
Cien años del nacimiento de Guillermo Cano Isaza: ¿cuál fue su legado para la libertad de prensa en Colombia?
Hoy estaría cumpliendo 100 años Guillermo Cano Isaza, periodista, escritor y símbolo de la libertad de prensa en Colombia. Nacido en Medellín y nieto del fundador del periódico 'El Espectador', Cano fue asesinado por el cartel de Medellín. Durante años su caso permaneció impune, sin embargo, su legado continuó hasta la actualidad.
Por: Valentina Giannini
En la década de 1980, cuando el cartel de Medellín consolidaba su poder, Guillermo Cano utilizó las páginas del periódico El Espectador para revelar algunas verdades sobre el narcotráfico, sin saber que esos actos le iban a costar la vida.
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Sus editoriales denunciaban sin ambigüedades la penetración del dinero del narcotráfico en la justicia, en la sociedad y en la política, en un momento en que muchos preferían callar. Su coherencia y su negativa a ceder ante presiones lo convirtió en un blanco directo de las organizaciones criminales de la época.

¿Quién fue Guillermo Cano Isaza?
El periodista Guillermo Cano Isaza nació en Bogotá el 12 de agosto de 1925. Sus padres fueron Gabriel Cano y Luz Isaza, y desde que era un niño supo que estaba destinado a ser periodista.
Apenas se graduó del Gimnasio Moderno de Bogotá, Cano se vinculó al periódico El Espectador, que fue fundado por su abuelo Fidel Cano Gutiérrez en marzo de 1887.

Según la fundación que lleva su mismo nombre, su padre lo llevó a El Espectador hacia 1943 y rápidamente aprendió a diagramar, a corregir pruebas, a leer al revés y a untarse de tinta. Su debut como periodista se dio con el apoyo de su padre y de su tío Luis Cano, de quienes aprendió a escribir.
Guillermo Cano empezó escribiendo noticias culturales, y luego escritos de todo tipo. Pasados un par de años asumió la dirección del periódico.
Su época como director de El Espectador
Once días después de que las instalaciones del periódico ardieran en llamas, el 17 de septiembre de 1952, Guillermo Cano Isaza asumió como director de El Espectador. Un año después contrajo matrimonio con Ana María Busquets, también periodista, con quien tuvo cinco hijos.

Durante sus primeros años como director del periódico, Cano tuvo que enfrentar la censura del gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla.
En 1956 El Espectador suspendió sus ediciones y nació El Independiente, sin embargo, en junio de 1958 regresó y el periodista cobró los frutos de su lucha por la democracia al ser galardonado con el Premio Mergenthaler por los servicios prestados en favor de la libertad de prensa en Colombia.
Guillermo Cano constituyó en el periódico una unidad investigativa para denunciar las defraudaciones provocadas por varios conglomerados económicos, entre ellos el Grupo Grancolombiano.
A pesar de los recortes en sus pautas y los problemas económicos que acarreó su decisión, Cano siguió con sus investigaciones y logró probar que los cargos eran ciertos.
Su lucha contra el narcotráfico
Posteriormente, desde su columna 'Libreta de apuntes', Cano denunció al cartel de Medellín y a la infiltración del narcotráfico en la política. Lideró investigaciones que destaparon fraudes y expusieron a los carteles en plena violencia.

Según El Espectador, el 25 de agosto de 1983 publicó una noticia de 1976 que le llevó un mes a sus periodistas encontrar en el archivo. En ella se decía que el capo del narcotráfico Pablo Escobar Gaviria, en ese momento congresista por el liberalismo, había sido detenido por tráfico de cocaína siete años antes.
El asesinato de Guillermo Cano Isaza
A las 7:15 de la noche del 17 de diciembre de 1986, cuando salía del periódico hacia su casa en su camioneta, dos sicarios asesinaron al director de El Espectador Guillermo Cano Isaza.
“Colombia está de luto”, señaló en una declaración pública el presidente Virgilio Barco Vargas, y en solidaridad con su familia, todos los medios de comunicación silenciaron sus voces durante 24 horas.

Según la Fundación para la Libertad de Prensa, el proceso judicial se ha pausado en varias ocasiones, y no fue sino 22 años después del asesinato, en 2008, que la Dirección de Derechos Humanos de la Fiscalía reabrió la investigación.
Para ese momento, únicamente se había condenado a algunos involucrados: Luis Carlos Molina Yepes, como cómplice de homicidio agravado, y Castor Emilio Montoya, alias Quimilio, como coautor. Gustavo Adolfo Gutiérrez Arrubla, alias Maxwell, y Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, fueron vinculados como sindicados.

En julio de 2010, la Fiscalía declaró este crimen de lesa humanidad, al considerar que fue una acción sistemática y generalizada contra El Espectador en ese tiempo. Esto ocurrió también porque el 2 de septiembre de 1989, a las 6:30 de la mañana, el cartel de Medellín puso una bomba en la sede de El Espectador que arrasó con el 70 por ciento de las instalaciones.
Su legado para la libertad de prensa en Colombia
De acuerdo con la Fundación Guillermo Cano, la muerte del periodista ocurrió en una época crítica para el país, en la que como él, muchos otros colombianos fueron víctimas del fuego cruzado de varias violencias.
En honor a su memoria fue creada la Fundación Guillermo Cano y junto a la Unesco se creó en 1997 el Premio Mundial de Libertad de Prensa Unesco/Guillermo Cano. Además, la Sociedad Interamericana de Prensa siempre ha referido a su muerte como un episodio de grave impunidad, al tiempo que ha exaltado la labor cumplida por el insigne periodista.
#ComunicadoFLIP 🧵Hoy se cumplen 100 años del natalicio de Guillermo Cano, periodista y director de @elespectador. Su coraje, su ética y rigor periodístico lo hicieron un referente para generaciones de periodistas. Honramos la memoria de quien visibilizó injusticias y no calló. pic.twitter.com/yNNIiVsgCE
— Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) (@FLIP_org) August 12, 2025
En febrero de 2024, el Estado admitió su responsabilidad en el caso, al no haber protegido la vida de Cano, incumpliendo su deber de investigar y sancionar este tipo de acciones.
“La vida y legado de Guillermo Cano recuerdan que la libertad de expresión se defiende cada día. Su destino era ser periodista y, aun bajo amenaza, enfrentó al narcotráfico y murió ejerciendo su oficio. Mantener viva su memoria es resistir y honrar a quienes hacen periodismo”, señaló la Fundación para la Libertad de Prensa.
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