
La equivocación del petrismo atacando a las glorias deportivas
Rigoberto Urán durante una competencia.
¿Qué efecto tiene atacar a Rigoberto Urán, un ciclista “criado en la adversidad de un país violento” y que “retribuyó todo su drama con glorias”? Análisis.
Por: Armando Neira
Martín Emilio Rodríguez Gutiérrez, conocido como Cochise Rodríguez, uno de los mejores ciclistas de Colombia, afirmó alguna vez que “en Colombia se muere más gente de envidia que de cáncer”.
Esta frase cobra vigencia en las recientes críticas a Rigoberto Urán, símbolo de la época dorada del ciclismo colombiano en el ámbito internacional.
En paralelo a sus éxitos deportivos, ha creado una cadena de almacenes, ha sido retratado en una telenovela y ha diseñado un calendario de competencias en las que han llegado a participar más de 11.000 pedalistas en simultánea.
En su última carrera en Medellín, el fin de semana que pasó, un grupo de ciclistas coreó “fuera Petro”, frase que también se ha escuchado en varios estadios donde ha jugado la selección de Colombia.
La plaza pública y la política
Se trata de aficionados que muestran sus opiniones políticas, pero hasta ahora no se ha visto a ninguno de los deportistas en las arengas. Como en los tiempos pasados de la Plaza de Toros La Santamaría, en Bogotá, en los que los aficionados dictaban sentencia sobre los gobernantes aprovechando las corridas.
En un país tan fracturado como el nuestro, los deportistas son escasos símbolos de unidad. Como dijo el filósofo francés Albert Camus, quien fue portero en su juventud, “la patria es la selección nacional de fútbol”.
Sin embargo, en los últimos años se ha intensificado una tendencia a cuestionar a los deportistas por sus posturas políticas cuando en ocasiones ni siquiera las manifiestan.
Más adelante, el ciclista Egan Bernal, ganador del Tour de Francia, fue duramente criticado por manifestar su oposición a Gustavo Petro, y tras su grave accidente los comentarios en su contra fueron especialmente hirientes.
La misma situación vivieron los futbolistas Yerry Mina, Juan Guillermo Cuadrado y Jefferson Lerma, quienes hace un par de meses visitaron al expresidente Álvaro Uribe.

A Mina le llamaron “esclavo” porque Uribe le sujetó la cabeza mientras él permanecía de pie, un gesto que el expresidente también realizó con la reina Letizia de España durante una visita de cortesía.
La molesta comparación con la primera línea
Existe incomodidad entre los deportistas profesionales porque el presidente Petro los ha asociado con la primera línea, el movimiento que fue protagonista en las calles durante el estallido social.
“No simplemente lo hacen por enriquecerse, lo cual también es legítimo, sino que aquí hay una pasión innata de esa juventud que debe ser, lo he dicho varias veces... la primera línea que arrastra al país hacia adelante”, dijo el presidente Petro durante la inauguración de la Casa Colombia en el Parque la Villette, en París, poco antes de los Juegos Olímpicos.
Posteriormente, precisó que se refería al deporte olímpico, que se practica por amor y no con fines económicos. A pesar de sus aclaraciones, varios deportistas no reciben bien esta comparación. Y ahora, las críticas hacia Urán, en las que ha participado el mismo Petro, han generado controversia.
En un mensaje en redes, el presidente comentó que quienes coreaban “fuera Petro” en la competencia de Urán lo hacían pagados para quienes “asesinaron a 6.402 jóvenes, se robaron el país y lo dejaron endeudado, vuelvan al poder”.
En entrevista con Blu Radio, Urán respondió: “Yo no puedo controlar lo que piensa la gente; ellos estaban gritando y son cosas que respeto. Estábamos todos en la rampa de salida, algunos gritaron, claro que los escuchamos, pero uno no puede hacer nada. Son cosas que se me salen de las manos”.
Luego, dirigiéndose a Petro, el deportista añadió: “Las redes sociales a veces ayudan, pero otras veces destruyen mucho. Me da tristeza que piense eso de nosotros porque sabe que la mayoría de ciclistas colombianos que hemos estado en Europa o que hemos triunfado venimos desde abajo, muy pobres todos”.
La evaluación de Rigoberto desde fuera
Desde fuera la mirada hacia este ciclista es de admiración. Cuando Urán anunció su retiro en agosto, Santiago Triana Sánchez escribió en El País de España: “Urán, criado en la adversidad de un país violento, retribuyó todo su drama con glorias. Nació en Urrao, un pequeño pueblo antioqueño, y en 2001, a los 14 años, perdió a su padre, quien fue asesinado por un retén paramilitar”.
El periodista inglés Matt Rendell, en su libro Colombia es pasión, destaca que el aporte de Urán al ciclismo colombiano fue también de apoyo a otros jóvenes deportistas, como Mauricio Soler, Fabio Duarte, Mauricio Ardila, Nairo Quintana, entre otros, quienes viajaban a Europa en busca de un lugar en la élite y él les daba acogida.
El periodista estadounidense John Otis, reciente ganador del Premio María Moors Cabot 2024, elaboró un reportaje para la National Public Radio donde afirma que “en esta nación loca por el ciclismo, Urán es tanto una superestrella como una celebridad”.
En el documental cuenta cómo este hombre, salido desde abajo, inspira a miles a ejercitarse y mantenerse en forma. Y lo califica como un ciclista “espectacular”.
Desde una perspectiva de políticas públicas, la gestión del gobierno de Petro frente al deporte ha sido gris, marcada por la pérdida de la sede de los Juegos Panamericanos, la cancelación de los Juegos Intercolegiados y el recorte de premios para los atletas olímpicos un anuncio que, además, se hizo cuando los deportistas estaban viajando.
Estos hechos pueden justificarse por la difícil situación fiscal del país. Sin embargo, sí sorprende la ofensiva contra Urán, un deportista que ha brindado a los colombianos gloria y emoción.
¿Por qué Petro insiste en los ataques?
Resulta desconcertante que un presidente como Petro, quien supo interpretar el sentir de los colombianos en campaña, ahora se muestre tan distanciado de la opinión pública en un deportista que es orgullo nacional.
“Es el momento de detener este discurso presidencial, que conecta toda crítica con acciones criminales y comportamientos delictivos, ya que no hace más que exacerbar la polarización y la división de la sociedad”, señala un editorial del diario Portafolio.
Más aún, lo que resulta inaceptable es asociar a estos deportistas, que participaron en una carrera de homenaje a Urán, con crímenes atroces.
Las voces de la izquierda, quienes también han sido víctimas de la estigmatización, no deberían afirmar que los ciclistas de la carrera realizada en Medellín representan con sus consignas un respaldo a las ejecuciones extrajudiciales de las que fueron víctimas jóvenes humildes, en uno de los capítulos más oscuros y vergonzosos de la historia reciente. Estas generalizaciones merecen el mayor rechazo.
Esta situación es política y tiene costos en el corto plazo en el grado de aceptación de la gestión del presidente. Y a largo plazo, es posible que seguramente se refleje en las urnas.
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