
Partido Alianza Verde: ¿La escisión es inevitable?
La colectividad viene con fracturas desde las presidenciales de 2022. Sin embargo, estas se acentuaron con las diferencias ideológicas y la elección de Jaime Raúl Salamanca en la presidencia de la Cámara. Congresistas distantes al Gobierno ya pidieron la escisión y se podrían lograr las mayorías en la dirección nacional del partido. Pero, ¿hay algún acuerdo que pueda calmar los vientos separatistas?
Por: Mateo Muñoz, Claudia Quintero
Desde 2005 y durante casi dos décadas, el Partido Alianza Verde se dedicó a agrupar apoyos y a tramitar su diversidad ideológica con éxito. Por ello, pasó de ser una minoría a convertirse en uno de los partidos con mayor presencia en el poder regional, así como en el Congreso. Sin embargo, aquella colectividad cohesionada en las diferencias hoy enfrenta un momento decisivo. La división ideológica es tan profunda entre sus militantes que pareciera que ya no pueden permanecer bajo el mismo techo.
La idea de una separación en los verdes se viene barajando desde el año pasado. Para algunos, la permanencia en la coalición de Gobierno se volvió insostenible; para otros, soltar la mano al proyecto del presidente Petro es una deslealtad con los electores.
“El partido tiene una división desde hace varios años. Está el ala más a la izquierda y está la otra más al centro. Ahora, en este Gobierno es aún más visible. Además, se agregó una tercera ala minoritaria dentro del partido, pero que causa mucho impacto hacia afuera, que es la de la derecha, en la que están Iván Name y Jota Pe Hernández”, le dijo a CAMBIO el senador Ariel Ávila.
Pero más allá de ser un refrito, la división verde por estos días es más que una discrepancia de ideas. A tal punto que ya existe una solicitud formal con la firma de ocho congresistas para separar oficialmente al Partido Alianza Verde (cuatro congresistas y cuatro senadores). “La carta existe, es real y van en serio”, dijo un congresista verde que apoya la idea del rompimiento.
La escisión avanza, pero en calma

La intención es tan palpable que, incluso, en el grupo gobiernista hay voces que reconocen que las posibilidades para revertir la separación son cada vez más bajas. Es el caso del presidente de la Cámara, Jaime Raúl Salamanca.
“Hay un ambiente tranquilo, no lo veo crítico. Definitivamente, hay unas personas que insisten en el tema de la escisión y creo que, a pesar de que siempre he insistido en que las bases quieren unidad y se van a mantener en el Verde, algunos congresistas quieren salir y es bueno que estén en donde quieran estar. Yo creo que se va a terminar dando la escisión”, dijo Salamanca.
La elección de Salamanca como presidente de la Cámara fue el fiel reflejo de la pugna de los independentistas verdes. El partido llegó el 20 de julio con dos candidaturas, siendo Katherine Miranda la abanderada de los críticos.
Al final, fue Salamanca el que ganó, y con una amplia ventaja, teniendo de su lado al Ejecutivo y al Pacto Histórico. “Alcanzamos a pensar que con Miranda podríamos dar un golpe en la mesa y enviarle un mensaje de independencia al país, pero la mermelada se impuso”, dijo un representante que apoyó la aspiración de la congresista bogotana.
Por su parte, la representante Cathy Juvinao expresó que el problema interno en su partido es estructural y no tiene solución. “Permanecer juntos solo nos va a perjudicar a las dos facciones (…) debe ser un divorcio tranquilo”. Además, la congresista explicó que entre las dos partes se llegó a un acuerdo de bajarle a la confrontación en redes sociales y abrirle paso a un proceso tranquilo de conversación sobre la idea del rompimiento.

El ánimo conciliador lo expresa la representante Martha Alfonso, quien alcanzó a aspirar a la presidencia de esa corporación y ha sido leal al Gobierno. “Todos son conscientes de que hay diferencias ideológicas profundas entre algunos actores del Partido Verde y que si hay personas que desean apartarse del partido en razón a esas diferencias ideológicas, pues no se les puede cerrar el paso”, le dijo la congresista a CAMBIO.
El senador Ariel Ávila planteó una fórmula para evitar el divorcio sin desconocer las diferencias. De acuerdo con el congresista, la colectividad podría definir que se permita la libertad para la campaña presidencial de 2026. Es decir, habilitar a algunos verdes para que apoyen a Claudia López y que otros se vayan por candidatos de derecha.
Así las cosas, si no hay forma de mantener a la colectividad unida, Ávila considera que la separación no tendría mayores efectos para la bancada en el Congreso, porque solo falta un año y un poco más del periodo para el que fueron elegidos. “Sí, se va a marcar la fractura y va a ser horrible, pero solo falta un año y es posible que no se afecte algún acuerdo”, dijo.
En los próximos días, la carta independentista espera sumar varias firmas más. Fuentes consultadas por CAMBIO aseguraron que conseguir las firmas no es tan sencillo, pues varios congresistas –que en principio apoyan la separación– también hacen cálculos de cómo los impactaría salirse del Partido Alianza Verde a menos de dos años de las elecciones de 2026.
“No es tan fácil salirse, así como así. Mire no más el caso de Daniel Carvahlo y Humberto de la Calle, que todavía están en Verde Oxígeno, a pesar de sus marcadas diferencias con Íngrid Betancourt”, dijo un congresista verde. En el mismo sentido, la representante Juvinao aseguró: “Arrancar de cero con una personería jurídica no es nada fácil”.
Para que la separación tome fuerza, primero debe ser radicada la solicitud de los independientes. Por el momento siguen esperando más apoyos y sostendrán reuniones en los próximos días en ese sentido. Si la carta es lo suficientemente robusta, la directiva nacional (cerca de 60 personas) será la que vote sobre la escisión. Las negociaciones allí tampoco serán fáciles y la decisión final tardaría mucho más en llegar.
La representante Alfonso explicó que, según los estatutos del Partido Alianza Verde, se necesitan al menos el 75 por ciento de los votos de la dirección nacional para aprobar la separación: “En esa medida, tiene que ser una cosa consensuada, tranquila y respetuosa, para sumar unas mayorías y que, en efecto, se apruebe esa escisión”, apuntó.
Mientras las discusiones se surten, el icónico girasol del Partido Alianza Verde seguirá marchitándose y esperando renacer como uno nuevo.
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