
Detectan metales peligrosos en el aire de la sabana de Bogotá: cromo hexavalente, arsénico y cobalto superan los umbrales mínimos de riesgo carcinogénico
La CAR encontró que, aunque los niveles de material particulado no superan los límites legales, en el aire de la sabana de Bogotá hay presencia de algunos metales potencialmente riesgosos para la salud.
Por: Manuela Cardozo
Un estudio de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), en alianza con la Universidad Militar Nueva Granada y la Universidad de Huelva en España, reveló que las emisiones industriales son responsables de más del 50 por ciento de las partículas PM10 presentes en el aire de la sabana de Bogotá.
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El PM10 corresponde a partículas sólidas o líquidas como polvo, cenizas, hollín, metales o polen con un diámetro menor a diez micrómetros. Al inhalarse pueden llegar rápidamente al sistema respiratorio y causar afectaciones en la salud, ya que pueden contener sustancias tóxicas como metales pesados y compuestos cancerígenos, según la Secretaría Distrital de Ambiente.
Principales fuentes de contaminación
De acuerdo con la CAR, las emisiones provenientes del uso de combustibles fósiles, así como de plantas de asfalto y de cemento, serían las principales responsables porque, en su mayoría, son industrias que operan con combustibles pesados y plantas termoeléctricas que dispersan contaminantes por sus chimeneas. Aunque, también se identificó aporte de plantas cerveceras que utilizan calderas combinadas, de la industria de refinación de sal y de la fabricación de ladrillos.

Lo anterior se determinó mediante un modelo que identifica qué actividades están afectando la calidad del aire en zonas específicas, a través del análisis de material particulado con filtros de absorción.
“Este estudio confirma que la industria tiene un peso determinante sobre la calidad del aire en la sabana de Bogotá y que debemos continuar con nuestras estrategias de control y seguimiento a estas fuentes de emisión, con el fin de garantizar un ambiente más sano para los habitantes de la región”, afirmó Alfredo Ignacio Ballesteros, director general de la CAR.
La investigación, realizada en el sector de Manas de Cajicá, en Cundinamarca, también encontró que el tráfico vehicular aporta en menor medida a los niveles de contaminación, con una participación cercana al 21 por ciento, muy por debajo de lo que se esperaba debido a la alta demanda de movilidad en la zona.
Presencia de metales cancerígenos en el aire de Bogotá
Aunque las concentraciones promedio de material particulado cumplen los límites establecidos por la normatividad nacional e internacional para exposiciones de 24 horas, los investigadores detectaron niveles que superan los umbrales mínimos de riesgo carcinogénico en metales pesados como cromo hexavalente, arsénico y cobalto.
La exposición prolongada a estos metales hace necesario implementar medidas de control y fortalecer la vigilancia, según la CAR. Debido a que estos metales pueden causar cáncer, lesiones cutáneas y enfermedades cardiovasculares. Además, su presencia durante la gestación y en la primera infancia se ha asociado con efectos negativos en el desarrollo cognitivo, así como con un aumento del riesgo de mortalidad en jóvenes adultos, según la Organización Mundial de la Salud.
Por su parte, la autoridad ambiental anunció que estos hallazgos serán un insumo técnico para reforzar las acciones de control y vigilancia sobre las industrias de la zona, con el objetivo de reducir los niveles de metales pesados y del material particulado en el aire de la sabana de Bogotá.
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