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Colombia, una potencia mundial en biodiversidad que cada vez pierde más especies: una radiografía de la crisis
Medio ambiente

Colombia, una potencia mundial en biodiversidad que cada vez pierde más especies: una radiografía de la crisis

Crédito fotomontaje: Kim Vega - CAMBIO.

Colombia alberga cerca del 10 por ciento de la biodiversidad del planeta, pero esa riqueza natural enfrenta una presión creciente. La pérdida de hábitats, la expansión agropecuaria, la contaminación y el cambio climático han llevado a más de 2.100 especies de fauna y flora a alguna categoría de amenaza. ¿Cuáles son los grupos más afectados y qué revela eso sobre el estado de los ecosistemas del país?

Por: Lina Cuitiva

Hace apenas unas décadas era común encontrar al tití cabeciblanco saltando entre los bosques secos del Caribe colombiano. Hoy sobreviven apenas unos 7.000 ejemplares y la especie ocupa una fracción de su territorio original. Su historia no es una excepción. Es el reflejo de una crisis silenciosa que avanza sobre buena parte de la biodiversidad colombiana.

Quizá el mono tití cabeciblanco —endémico, más pequeño que una ardilla y con una llamativa cresta blanquecina— es una de las caras más conocidas de la preocupante lista de 466 especies de fauna y flora que están en peligro crítico (CR) en Colombia. A esas se le suman otras 800 en peligro (EN) y otras 838 consideradas vulnerables (VU).

Tití cabeciblanco

La paradoja es difícil de ignorar. Colombia alberga cerca del 10 por ciento de la biodiversidad del planeta y es el país con más especies de aves y orquídeas del mundo. Sin embargo, cada actualización de las listas nacionales e internacionales confirma la misma tendencia: aumenta el número de especies clasificadas bajo las categorías de amenaza.

En el listado más actualizado hay 2.104 especies catalogadas con algún nivel de riesgo, 807 más que en la última publicación del Ministerio de Ambiente en 2017.

El deterioro de los hábitats se concentra entre las principales amenazas para la biodiversidad colombiana, pero no son las únicas. Según el Instituto Humboldt, el cambio en la cobertura del suelo es actualmente el principal factor de transformación y pérdida de la biodiversidad terrestre en el país.

En las últimas décadas, extensas áreas de vegetación nativa han sido reemplazadas por cultivos y pastizales, un cambio que, según el instituto, ya provocó una alteración promedio del 18 por ciento en la composición de las especies del país. En otras palabras, muchos ecosistemas están perdiendo parte de su diversidad original y siendo ocupados por un número menor de especies, algunas de ellas invasoras o mucho más adaptables a la intervención humana.

El fenómeno es especialmente evidente en la región Andina, donde la presión sobre el territorio ha sido históricamente más intensa. Los cultivos y, sobre todo, la expansión de la ganadería reduce la capacidad de los ecosistemas para albergar la riqueza biológica que caracteriza a Colombia. En lugar de bosques con cientos de especies interactuando entre sí, empiezan a dominar paisajes homogéneos con especies más generalistas, un proceso que los científicos denominan "homogenización biótica".

Esa transformación no solo implica la desaparición de plantas y animales. También compromete funciones esenciales de los ecosistemas, como la polinización, la dispersión de semillas, la regulación del agua o el almacenamiento de carbono.

Lejos de mostrar señales de recuperación, los indicadores sugieren que la crisis de biodiversidad apenas comienza a profundizarse. Expertos como los ecólogos Paola Isaac y Nicolas Urbina advierten que, si continúan las actuales tendencias de expansión agrícola y ganadera sin cambios en las políticas de uso del suelo, la complejidad de las comunidades de especies podría reducirse hasta en un 79 por ciento hacia finales de este siglo.

La crisis que también florece entre las plantas

Pérdida de biodiversidad en Colombia
Crédito: Kim Vega - CAMBIO.

Contra la percepción común, la mayor crisis de biodiversidad del país no ocurre entre los grandes mamíferos o las aves emblemáticas, sino entre las plantas.

Una revisión de la base de datos del Ministerio de Ambiente muestra que las plantas concentran la mayor parte de la crisis de biodiversidad: 287 especies están clasificadas en peligro crítico de extinción, 506 en peligro y 469 como vulnerables, muy por encima de cualquier otro grupo biológico. Entre ellas se encuentran 15 especies de frailejones (CR), cuya merma tiene efectos directos sobre los ecosistemas de páramo y sus fuentes de agua.

Musgos endémicos, helechos, árboles florales, arbustos y más formas de vida hacen parte de la lista roja que aloja a plantas como la magnolia santandereana (CR), que en 2016 solo tenía seis individuos registrados, solo en Floridablanca, y se presume que en el pasado fue utilizada como especie maderable. También está, por ejemplo, el árbol de guayacán (CR), que su amenaza se debe a la sobreexplotación de su madera, una de las más densas y resistentes del mundo, además, su crecimiento extremadamente lento que impide que la población se recupere.

La pérdida de biodiversidad en Colombia en números

Después de las plantas, los anfibios —que Colombia ocupa el segundo lugar del mundo en diversidad de esta clase de animales— son el grupo que enfrenta el panorama más delicado. Y 73 especies ya están en peligro crítico, 122 están catalogadas en peligro y otras 92 son vulnerables. El endémico sapito arlequín de Albán (CR) y la rana arlequín (CR), entre otros, simbolizan una crisis que se repite en muchas ranas colombianas, sensibles a la pérdida de hábitat.

Ese grupo que incluye salamandras, sapos y ranas dependen tanto de ecosistemas acuáticos como terrestres para completar su ciclo de vida. Esa característica los hace especialmente vulnerables a la degradación ambiental, explica el Instituto Humboldt, ya que su piel es muy sensible y sus huevos se ven afectados directamente por la contaminación.

En las aves, el listado del Ministerio de Ambiente registra 16 especies en peligro crítico, 56 en peligro y 67 vulnerables, entre ellas al emblema patrio: el cóndor de los Andes (CR). Entre las razones más visibles de la pérdida de biodiversidad en aves está el cambio en la cobertura del suelo, magnificada por la deforestación.

Turpial Real - pájaro
Turpial real es una de las aves en peligro crítico de extinción en Colombia. Crédito: Magnific.

Expertos también resaltan la tala de árboles para la expansión de cultivos ilícitos en las últimas décadas en departamentos como Nariño, también han afectado la distribución natural de las aves de la región.

Los mamíferos suman ocho especies en peligro crítico: la danta colombiana; el tunato de Handley o chuchita —un pequeño marsupial que se ha encontrado únicamente en Antioquia—; los primates marimonda del Magdalena, tití cabeciblanco, tití de Caquetá y el mono araña; y el venado de cola blanca, uno de los mamíferos con mayor distribución en el país.

Crédito: Daniel Romero/VW Pics via ZUMA Wire
Marimonda del Magdalena (CR). Crédito: Daniel Romero/VW Pics via ZUMA Wire.

El listado lo completa el ratón arbóreo de Santa Marta (CR), un roedor de la Sierra Nevada considerado extinto en el siglo pasado, pero avistado nuevamente en 2011 por un par de voluntarios británicos. Se distingue por una melena de pelo rojizo alrededor del cuello y una cola blanca y negra.

En los reptiles, hay 11 especies en peligro crítico. Quizá el más conocido por los últimos escándalos mediáticos es el cocodrilo llanero o del Orinoco, un reptil endémico que a pesar de su alto nivel de vulnerabilidad quedó en medio de pujas burocráticas en el programa estatal que debería protegerlos. La disminución de su población está relacionada con la caza descontrolada en el siglo pasado.

Entre los reptiles clasificados en peligro crítico (CR) también figuran las tortugas caná o laúd, del río Magdalena, charapa y caguama, el camaleón de Cundinamarca y serpientes como la de San Andrés, la del caño del Dagua y la culebra de Boshelli. En el caso de las tortugas, los expertos advierten que la minería, la construcción de hidroeléctricas y las alteraciones en el régimen natural de los ríos han afectado sus ciclos reproductivos y reducido las condiciones necesarias para su supervivencia.

El lagarto de escamas grandes del Hermano Daniel (CR) también está incluido en la deshonrosa lista. Este reptil de nombre y aspecto extraño ha sido encontrado solamente en un área pequeña (menos de 100 km2), cerca de Medellín. Investigadores del Humboldt sostienen que las amenazas de su hábitat natural están asociadas a la deforestación para extensión urbana.

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El lagarto de escamas grandes del Hermano Daniel (CR). Crédito ilustración: Instituto Humboldt/J. C. Arredondo.

Las cifras muestran que la biodiversidad que hoy convierte a Colombia en uno de los países más ricos del planeta no es un patrimonio garantizado. Cada especie que ingresa a una categoría de amenaza refleja el deterioro de los ecosistemas que sostienen el agua, los alimentos y buena parte del equilibrio ambiental del país. La verdadera paradoja es que, mientras Colombia es una potencia mundial en biodiversidad, también acumula cada vez más señales de que, día a día, esta riqueza natural se pierde ante nuestros ojos...Y no nos damos cuenta. 

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