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País

Concierto de Green Day en Vive Claro reavivó críticas por ruido en Bogotá: proponen proyecto para regularlo

Vecinos denunciaron altos niveles de ruido durante el concierto inaugural del Vive Claro y el episodio reavivó el debate sobre la regulación. Un proyecto de acuerdo radicado en el Concejo de Bogotá podría regular no solo este tipo de escenarios sino otras fuentes de ruido como motocicletas y carros con sistemas de escape modificados, bares, discotecas y chivas rumberas.

Por: Gabriela Casanova

La noche del 24 de agosto, miles de fanáticos disfrutaron del concierto de Green Day en el nuevo escenario de eventos Vive Claro, en Bogotá. Sin embargo, para los vecinos del sector fue una verdadera pesadilla, pues aseguraron que el ruido no los dejó dormir. Algunos ciudadanos se quejaron en redes sociales e incluso compartieron videos en los que se escuchan claramente las canciones de la banda desde sus casas, ubicadas en inmediaciones del espacio multipropósito o a pocos kilómetros del lugar.

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“Anoche los habitantes de Salitre El Greco, Paulo VI primer y segundo sector, entre otros barrios, padecimos una auténtica pesadilla, porque el ruido no nos permitió conciliar el sueño”, reclamó un ciudadano en un trino publicado en su cuenta de X. Otro añadió: “No es cultura, es tortura: ruido extremo, vibraciones que enferman, pólvora que aterroriza a los animales”. Un tercero comentó: “Estoy a tres kilómetros del tal Vive Claro y escucho perfecto el concierto; pobre gente de El Salitre El Greco con el ruido”.

Tras recibir varias de estas quejas, Vive Claro aseguró que sus eventos cumplen con la normatividad vigente en materia de seguridad y sonido, pero que, de todas formas, revisarán sus protocolos para mejorar ese aspecto.

“Siempre se pueden mejorar aspectos operativos y técnicos para lograr una mayor armonía con el entorno. Somos conscientes de que somos los nuevos vecinos de la comunidad, y por ello asumimos la responsabilidad de adaptarnos y mantener un diálogo abierto y constructivo frente a todas las recomendaciones”, dice un comunicado de la empresa.

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Concierto de Green Day en Viva Claro. Créditos: Colprensa Ocesa

Este no es el único problema de ruido que hay en la ciudad. Fiestas en residencias con música a alto volumen, motocicletas y carros con sistemas de escape modificados para que su motor “suene más fuerte”, bares, discotecas y chivas con parlantes al máximo son un dolor de cabeza para algunas zonas residenciales de la capital. Incluso, la situación ha empeorado en los últimos dos años.

Según los Indicadores de Seguridad, Convivencia y Justicia de Bogotá, entre enero y noviembre de 2023 se registraron 268.640 incidentes por ruido, mientras que en el mismo período de 2024 fueron 272.704, lo que representa un aumento de 4.064 casos.

El problema podría acabarse con la Ley 2450 de 2025, sancionada el pasado 4 el marzo, también llamada Ley Antirruido. Esta norma la cual tiene el propósito de establecer “los lineamientos, las responsabilidades y las competencias específicas de los entes territoriales, autoridades ambientales y de policía para la formulación de una política de calidad acústica para el país”.

De hecho, esta ley otorga facultades a las autoridades de Policía para intervenir y suspender temporalmente las fuentes de ruido que perturben la tranquilidad ciudadana, ya sea en actividades, fiestas, reuniones o eventos. También busca frenar la práctica de modificar los sistemas de escape de las motocicletas, con la inmovilización del vehículo y multas de hasta 16 salarios diarios legales vigentes.

Sin embargo, según el concejal Humberto 'Papo' Amín, la reciente ley sancionada no es suficiente para regular el ruido. Por esa razón el cabildante del Centro Democrático radicó un proyecto de acuerdo para complementar la Ley Antirruido. “Esa ley se queda corta. Nosotros acá queremos tratar de aterrizarla, pues quedó generalizada”, dijo.

Una iniciativa para prevenir el ruido excesivo en Bogotá

Con su proyecto de acuerdo, Papo Amín busca establecer lineamientos para fortalecer los controles y el seguimiento a los generadores de ruido en Bogotá, aprovechando las competencias de las autoridades locales y las normativas definidas en la Ley Antirruido. De esta manera, se dotaría a la Secretaría de Ambiente y a la Secretaría de Movilidad de las herramientas necesarias para atender esta problemática.

Entre los lineamientos que propone el proyecto de acuerdo se incluyen:

  • Realizar un estudio sobre el estado de las disposiciones normativas distritales aplicables a la contaminación acústica
  • Ajustar las normativas y los mecanismos de prevención y sanción bajo competencia de las autoridades distritales
  • Definir la metodología para calcular y medir los indicadores o descriptores acústicos, especialmente en vehículos motorizados que generen ruido excesivo.

El documento del proyecto indica que, por ejemplo, no hay una regulación específica que permita a la Secretaría de Ambiente ejercer control sobre la emisión de ruido por fuentes móviles y su operación, como el uso del pito, alarmas, sistemas de amplificación de sonido, accionamiento del motor, mecanismos del vehículo, entre otros.

“Hoy la Secretaría de Movilidad no puede salir a hacer absolutamente nada ni la Secretaría de Ambiente ante una chiva rumbera, porque no tienen competencia. Entonces, lo que buscamos es precisamente darles esos lineamientos para que ellos puedan entrar a ejercer los controles y el seguimiento para que podamos estar en convivencia en Bogotá”, dijo Amín.

Las autoridades locales podrían crear planes de manejo de tránsito para que estos vehículos circulen por vías que no afecten sectores residenciales, en horarios pactados y con un máximo de decibeles (unidad de medida de la intensidad del sonido) que no perturben a los ciudadanos.

También discotecas y bares podrían utilizar tecnología para insonorizar sus instalaciones, una iniciativa que serviría como complemento a la normativa del decreto 293, que establece el horario de la rumba en Bogotá. Sin embargo, estas son solo algunas de las propuestas que Amín plantea y que la Alcaldía de Bogotá podría implementar para fortalecer la regulación del ruido en la ciudad.

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Policía interviene en discoteca de Bogotá. Créditos: Alcaldía de Bogotá

Por otra parte, el concejal aclaró que la idea principal de este proyecto de acuerdo es regular el exceso de ruido para que las personas vivan en tranquilidad, mas no un ataque al sector empresarial, en este caso: los organizadores conciertos, vendedores que anuncian sus productos con perifoneo, empresas del negocio de las chivas y discotecas.

“Acá no vamos a prohibir absolutamente nada. Vamos a fortalecer los controles, el seguimiento, que se pueda proteger la convivencia, un ambiente sano, buscar unos lineamientos donde pueda haber una política de calidad acústica”, afirmó.

¿Qué sanciones recibirán quienes excedan el ruido?

Papo Amín explicó que las sanciones se realizarán de acuerdo con la Ley Antirruido.

La normativa dice que las autoridades impondrán multa general tipo 4, es decir, de 16 salarios mínimos diarios legales vigentes (smdlv), por:

  • Sonidos o ruidos en actividades, fiestas, reuniones o eventos similares que afecten la convivencia del vecindario, cuando generen molestia por su impacto auditivo.
  • Cualquier medio de producción de sonidos o dispositivos, accesorios o maquinaria que produzcan emisión sonora o vibraciones, desde bienes muebles o inmuebles.

También habrá multas especiales para los organizadores de actividades que involucren aglomeraciones de público complejas. En este caso, generar ruidos, sonidos o vibraciones que afecten la tranquilidad y la convivencia en espacios residenciales o propiedades horizontales podría costar de 100 salarios mínimos legales mensuales vigentes (smlmv), cuando el aforo no supere las 300 personas, hasta 800 smlmv, cuando el aforo sobrepase 5.000 personas.

¿En qué trámite va el proyecto de acuerdo para regular el ruido en Bogotá?

El cabildante del Centro Democrático explicó que si la discusión del proyecto no se da en las sesiones ordinarias del Concejo de Bogotá que van hasta el 30 de agosto (prorrogables por diez días más), quedará para las sesiones de noviembre. El proyecto deberá superar dos debates, uno en comisión y otro en plenaria, para ser aprobado.

“Yo creo que como están los tiempos para debatir diferentes proyectos en el Concejo, creería yo que debe estar quedando para el mes de noviembre”, concluyó Amín.

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