
Cinco preguntas para entender el fenómeno de El Niño en Colombia
Más allá del aumento de temperaturas, un fenómeno fuerte de El Niño puede alterar la disponibilidad de agua, favorecer incendios forestales e incrementar el riesgo de enfermedades transmitidas por mosquitos. Expertos consultados por CAMBIO explicaron por qué Colombia sigue siendo vulnerable frente a este tipo de eventos climáticos.
Sequías prolongadas, incendios forestales, enfermedades como el dengue y presión sobre el sistema eléctrico son algunos de los efectos que podrían intensificarse con un fenómeno de El Niño fuerte. Aunque el término “Super Niño” no es una categoría técnica oficial, expertos advierten que Colombia enfrenta riesgos acumulados tras los recientes eventos climáticos extremos. Además, todavía se responde más a la emergencia que a la prevención.
Las claves para entender el impacto del fenómeno de El Niño en Colombia
1. ¿Por qué el fenómeno de El Niño puede convertirse en un problema de salud pública?
Un fenómeno fuerte de El Niño puede tener consecuencias directas sobre la salud de millones de personas. En conversación con CAMBIO, Daniela Arango Ruda, directora de la Maestría en Salud Pública de la Universidad Corpas, explicó que la combinación entre sequías, incendios forestales y desabastecimiento de agua termina impactando desde la calidad del aire hasta la seguridad alimentaria.
“Estas condiciones terminan exacerbando enfermedades o dolencias que ya están presentes en la población”, señaló la experta.

Arango advirtió que uno de los principales riesgos es el aumento de enfermedades transmitidas por vectores, como el dengue, la malaria o el zika. Según explicó, las altas temperaturas y el almacenamiento inadecuado de agua favorecen la reproducción de mosquitos, especialmente en territorios donde estas enfermedades ya son endémicas.
“El año pasado tuvimos un pico muy importante de dengue y malaria en lugares donde ya existían estas enfermedades, pero no con esa intensidad”, afirmó.
La directora de la Maestría en Salud Pública de la Universidad Corpas también señaló que las poblaciones más vulnerables suelen ser las comunidades rurales o apartadas, donde el acceso a servicios de salud es limitado y la dependencia de cultivos propios hace que las sequías tengan efectos aún más graves.
2. ¿Qué alimentos podrían subir de precio o escasear?
Aunque el IDEAM aclaró a CAMBIO que no puede determinar exactamente qué alimentos subirán de precio, sí advirtió que los impactos climáticos afectan de manera diferente a cada cultivo dependiendo de la región, la disponibilidad de agua y las condiciones del suelo.
Las sequías prolongadas reducen la humedad necesaria para muchos cultivos y, en algunos casos, las bajas temperaturas nocturnas también generan heladas que terminan destruyendo cosechas.
“Los cultivos no solo se ven afectados por el estrés hídrico o la disminución de caudales, sino también por las heladas”, explicó a CAMBIO Ghisliane Echeverry Prieto, directora del IDEAM.

La entidad también explicó que los efectos pueden variar dependiendo del territorio y del tipo de cultivo. Mientras algunas regiones podrían verse más afectadas por la disminución de lluvias, otras podrían enfrentar impactos por heladas asociadas a las bajas precipitaciones.
Daniela Arango Ruda también advirtió que las afectaciones no solo golpean grandes cadenas productivas, sino a comunidades que viven de cultivos autosostenibles. “En la medida en que no hay agua y las temperaturas son altas, esos cultivos se ven afectados y esto impacta directamente la seguridad alimentaria”, afirmó.
3. ¿Por qué el sistema eléctrico entra en alerta cuando llega El Niño?
El sistema eléctrico colombiano depende en gran parte de las hidroeléctricas y, por lo tanto, de la disponibilidad de agua. El IDEAM explicó que cuando disminuyen las lluvias y bajan los caudales de los ríos, los embalses comienzan a entrar en niveles críticos.
Según detalló Ghisliane Echeverry Prieto, durante El Niño se altera el ciclo hidrológico: entra menos agua a las cuencas y, además, las altas temperaturas incrementan la evaporación de los embalses.
“Hay una disminución importante de los caudales en gran parte del país, justamente donde se encuentran las hidroeléctricas”, explicó la directora del IDEAM a CAMBIO.

La entidad también advirtió que el problema no ocurre de manera inmediata. Existe un rezago entre la disminución de lluvias y la caída de los niveles de agua. Es decir, aunque deje de llover hoy, los efectos sobre ríos y embalses pueden sentirse semanas después.
Cuando los niveles bajan demasiado, el sistema eléctrico debe depender más de otras fuentes de generación energética, lo que aumenta la presión sobre la red y genera alertas en el sector.
4. ¿Por qué las ciudades también sufren aunque no haya sequía?
Aunque muchas veces se asocia El Niño únicamente con zonas rurales o regiones afectadas por sequías extremas, las ciudades tampoco están exentas de sus impactos. El aumento de temperaturas incrementa la demanda de agua y energía en momentos en los que justamente disminuye la oferta hídrica. Esto puede traducirse en racionamientos, estrés sobre los sistemas de abastecimiento y deterioro de la calidad del aire.

“El fenómeno no distingue entre zonas rurales o urbanas. Las ciudades también viven los efectos del fenómeno del Niño”, dijo Echeverry. La directora del IDEAM recordó que Bogotá ya experimentó parte de estos efectos durante 2024, cuando una combinación de altas temperaturas y falta prolongada de lluvias favoreció incendios forestales en los cerros orientales.
Además, estos incendios generan material particulado que afecta la calidad del aire y aumenta riesgos respiratorios para la población urbana.
5. ¿Cómo afecta El Niño a los ecosistemas del país?
Uno de los impactos menos visibles, pero más profundos, ocurre sobre los ecosistemas y las fuentes hídricas. En conversación con CAMBIO, Juan Diego Giraldo, director de la maestría en Hidrosistemas de la Universidad Javeriana, explicó que las sequías prolongadas afectan ríos, humedales, bosques y ecosistemas acuáticos que dependen de ciclos constantes de lluvia.
El experto señaló que las altas temperaturas y la reducción de precipitaciones aumentan el estrés hídrico y favorecen incendios forestales más extensos. “Todos los animales dependemos del agua, entonces todos nos vamos a ver afectados”, afirmó Giraldo.

El experto también advirtió que durante estos eventos puede generarse una competencia entre el consumo humano y las necesidades de los ecosistemas naturales. “Nuestros acueductos van a competir con los ecosistemas por el agua que generalmente enviamos para el consumo humano”, explicó.
Además, aseguró que ya existe tecnología satelital capaz de identificar señales de estrés hídrico y pérdida de salud en la vegetación, lo que permite monitorear qué ecosistemas están entrando en condiciones críticas.
Pese a las alertas, Giraldo consideró que Colombia sigue reaccionando más a la emergencia que a la prevención. “Montamos planes de acción cuando vemos venir el fenómeno, pero generalmente nuestra respuesta es muy reactiva”, concluyó.
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