
Los efectos políticos del durísimo choque entre Gustavo Petro y Carlos Fernando Galán
El presidente, Gustavo Petro, y el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán
El alcalde mayor le exige al presidente retirar un controversial proyecto de resolución que dejó firmado la saliente ministra de Ambiente, Susana Muhamad, o de lo contrario “acudirá a acciones legales de tipo administrativo y penal”. ¿Qué viene ahora? Análisis.
Por: Armando Neira
El pulso abierto entre el presidente de la república, Gustavo Petro, y el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, tiene efectos sobre el desarrollo de la capital, las poblaciones de la Sabana y la discusión política nacional, que se intensificará a medida que se aproxime la etapa electoral.
El punto de inflexión en este caso es el proyecto de resolución 'Lineamientos para el ordenamiento ambiental de la Sabana de Bogotá', que dejó firmado la saliente ministra de Ambiente, Susana Muhamad, y de quien se ha dicho que su futuro político pasa por aspirar a llegar al Palacio Liévano.
El proyecto de resolución propone que las obras de infraestructura tengan en cuenta el desarrollo ambiental de la región, según el Gobierno Nacional. Galán dice que la norma atenta contra la autonomía de la capital.
La ministra, una de las funcionarias mejor valoradas del gabinete, en particular por su desempeño en la COP16, al punto que incluso ha llegado a ser vista como una posible candidata a la Presidencia en 2026 por varios sectores del progresismo, se despidió del ministerio con el controversial documento.
Un texto que ha provocado toda clase de reacciones. “Esta locura ideológica de la señora Susana Muhamad quiere dejar a Bogotá y Cundinamarca sin nuevas vías, sin expansión del sistema eléctrico, elimina cualquier proyecto de expansión urbana, sin desarrollo, afectará la economía, la industria y el empleo”, dijo Daniel Briceño, concejal del Centro Democrático. “Nos quieren condenar”, sentenció.
Un tropiezo inesperado para la ministra estrella
Sin embargo, Muhamad viene de un tropiezo que sufrió en un espacio que jamás imaginó. Salió mal librada del consejo de ministros cuando afirmó ante la audiencia que, como mujer y como feminista, no podía sentarse en la misma mesa con el ahora ministro del Interior, Armando Benedetti.
La partida la ganó Benedetti, por lo que la ministra quedó parcialmente en el aire. De hecho, ha trascendido que ahora irá a la dirección de Planeación Nacional en reemplazo de Alexander López. Un cargo en el que sí o sí deberá tener interlocución con Benedetti.

Como sea, Muhamad es consciente de que no tiene el camino despejado para una candidatura presidencial y, por ello, podría pausar su aspiración para centrarse en Bogotá, una ciudad en la que se siente cómoda desde sus épocas de concejal.
En este propósito, naturalmente, Galán y el modelo de ciudad que él representa son los adversarios a vencer. El problema es que, debido al alto nivel de polarización, a los dirigentes políticos en muchas ocasiones no les importa afectar a la sociedad con tal de perjudicar a su adversario.
Esto es lo que perciben en el Palacio Liévano con la resolución. De ahí la vehemencia de Galán, quien, en compañía de los secretarios distritales, se pronunció con firmeza la mañana de este miércoles. “Pedimos que se retire esta resolución o acudiremos a acciones legales de tipo administrativo y penal”, dijo.
“Este proyecto de resolución para ordenar la Sabana de Bogotá, del Gobierno nacional, atenta contra la autonomía territorial y viola la ley, la Constitución y la jurisprudencia de la Corte Constitucional. Además, su construcción no fue participativa y la supuesta consulta ciudadana es solo un requisito legal, no un verdadero proceso colectivo”, aseguró.
¿Qué podría afectarse en la capital?
Para Galán, la resolución pondría en riesgo proyectos clave para la movilidad y el desarrollo de Bogotá, como la Línea 1 del metro, el Regiotram, la troncal de la calle 13 y la ampliación del aeropuerto El Dorado, al ubicarlos en zonas de humedales.
Desde la otra orilla, la ministra Muhamad recordó que hasta el 14 de marzo todos los sectores interesados podrían enviar sus comentarios sobre el proyecto de la resolución, cuyo objetivo –dice ella– es ordenar la Sabana de Bogotá, proteger sus ecosistemas y adaptarla al cambio climático.
Según Muhamad, este proceso, que ha contado con más de un año de trabajo técnico y social, establece lineamientos obligatorios para los planes de ordenamiento territorial.
Al margen de excusarse en elementos que necesariamente hay que proteger al máximo –humedales, bosques, agua–, es una batalla que se libra en varios escenarios. En una esquina está el presidente Petro, quien le dijo a Galán que “la Sabana de Bogotá no pertenece al Distrito” y le pidió que “permita que su población se exprese”, y junto a él sino una intensa actividad en redes sociales de cuentas afines al petrismo.
Esto no es nuevo. Desde que el año pasado Galán asumió la Alcaldía, estas cuentas han construido narrativas en su contra de manera sistemática.
De hecho, un estudio del Observatorio de Redes Sociales y Psicología Política de la Universidad Católica y la Universidad de Santiago de Compostela muestra que, cada vez que el gobierno de Bogotá, encabezado por Galán o algunos de sus secretarios, impulsa iniciativas relacionadas con cambios estructurales en la ciudad, como el metro, la PTAR Canoas, Lagos de Torca o la ampliación de la Boyacá, entre otros, surgen reacciones en contra de manera inmediata de activistas y políticos cercanos al Gobierno nacional. Su propósito es imponer otro relato.
En el caso del metro, por ejemplo, el petrismo ha insistido en que la obra no solo no avanza, sino que quedará mal construida. La Alcaldía responde afirmando que lleva un 49 por ciento de avance y ha invitado al presidente a visitar el desarrollo de la primera línea.
En el terreno se ven las cosas con otros ojos
Es cierto que, en su momento, se consideró que un metro subterráneo habría sido una mejor opción, pero este proyecto ya no tiene marcha atrás. Por ello, congresistas del Pacto Histórico, como Clara López, han tomado la decisión de visitar personalmente las obras y al ver cómo van cambió su posición y ahora respalda su construcción.
Ese es el enfoque que debería primar: evaluar objetivamente el estado de las cosas y reducir los ataques, que solo generan desgaste y no contribuyen a la formulación de políticas públicas en beneficio de la ciudadanía.
Mientras tanto, se aproximan meses difíciles, en los que la tensión entre nación y Distrito se incrementará. En este contexto, el poder presidencial, a través de las herramientas que tiene a su disposición, podría poner a Bogotá en serias dificultades financieras y políticas, como se teme en la Alcaldía.
El alcalde Galán en este caso se muestra tajante: “Esto no es ninguna consulta, sino una publicación obligatoria disfrazada de consulta para sanear un proceso ilegal, inconstitucional y que puede generar un fraude a una resolución judicial”.
Pero, ¿por qué no se hablan los dos gobiernos si en la práctica están a un par de cuadras? “La ministra Muhamad nunca nos quiso escuchar y, antes de irse, dejó sembrada una resolución que paralizaría a Bogotá y afectaría a millones de personas. Sin embargo, hábilmente presenta la publicación obligatoria para comentarios como una consulta, desconociendo la ley y el Acuerdo de Escazú”, dice Galán.
¿Qué hacer entonces? “Pedimos que esta resolución sea retirada y que el proceso de construcción se inicie nuevamente. Estamos de acuerdo con tomar decisiones que reduzcan el riesgo de afectación al medioambiente, pero esto debe hacerse colectivamente y no de manera unilateral”, dijo el alcalde.
“El tema del agua es lo que más menciona el Gobierno nacional en la motivación de la decisión y resulta que en la resolución queda planteado que se convertirán en humedales el embalse de San Rafael, el de Chizacá, la Regadera y el embalse de Chuza y entonces, si estos se vuelven humedales, ¿cómo va a ser el manejo o la garantía de que vamos a poder seguir usándolos para abastecernos de agua?”, preguntó el mandatario capitalino a la espera de una respuesta del presidente Petro que, seguro, aumentará el estado de confrontación.
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