
La cronología del expediente sobre el homicidio de Yulixa Toloza
Medicina Legal confirmó que Yulixa Toloza no murió en la carretera donde fue abandonada, sino dentro de un centro estético clandestino del sur de Bogotá, durante una lipólisis láser. La causa fue una embolia pulmonar, una emergencia médica que puede sobrevivirse si se atiende a tiempo. Pero Yulixa nunca recibió atención médica. Ese detalle cambia la investigación penal. CAMBIO reconstruyó, paso a paso y al detalle, la historia de sus últimas horas.
Por: Sylvia Charry
El pasado miércoles 13 de mayo, Yulixa Toloza salió de su salón de belleza en el barrio Santa Lucía, de Bosa, en el sur de Bogotá. Tenía 52 años, había nacido en Tame, Arauca, y llevaba más de dos décadas viviendo en ese sector de la ciudad. Su Diamond Salon's Nails era una de sus pasiones: atendía clientas, vivía en los pisos superiores del local y había construido allí la vida que, según quienes la conocían, levantó sola y desde abajo. También arrastraba una herida íntima que se volvió pública tras su homicidio: su madre biológica la entregó a otra familia cuando apenas era una recién nacida. Sus vecinos la recuerdan como la mujer que nunca faltaba a las novenas del barrio, la que ayudaba al primero que llegara con un problema y la que todavía hablaba del viaje que algún día quería hacer fuera del país.
Ese miércoles salió de su salón rumbo a un procedimiento estético en una supuesta clínica del barrio Venecia, en Tunjuelito. Iba acompañada por su amiga Amalia Pardo. Nunca volvió.
Lo que ocurrió durante las horas siguientes empezó a reconstruirse con cámaras de seguridad, registros de peajes en cuatro departamentos, rastros biológicos hallados dentro de un Chevrolet Sonic gris y, finalmente, los análisis de Medicina Legal. Es la historia de una muerte que tardó seis días en ser confirmada oficialmente, pero cuyo rastro comenzó a desmoronarse desde el mismo instante en que dos hombres arrastraron el cuerpo inconsciente de una mujer por la puerta de un local que funcionaba como clínica sin estar habilitado para hacerlo.
La “peluquería” en papeles que operaba en la clandestinidad
Beauty Láser M.L. estaba registrada como una peluquería, funcionaba sobre la Autopista Sur, en el barrio Venecia, sin habilitación de la Secretaría Distrital de Salud. Sus propietarios eran María Fernanda Delgado Hernández, de 30 años, y su pareja sentimental, Edinson José Torres Sarmiento, de 40. Los procedimientos eran realizados por Eduardo David Ramos, señalado por las autoridades colombianas de ejercer sin título médico acreditado en el país. Según la investigación de la Fiscalía, Ramos trabajaba como estilista y barbero y no tenía formación médica verificable en Colombia. Tras su captura en Venezuela, allegados de Ramos presentaron en medios un registro del Colegio de Médicos del estado Aragua con su nombre. La Fiscalía no ha confirmado la autenticidad de ese documento. Todos ellos fueron capturados por las autoridades en Venezuela.

Las investigaciones revelaron además la presencia de un sexto involucrado cuya identidad aún no ha sido establecida públicamente. Se trata de un hombre conocido solo como 'Leo', señalado por la Fiscalía de haber aplicado la sedación a Yulixa Toloza. La fiscal 202 de la URI de Usaquén lo mencionó en la audiencia de legalización de captura realizada el 20 de mayo ante el Juzgado Quinto con función de Control de Garantías de Cúcuta, en la que se discutió la detención de Jesús Alberto Hernández Morales y Kelvis Daniel Sequera Delgado, los hombres que ayudaron a ocultar el vehículo. Según expuso la fiscal, cámaras y videos en poder de las autoridades muestran a "Leo" ingresando y saliendo del establecimiento el día del procedimiento, vestido con bata antifluidos negra. Las autoridades investigan si tenía algún tipo de autorización o formación para administrar sedantes y siguen su pista activamente.
Yulixa llegó al local esa mañana. Le aplicaron sedación. La Fiscalía expuso en esa misma audiencia que, durante el procedimiento, la mujer comenzó a presentar un deterioro progresivo: somnolencia, dolor generalizado, debilidad extrema y episodios de pérdida de conciencia. El ente acusador precisó que fue necesario movilizarla al interior del establecimiento con ayuda de terceros, dado el estado físico en que se encontraba. Nunca fue trasladada a un hospital. La Fiscalía lo dejó en el expediente con una sola frase: Yulixa Toloza nunca recibió atención médica de urgencias.
Las cámaras de seguridad instaladas en el exterior del establecimiento registraron el momento exacto. A las 7:20 de la noche del miércoles 13 de mayo, dos hombres sacaron a Yulixa del local. Estaba inconsciente. Sus pies arrastraban sobre el asfalto. Primero intentaron meterla en el maletero del Chevrolet Sonic gris de placas UCQ-340 estacionado frente al lugar. La presencia de personas esperando transporte en un paradero del SITP cercano los obligó a cambiar de plan. La acomodaron en la parte trasera del vehículo y salieron a las 7:24 de la noche.
El vehículo tomó rumbo hacia el occidente de Cundinamarca por la vía Ramal La Mesa. A las 8:53 de la noche cruzó el peaje San Pedro. Fue en algún punto de esa carretera, en una zona boscosa de la vereda La Naveta entre Apulo y Anapoima, donde abandonaron el cuerpo de Yulixa a unos siete metros de la vía, cubierto con hojas y ramas. Luego regresaron a Bogotá.
A la 1:51 de la madrugada del jueves 14 de mayo, el Chevrolet Sonic apareció en el peaje Andes sobre la Autopista Norte. Veinticuatro minutos después cruzó el peaje El Roble, entre Sesquilé y Gachancipá. A las 2:54 pasó por Albarracín en Villapinzón. Más tarde aparecieron registros en Santander: Curití, Los Curos y El Picacho. El vehículo llegó a Norte de Santander a las 4:14 de la tarde del jueves, cruzando por Pamplonita y Los Acacios. Los investigadores reconstruyeron esa ruta revisando más de cien horas de videos y registros de peajes. El Chevrolet Sonic fue encontrado oculto en un sector residencial de Los Patios, cerca de Cúcuta. El coronel Fabio Ojeda, comandante de la Policía de Cúcuta, confirmó que dentro del carro hallaron rastros dactilares, muestras de cabello y otros elementos biológicos.

La huida hacia Venezuela
Dos personas vinculadas al ocultamiento del vehículo fueron capturadas en Cúcuta: Jesús Hernández Morales, tío de la propietaria del establecimiento, y Kelvis Sequera Delgado, ambos de nacionalidad venezolana. La Fiscalía reveló en la audiencia de legalización de captura del 20 de mayo que Delgado Hernández les habría pagado 800.000 pesos a través de un familiar para cubrir gastos de transporte y movilización del vehículo. En la audiencia reanudada el 21 de mayo, a los dos capturados se les imputaron los delitos de homicidio agravado en calidad de cómplices, desaparición forzada y ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio.
Para ese momento, los dueños del establecimiento y el supuesto cirujano ya habían cruzado la frontera. La Policía colombiana activó una notificación azul de Interpol. En la noche del 19 de mayo, el Servicio de Investigación Penal de Venezuela capturó a María Fernanda Delgado Hernández y Edinson José Torres Sarmiento en Maracay, estado Aragua. Posteriormente, en el estado Portuguesa, cayó Eduardo David Ramos. Los tres responderán por desaparición forzada, homicidio, ocultamiento de evidencia y omisión de socorro. La Fiscalía colombiana presentará formalmente la solicitud de extradición con base en el Tratado Bolivariano de Extradición firmado en Caracas el 18 de julio de 1911. El obstáculo jurídico es conocido: la Constitución venezolana prohíbe extraditar a sus nacionales, lo que obligará a construir un mecanismo de cooperación judicial para que los tres comparezcan ante un juez colombiano.
El cuerpo junto a la carretera
En la tarde del 19 de mayo, seis días después de la desaparición, la Fiscalía confirmó el hallazgo de un cadáver en la vereda La Naveta, al costado de la carretera entre Apulo y Anapoima, a unos 100 kilómetros de Bogotá. En el lugar, funcionarios de Policía y Bomberos encontraron mechones de cabello, ramas quebradas por tracción y marcas sobre el suelo arcilloso. El cuerpo estaba cubierto con hojas y ramas y presentaba un avanzado estado de descomposición.
La identificación oficial llegó el 20 de mayo. Medicina Legal informó en comunicado que, tras las actuaciones técnico-científicas y el análisis lofoscópico, el cuerpo correspondía a Yulixa Consuelo Toloza Rivas.

Horas después, La FM publicó detalles del informe forense sobre la muerte de Yulixa Toloza. El dictamen del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, conocido este 21 de mayo, estableció que la causa de la muerte de Yulixa fue una embolia pulmonar. En términos sencillos: un coágulo de sangre bloqueó súbitamente una arteria de sus pulmones durante o tras el procedimiento, le impidió respirar con normalidad y le causó la muerte. La entidad estableció además que Yulixa murió dentro del centro estético, no en la carretera donde fue abandonada. Eso convierte a quienes la sacaron del lugar en personas que sabían, o debían saber, que trasladaban el cuerpo de una mujer muerta.
El director de Medicina Legal, Ariel Emilio Cortés, aclaró que el informe final, que incluirá los resultados de histología y toxicología, tomará entre ocho y quince días. Ese informe definitivo será la prueba técnica sobre la que la Fiscalía construirá la imputación de homicidio contra los cinco capturados y el sospechoso aún no identificado.
La Fiscalía trasladó el expediente desde la Unidad de Delitos contra la Libertad Individual hacia la Unidad de Vida. Ya no se investiga una desaparición. Se investiga un homicidio. Y en Santa Lucía, el barrio donde Yulixa saludaba a todos y nunca faltaba a una novena, sus amigas siguen esperando que la justicia llegue a tiempo, incluso si para alcanzarla debe cruzar una frontera.
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