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De acuerdo con cifras del Dane, el país cuenta con 1.119 municipios, y casi todos celebran anualmente, al menos, una festividad.
País

Carnavales, festivales y reinados: jalonadores económicos de las regiones

Estos eventos son el corazón de múltiples territorios al impulsar el turismo, el comercio y el empleo local, lo que los convierte en poderosos motores de crecimiento y desarrollo.

Por: Redacción Cambio

Colombia se destaca por su diversidad, tanto geográfica como cultural. Su riqueza se manifiesta en una amalgama de costumbres, melodías, danzas, cocinas tradicionales y lenguas, que varían según la región. Los carnavales, festivales y reinados celebrados a lo largo del país reflejan esta pluralidad y proyectan una identidad vibrante que fusiona colores, sonidos y sabores, narrando la historia de la convivencia de influencias indígenas, africanas y europeas.

Estos eventos se han consolidado como poderosos motores económicos para ciudades y municipios de Colombia. De acuerdo con cifras del Dane, el país cuenta con 1.119 municipios, y casi todos celebran anualmente, al menos, una festividad, muchas de las cuales incluyen un reinado, lo que demuestra su impacto significativo en la economía local y regional.

Para Wilson Ortíz, comunicador social y periodista especializado en cultura, la diferencia entre un festival, un carnaval y un reinado radica en el tipo de enfoque del evento. “Un festival celebra las artes y la cultura, con actividades como música, cine y teatro. El carnaval es una fiesta popular llena de desfiles, disfraces y música; es un derroche de diversión y alegría donde se rompe con las normas sociales para disfrutar en comunidad, como en el Carnaval de Barranquilla. Por su parte, el reinado es un concurso donde se elige una reina según su belleza y carisma, como el Reinado Nacional de Belleza en Cartagena”, explicó.

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El Carnaval de Barranquilla 2024 tuvo 5,3 millones de espectadores, 710.000 visitantes y millonarias ganancias para la ciudad. Foto: Colprensa

Según estimaciones académicas como las del profesor Marcos González Pérez, en Colombia están registradas 4.030 fiestas, festivales y celebraciones en Colombia, lo que equivale a 11 eventos por día. Hoy se sabe que el número de estos eventos ha aumentado. La magnitud de estos festejos refleja una economía que opera de manera autónoma, abarcando desde el gasto en su organización hasta el retorno de la inversión, así como los productos y actividades celebrados.

La yuca, la panela, el millo, la guayaba, el bambuco o la ganadería. En Colombia, cualquier producto agrícola o manifestación cultural puede convertirse en la estrella de una celebración. Si es sabroso y genera ingresos, merece su propio festival y reinado. No hay otra razón para que la piña tenga su fiesta en Barbosa, el banano en Apartadó, el cacao en San Vicente de Chucurí o el mango en San Sebastián.

Algunos alimentos incluso desatan disputas territoriales, como la panela, que divide a Villeta y Cocorná en su reclamo por ser su cuna. El limón, con su acidez y versatilidad, también tiene su propio homenaje en Puerto Triunfo.

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La edición número 97 del Carnaval de Negros y Blancos, celebrada a principios de año en Pasto, Nariño, que marcó un precedente al recibir alrededor de 200.000 turistas y generar ingresos cercanos a 1 billón de pesos, según la Secretaría de Desarrollo Económico de Pasto. Foto: Colprensa

Incluso aquellos productos que no gozan de un consenso absoluto sobre su sabor encuentran su lugar en el calendario festivo. La papaya es reina en Valencia, Córdoba, mientras la yuca se celebra con distinciones: la amarga en Santa Rosalía, Vichada, y la dulce en localidades de Meta, Atlántico, Sucre y Bolívar. Aquí, cualquier cosecha puede ser motivo de fiesta.

“Son fundamentales, ya que estos festivales, carnavales y reinados son esenciales para la promoción cultural y turística de cada municipio”, resalta Ortíz.

Las cifras respaldan el impacto económico de estos eventos. Por ejemplo, el Festival Vallenato 2024, realizado en Valledupar, recibió a 227.727 personas, lo que representó un aumento del 8 por ciento en comparación con 2023, según la Cámara de Comercio local. Además, el aeropuerto y el terminal de transporte experimentaron un crecimiento en la movilización de pasajeros y vehículos, con vuelos internacionales provenientes de México, Estados Unidos, República Dominicana y Venezuela. La ocupación hotelera alcanzó el 79 por ciento, similar al año anterior, pero con una mayor oferta de habitaciones.

Por otro lado, el sector gastronómico reportó ventas por 10.000 millones de pesos, lo que significó un incremento del 38 por ciento. Bares y discotecas vieron un aumento del 60 por ciento en sus ventas, impulsadas principalmente por los turistas. Más de 1.000 visitantes fueron atendidos en los puntos de información turística, y los vendedores locales también registraron mejores ventas en comparación con 2023. Todo se refleja en el crecimiento de la economía local.

El Carnaval de Barranquilla 2024 es otro ejemplo. Este alcanzó cifras impresionantes, con 5,3 millones de espectadores, 710.000 visitantes y millonarias ganancias para la ciudad. Según Alejandro Char, alcalde de la capital del Atlántico, este evento “rompe récords con talento, visitantes, innovación, sostenibilidad y organización. Contribuye a la movilización de 850.000 millones de pesos en la economía local, lo que se traduce en la creación de 53.000 empleos directos y una ocupación hotelera del 80 por ciento”.

Y ni qué decir de la edición número 97 del Carnaval de Negros y Blancos, celebrada a principios de año en Pasto, Nariño, que marcó un precedente al recibir alrededor de 200.000 turistas y generar ingresos cercanos a 1 billón de pesos, según la Secretaría de Desarrollo Económico de Pasto.

Para el departamento de Caldas, en particular, estas festividades son pilares clave para el desarrollo económico y cultural de la región. Diego Angelillis Quiceno, gerente general de la Industrial Licorera de Caldas (ILC), destaca que los eventos regionales son muy esperados tanto por el turismo como por el comercio en el país. En este contexto, las industrias de licores realizan esfuerzos significativos para colaborar con los gobiernos locales y organizar eventos de entretenimiento que fortalezcan las festividades patronales, contribuyendo a consolidarlas como destinos preferidos por los colombianos.

Según Angelillis, “la única manera de lograrlo es mediante actividades de alto impacto y grandes programaciones artísticas. Esto dinamiza la industria, ya que nos obliga a ser actores fundamentales en este proceso de desarrollo y a estar a la vanguardia de lo que el mercado demanda. Para la ILC es motivo de orgullo poder afirmar que somos la licorera preferida en la mayoría de las festividades del país, gracias a la calidad de nuestros productos y al respaldo de nuestros equipos de apoyo”.En este sentido, explicó que la empresa está estrechamente vinculada a las festividades de todo Caldas.

Hay fiestas con una gran asistencia, que dependen en gran medida de la nómina de artistas y la diversidad cultural de los eventos. Un claro ejemplo son la Feria de Manizales y el Carnaval de Riosucio, dos de las festividades más importantes del departamento, celebradas en enero.

“En las recientes festividades alcanzamos cifras históricas en las ventas de nuestros productos Aguardiente Amarillo de Manzanares y Ron Viejo de Caldas, superando las expectativas de la compañía con un incremento significativo en comparación con años anteriores. Esto impulsa la economía de los municipios, como ocurrió en Riosucio, donde no se encontraban hoteles disponibles desde agosto del año pasado. Esto demuestra que somos una parte fundamental del desarrollo económico, ya que la industria del entretenimiento representa un porcentaje importante del PIB del país”, concluye.

Un llamado a preservar la cultura

Ortíz señala que, si bien estas festividades tienen una gran acogida turística, es necesario trabajar en el fomento de la cultura para que no pierdan su esencia.

“Si los aspectos comerciales o los proveedores externos toman el control, el festival o carnaval perderá su esencia. Sin apropiarse de la cultura local y enfocándose solo en cumplir un presupuesto, el propósito se diluye. Esto no ocurre solo en estas festividades, sino en muchas otras”, afirma.

Como ejemplo, Ortiz habla del Festiver, en Barichara, un festival de cine que se realiza en lugares icónicos como la Casa de la Cultura y el Altar de la Iglesia. “Son sitios turísticos donde la gente realmente disfruta del festival sin perder la tradición y lo que es”, explica.

Fabián Chacón, reconocido preparador de reinas, comparte esta visión y resalta que los reinados en Colombia son una parte fundamental de “nuestra idiosincrasia”. Según explica, estos eventos están presentes en todos los niveles, desde las coronaciones estudiantiles y los certámenes barriales, conocidos como los “reinados de la cuadra”, hasta los más prestigiosos, como el Reinado Nacional del Bambuco, el Reinado de la Ganadería, el Reinado Nacional del Café y el Concurso Nacional de Belleza. “Estas celebraciones reflejan una arraigada tradición que combina cultura, identidad y sentido de pertenencia”, afirma.

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El Reinado Internacional del Café es el tercer Concurso de Belleza Internacional más antiguo del mundo y se realiza anualmente en Manizales. Foto Colprensa.

No obstante, Chacón considera que, con el tiempo, estos certámenes han ido perdiendo la esencia que los distinguía. Aunque no solo fomentan el turismo, sino que también preservan y exaltan las tradiciones y costumbres regionales, beneficiando a los departamentos, advierte que el respaldo institucional sigue siendo insuficiente. “Las participantes no solo representan a sus regiones, sino también a toda la cultura que encarnan, lo cual es clave para su visibilidad y promoción. Sin embargo, no siempre existe el apoyo necesario para que las reinas continúen difundiendo las tradiciones de su tierra más allá de los eventos en los que participan”, señala.

En términos económicos –precisa–, los reinados tienen un impacto significativo en las ciudades que los albergan. “Las familias, empresas y emprendedores se involucran activamente en financiar estos certámenes, ya que son conscientes del valor que generan para la promoción de su región”.

Lo cierto es que carnavales, festivales y reinados seguirán creciendo, impulsados por el dinamismo social, económico y cultural que generan en las regiones del país. Y el verdadero desafío será preservar su esencia y autenticidad, asegurando que sigan siendo más que simples espectáculos: un legado vivo de la identidad y la tradición colombiana, un verdadero tesoro nacional.

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