”, anotó.

Por eso, explicó, existen los llamados estados bisagra, que alternan entre demócratas y republicanos. En estos estados, con un gran número de electores, se decide gran parte de la elección.

Además, recordó que en algunos estados el sistema es de “el ganador se lo lleva todo”, como en el caso de uno que tenga 15 electores: quien gane el voto popular obtiene todos esos electores.

Sin embargo, en otros estados, como Maine, los cinco electores se distribuyen de forma proporcional: tres para el ganador y dos para el segundo.

En resumen, el sistema electoral estadounidense no traduce de manera equitativa el voto popular en votos del Colegio Electoral, lo que introduce un riesgo significativo en los resultados.

Al final, quien logre sumar los 270 electores será quien se invista como presidente.

Desde la perspectiva de muchos analistas en centros de pensamiento y por lo que ha sido en su vida, es difícil imaginar que Trump pueda regresar a la Casa Blanca.

No obstante, Ildikó Szegedy-Maszák, directora de la Maestría en Derecho Económico de la Pontificia Universidad Javeriana, sintetizó así las razones por las que esto podría suceder:

1. En Estados Unidos se ha generado tanto miedo por diferentes asuntos –algunos imaginarios– que la mano dura y conocida de Trump genera cierta tranquilidad.

2. La opinión negativa sobre la gestión de Biden favorece un giro hacia los republicanos.

Por esta razón, para Harris la jornada de hoy es trascendental. Es el caso de su vida. El entusiasmo que generó su nominación se ha apagado, y entre los demócratas afloran los nervios por la mejora del expresidente en las encuestas y la movilización del voto anticipado republicano en los estados decisivos.

Por ello, su objetivo en este juicio simbólico es condenar a Trump y evitar lo que para muchos sería una sorpresa. Y hacer que vuelva la sonrisa a los cuarteles de los demócratas.

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