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Hipopótamo en el Magdalena Medio. Créditos: Colprensa - externos 123
Hipopótamo en el Magdalena Medio. Créditos: Colprensa - externos
Medio ambiente

"Su letalidad nunca debe ser subestimada": guía para evitar ataques de hipopótamos, reconocer señales de peligro y saber cómo reaccionar

Los hipopótamos invasores se están moviendo hacia comunidades donde no los conocen. Ante el riesgo de esos desplazamientos y la reproducción descontrolada, la probabilidad de encuentro con personas y posibles ataques aumenta. Les contamos sobre señales de alerta y recomendaciones para las zonas de influencia, según expertos.

Por: Lina Cuitiva

“Me golpeó en un ojo y yo alcancé a retroceder y correr un poco, pero me tropecé, y ya el animal me atacó”, así contó Jhon Arístides Saldarriaga la experiencia traumática de ser embestido por un hipopótamo. Intentaba pescar en un lago de Puerto Triunfo cuando un hipopótamo emergió del agua de forma intempestiva y empezó a perseguirlo. Lo levantó con el hocico, le desgarró la piel de un brazo y lo lanzó varios metros con la fuerza de sus fauces. Después volvió a atraparlo de cuerpo completo y lo zarandeó como si fuera un muñeco.

Jhon es uno de los dos sobrevivientes documentados de ataques graves de hipopótamos a humanos en Colombia; quedó bastante herido, pero asombrosamente, la mordida no fue lo más peligroso, sino las infecciones por las bacterias que tiene el animal en la saliva.

Hipopótamos en el Magdalena Medio
En Colombia se estima que hay unos 200 hipopótamos tras la reproducción de los cuatro ejemplares que trajo Escobar a través de tráfico ilegal de especies. Colprensa.


Esas escenas indeseables y potencialmente letales sucedieron hace más de cuatro años, pero con la expansión de la presencia de esa especie invasora por cuatro departamentos del país (Antioquia, Santander, Boyacá y Bolívar) y su reproducción descontrolada en el Magdalena Medio, aumenta la probabilidad de que estos encuentros ocurran con más frecuencia.

Para la bióloga Nataly Castelblanco, el fenómeno es un “riesgo alto” para las comunidades en las zonas de influencia. “Los animales que se están desplazando y deambulando son normalmente individuos buscando territorio o hembras para reproducirse, son osados y su conducta es impulsiva. Su letalidad nunca debe ser subestimada”.

La dispersión de los hipopótamos es una realidad palpable en esas regiones. La semana pasada las autoridades ambientales de Barrancabermeja encendieron alarmas por el avistamiento de un hipopótamo en la vereda Cuatro Bocas, cerca de viviendas, entornos escolares e infraestructura petrolera. Para llegar a ese punto, el mamífero invasor se trasladó unos 280 kilómetros desde la Hacienda Nápoles, a donde el narco Pablo Escobar llevó los primeros ejemplares a través del tráfico ilegal de especies.

“Los ataques serán más frecuentes cuando la población (de hipopótamos) aumente más, porque los animales necesitarán competir por espacio y esto los hace más agresivos”, alertó también Castelblanco, experta en mamíferos semiacuáticos.


¿Por qué son tan peligrosos los hipopótamos?

En países de África subsahariana, de donde es originaria esta especie megaherbívora, se estima que ese animal es el mamífero terrestre más letal del mundo al causar la muerte de unas 500 personas al año, aunque no se conocen estudios científicos detrás de esa cifra.

En Colombia, se estima que hay unos 200 ejemplares, una cantidad mayor que la que se calcula hay en algunos países africanos donde sí es nativo. Pueden pesar entre una tonelada y media y cuatro toneladas y puede medir hasta cuatro metros de largo.

“Atacan no para comerse a la gente, sino para alejarla de ellos. No cazan humanos”, explicó a CNN Travel Rebecca Lewison, ecóloga conservacionista y profesora asociada de la Universidad Estatal de San Diego. Esa explicación puede corresponder con el comportamiento del hipopótamo con Jhon Arístides en el Magdalena Medio: lo agarró con su enorme mandíbula –lo que le causó las heridas muy graves–, pero lo ‘escupió’ en dos ocasiones, aunque hubiera podido destrozarlo con facilidad si hubiese querido.

Hipopótamo en el Magdalena Medio.
Los hipopótamos no cazan personas, pero pueden atacarlas si sienten amenazada su territorialidad. Colprensa.


Así las cosas, los ataques de los hipopótamos se explican más por la territorialidad: cuando las hembras consideran que sus crías están en peligro y cuando sienten que su lugar está siendo invadido o sus alimentos arrebatados. El agravante en Colombia es que esa especie no tiene ningún ecosistema propiamente suyo, por lo que pueden sentirse en permanente amenaza.

Cuando ocurrió la embestida contra Jhon Arístides, desde Cornare anunciaron que en ese lago se avistaron “varias hembras con crías, situación que vuelve mucho más peligroso este lugar”.
 

Las señales que anticipan un ataque

Mientras las autoridades ambientales no logran contener la expansión y reproducción de los hipopótamos invasores en Colombia, las comunidades que viven en las zonas donde estos animales avanzan empiezan a enfrentar una nueva necesidad: aprender a reconocer las señales que pueden anticipar un ataque.

Según el Instituto Humboldt, hay unos comportamientos específicos que deben ser vistos como signos de alerta, por ejemplo, el animal abre sus fauces bastante, como si estuviera bostezando, e inclina la cabeza hacia atrás; estos mamíferos pueden abrir su mandíbula en hasta 150 grados. También es común que emitan bramidos.
 

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Los hipopótamos pueden correr en superficies planas y alcanzar los 30 kilómetros por hora. Colprensa.


Otro signo de alarma es el movimiento “helicóptero” de la cola durante la defecación, lo que produce que el excremento salga disparado.

Si el animal está sumergido en el agua, la observación directa mientras mueve las orejas, es una advertencia.
 

¿Qué hacer si ve un hipopótamo? Guía para reaccionar y escapar

"Los hipopótamos se están moviendo hacia comunidades que no los conocen y no están acostumbrados a estos animales. Por tanto el riesgo es aún mayor": Nataly Castelblanco

La primera recomendación de los expertos, es no transitar –en lo posible– en las zonas en las que se conoce que tienen presencia, especialmente cerca de ríos, lagunas o lagos y menos en la noche, cuando suelen salir del agua para buscar alimento y pueden trasladarse en trayectos de hasta cinco kilómetros.

Si una persona está en peligro inminente de ataque de hipopótamo, correr no es la mejor opción. A pesar de su aspecto rechoncho y patas cortas, ese animal puede correr hasta 30 kilómetros por hora en un terreno plano, mientras que un corredor que entrena con frecuencia alcanza, en promedio, entre 18 y 24 kilómetros por hora. Entonces, en ese indeseable caso, sería mejor buscar un árbol o piedra grande para escalar y usar como obstáculo.

Lewinson aconseja que en el caso de ver una cría de hipopótamo, por tierno que parezca, hay que huir lo más rápido posible porque eso significa que su madre está cerca y lo más posible es que se torne agresiva.

Hipopótamos
Expertos consideran que hay un riesgo mayor para las comunidades porque esos animales se están moviendo hacia zonas que los lugareños no los conocen y no saben cómo reaccionar ante un encuentro. Colprensa/externos.

 

En caso de estar en una embarcación en un cuerpo de agua donde hay presencia probable de estos animales, algunos guías de safari en África recomiendan golpetear el agua, con un remo por ejemplo, ya que el ruido y las burbujas podrían confundirlo y disuadirlo de que se acerque, aunque no hay evidencia de que esta práctica funcione así.

Otra práctica común en esos países subsaharianos es evitar las canoas y otros botes muy pequeños, porque estos pueden ser vistos como amenazas y un hipopótamo puede volcarlo fácilmente. “Si estás en una canoa y un hipopótamo te tira al agua, aléjate de la canoa. El hipopótamo busca esa gran silueta para alejarla de su territorio”, dijo en una entrevista Philip Muruthi, científico jefe y vicepresidente de conservación de especies y ciencia de la Fundación Africana para la Vida Silvestre (AWF).

En Colombia el Ministerio de Ambiente está decidiendo entre una eutanasia para buena parte de esos mamíferos o una propuesta de traslocación del Centro Vantara, en India. Mientras tanto, el Gobierno colombiano pidió informar a ese refugio animal gigante propiedad del multimillonario  Anant Mukesh Ambani si cuentan con los permisos y autorizaciones ambientales vigentes para importar unos 80 ejemplares desde Colombia, a más de 16.000 kilómetros de la India.

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