Ir al contenido principal
Noemí Sanín.
Poder

“Nada más injusto que achacarme a mí lo del partido de fútbol”: Noemí Sanín habla sobre el asalto al Palacio de Justicia

Noemí Sanín

Al conmemorarse 40 años del ataque al Palacio de Justicia, Helena Uran Bidegain conversó con Noemí Sanín, quien era la entonces ministra de Comunicaciones y quien ha sido cuestionada por varias decisiones que se tomaron ese 6 y 7 de noviembre de 1985, entre ellas haber ordenado la transmisión de un partido de fútbol mientras ocurría la crisis. Sanín da su punto de vista sobre este episodio, hace reparos por el corte de las comunicaciones internas con el edificio, explica las decisiones del presidente Belisario Betancur y reflexiona sobre lo ocurrido.

Por: Helena Urán Bidegain

CAMBIO: Noemí Sanín ha sido cuestionada por interrumpir las transmisiones de medios de comunicación y pasar, en cambio, un partido de fútbol. ¿Qué estaba haciendo cuando arrancó la toma? 

Noemí Sanín: Me encontraba en el edificio Murillo Toro, donde quedaba el Ministerio de Comunicaciones, muy cerca del Congreso donde se nos había citado. Estábamos bajándonos del carro y empezó una balacera que no entendíamos de dónde venía. Yo dije: 'Vamos para Palacio'. El presidente estaba recibiendo unas credenciales y nos dijo que, apenas terminara, conversaba con nosotros. Allí se oía menos grave el ruido, pero en ese momento avisaron que Mauricio Gómez, del noticiero 24 horas quería hablar con el presidente. Hablé con él y por primera vez nos enteramos de que era la toma del Palacio de Justicia con 13 o 14 solicitudes al Gobierno, una de las cuales era que el presidente se presentara al Palacio de Justicia para un juicio revolucionario. 

CAMBIO: ¿Qué pasó después?

N.S.: El presidente dio la orden de que no todos los ministros llegaran a Palacio porque no se sabía cómo iba a evolucionar el tema y para evitar un golpe de Estado. Allí empezó un esfuerzo muy grande para que el M-19 se retirara. Los medios de comunicación estaban transmitiendo esto como un partido de fútbol, como lo definió Juan Gossaín cuando hizo su autocrítica sobre la transmisión, y les pasaban los micrófonos a todos los guerrilleros. Las familias llamaban al presidente y a mí: 'Mire, por favor, que no transmitan porque podía hablar con mi marido, pero cuando dijeron dónde estaba, ya no pude hacerlo’. Y el ministro de Defensa me decía: ‘Que se salgan los periodistas, porque puede haber más víctimas'. Pedíamos que los periodistas no estuvieran allí y que, por favor, no les pasaran los micrófonos a los terroristas porque el tema, con las demandas, con las presiones, era inmanejable.

CAMBIO: En algún momento da la orden de no transmitir lo que estaba sucediendo dentro del palacio, ni hacer entrevistas a personas que estaban adentro. ¿Por qué?

N.S.: Helena, eso no es verdad. Lo que pedimos fue responsabilidad. Obviamente amenazamos porque la situación era muy difícil. Por un lado, los medios queriendo transmitir, pero no con la gravedad que tenía mantener la vida de los que estaban adentro, sino como un espectáculo. Como estábamos acostumbrados a los espectáculos del M-19, nadie se imaginó que esto, que empezó con dos muertos a la entrada, fuera después a grabarse minuto a minuto, poniendo en riesgo la vida de todos. Se suplicaba responsabilidad. No solamente lo hacía yo, sino también el presidente. Yo sí hablé con muchísimas emisoras pidiéndoles responsabilidad y diciéndoles: ‘Si no la hay, por Dios, es que no nos obliguen a censurar’. 

Tanto no hubo censura, que se dio la orden por el presidente y por mí de grabar todo, absolutamente todo, que es lo que ha permitido –afortunadamente– aproximarnos a la verdad y conocer, después, hechos que no aparecían en los medios de ese día, sino por la cámara que se metió para que grabara absolutamente todo. Además, pedimos que se les proporcionara a los medios lo que se grababa y que lo pasaran a cada rato. 

Hay unas comunicaciones del Murillo Toro, firmadas por mí, en donde se repetía lo que se había pedido en otras tomas: el estándar era pedir responsabilidad. Yo no estaba en la oficina, estaba en palacio. Eran comunicados pidiendo responsabilidad, no censurando, y diciendo que, si no la había, tendríamos que tomar medidas para los medios… Nunca se tomaron.

CAMBIO: Pero ya no se permitieron entrevistas con las personas que estaban adentro. Además, los periodistas tienen que estar en esos escenarios. Es curioso que se los quisiera apartar cuando su función es informar…

N.S.: Helena, en ninguna toma terrorista como las de Madrid, Londres, Australia o París se permitió que los medios, sean de guerra o no, estén dentro del sitio. Es que las fuerzas de seguridad tenían la obligación –yo no sé de la estrategia militar– de tener el menor número de víctimas posible. ¿Qué pasa con las entrevistas? Obviamente, tú oyes lo de Yamid Amat que está muy bien grabado, lo de Juan Gossaín que transmitía, donde principalmente el presidente de la Corte suplicaba y pedía hablar con el presidente y un cese al fuego. Eso se transmitió todo el tiempo, hasta que se silenció todo. Lo que pasa es que hacia las siete de la noche ya se apagaron las llamas, ya no había nada que informar, era sepulcral el ambiente y, por eso, dijo Juan Gossaín que él había transmitido no el partido del otro día, sino el de ese día porque no tenía nada que decir frente al palacio…

Noemí Sanín 2
Noemí Sanín 2. Foto: Ana María Cañón.

‘El presidente ordenó a Inravisión transmitir normalmente la televisión’

CAMBIO: ¿La razón de transmitir el partido (Millonarios-Unión Magdalena) es porque no había nada más de què hablar? 

N.S.: Lo del partido ha sido achacado a una decisión que yo tomé y es totalmente falso. Yo no tuve absolutamente nada que ver con la transmisión de ese partido. La historia es muy sencilla. El periodista Fernando Barrero, quien dirigía Inravisión y, su secretario general, el periodista Jaime Horta, lo han dicho a la justicia: recibieron una llamada del presidente de la república, quien les dijo: ‘La normalidad hay que crearla’. ¿Por qué el presidente quería crear la normalidad? Porque las fuerzas de seguridad le habían dicho que de Soacha ya empezaba a llegar gente que quería tomarse el centro de Bogotá y desde Zipaquirá, donde el actual presidente de Colombia estaba preso, pero había muchos otros presos y querían salirse de la cárcel para venirse para Bogotá.

El presidente, tratando de evitar que ocurriera otro 9 de abril, dio la orden al director de Inravisión de que siguiera transmitiendo normalmente la televisión, para que la gente viera televisión y no se armara una revuelta en Bogotá.

CAMBIO: Dicen que no era usual transmitir estos partidos y que fue una cosa forzada para ocultar...

N.S.: Es falso. Debo decir que la decisión fue transmitir en normalidad la televisión. Sí se transmitían los partidos de semifinales y de las finales. Y cuando el presidente dijo: ‘Transmitan todo con normalidad’, no sé si sabía o no que era un partido, lo desconozco. Pero ellos asumen la responsabilidad de haberlo transmitido por orden del presidente. También se dijo que nosotros habíamos patrocinado el Reinado de Belleza días después para quitar el tema del Palacio de Justicia y ahí puedo decir que era la programación de una empresa privada y que nada tuvo que ver con el Gobierno. Son las leyendas que se asumen, pero nada más injusto que achacarme a mí lo del partido de fútbol. 

Yo me enteré de la transmisión del partido, que obviamente ni vi ni me interesaba, años después, porque del partido no se habló sino después en la reconstrucción de todo.

CAMBIO: ¿Hubo posibilidad de aclarar eso? 

N.S.: Frente a la justicia siempre lo he dicho y también lo han dicho el director y el secretario general de Inravisión. El presidente Betancur creo que también lo aceptó. Pero lo del partido de fútbol fue la transmisión de la programación prevista, con una orden para que cada diez minutos hubiese una interrupción y se transmitiera lo que estaba ocurriendo dentro del palacio. 

CAMBIO: Quedó la sensación de que, con esa decisión, se abandonaba a los civiles a su suerte. ¿Alguien se opuso o planteó que era importante mantener la ciudadanía informada? 

N.S.: La ciudadanía estuvo informada todo el tiempo. Es que no hubo censura. Hubo amenazas de que, por favor, no nos obligaran a tomar medidas. De lo que no estuvo informada fue cuando las comunicaciones (telefónicas dentro del Palacio de Justicia) fueron interrumpidas, pero todas las emisoras, inclusive medios de afuera siguieron. Las solicitudes del presidente de la Corte de hablar con el presidente y pidiendo cese al fuego hasta que las hizo, fueron transmitidas. Es que lo del Palacio de Justicia es conocido todo por los medios y por la información de la prensa oficial. Censura, vuelvo y repito, no hubo. No se nos olvide que en esa época había transistores. Entonces, la comunicación de lo que decían los medios con los guerrilleros adentro era total. Nosotros, en el Gobierno, nos enterábamos por radio.

Nosotros, los ministros civiles, no teníamos nada que ver con la operación militar. Cuando entraron los tanques y cuando llegó el helicóptero, nos enteramos por la televisión.

CAMBIO: En algún momento hubo una información que indicaba que todos los rehenes habían sido evacuados y personas sabían, por llamadas, que sus familiares estaban adentro. Una de las quejas que persisten es que se pidió a los medios revertir esa información, pero no lo hacen...

N.S.: Lo recuerdo perfectamente. Ya era el 7 de noviembre. Hubo consejo de ministros muy en la madrugada. Mi opinión, como la de varios, fue: pidámosle a la Cruz Roja que nos ayude a reanudar un diálogo, que se interrumpió, con el presidente de la Corte y con la guerrilla para pedir una rendición. Eso se acordó. Pero, la Cruz Roja fue repelida totalmente por el M-19. Pasó un rato, estábamos oyendo por un radio transistor a Yamid Amat, que dijo: ‘Afortunadamente parece que todo pasó, que no hay víctimas mortales’. Nunca se me olvidará: tengo la imagen perfecta de Belisario Betancur, que era tan espiritual y religioso, dando gracias agachado. Yo también le di muchas gracias a Dios porque todo había terminado, no felizmente, pero sin muertos. A los minuticos dice Yamid, nunca se me olvida: ‘Parece que sí hay muertos. En el baño del cuarto piso fueron llevados los magistrados…'

CAMBIO: Alrededor de 60 y 70 personas estaban en ese baño…

N.S.: No sé, en ese momento lo único que supimos fue que había muertos, que había magistrados que los habían llevado allí. No recuerdo bien qué transmitieron, pero había víctimas. Y ahí cambió absolutamente todo. Fue desgarrador.

'Los ministros civiles no tuvimos acceso a la estrategia militar'

CAMBIO: El 24 de noviembre del 85, los hijos de algunos magistrados de la Corte Suprema expresaron su repudio al presidente Betancur a través de una carta por no escuchar el llamado al cese el fuego: “Comprenda, señor presidente que no se trataba de una súplica. Era la orden imperiosa e ineludible impartida por alguien que estaba a su mismo nivel jerárquico dentro de la estructura democrática. Creemos que al desconocer la altísima autoridad de quien impartía esa orden, usted estaba lesionando la democracia que pretendía salvaguardar".

Hoy, 40 años después, ¿comparte usted lo planteado? ¿Al imponerse la solución militar se atacó al Estado de derecho? O ¿comparte la tesis del coronel que comandó los tanques de guerra de que entrar disparando era una manera de defender la democracia?

N.S.: El tema es muy complejo. Primero, ¿hubo o no un golpe de Estado? Porque son tres las ramas del poder y el M-19 se tomó una. El presidente de la república es el comandante en jefe y en ese entonces estábamos en Estado de sitio, que era una dictadura constitucional. En eso había una jerarquía. El presidente de la Corte le pidió al presidente actuar y hacer un cese del fuego: él le pedía porque le reconocía la comandancia. El presidente Betancur, que sí intentó hablar con el presidente de la Corte, sabía que él tenía un fusil que lo estaba amenazando y que no era libre. Era un hombre sometido a la fuerza y posiblemente a decir lo que le exigían, como ocurrió en el intento de conversación que se dio.

Hay una pregunta que me sigo haciendo por 40 años: ¿por qué se interrumpieron las comunicaciones (telefónicas dentro del Palacio de Justicia)? La respuesta fácil que siempre se me dio fue que el fuego y el incendio afectaron los cables pues de la época y… yo no estoy segura. Cuando intentamos volver a buscar al presidente de la Corte, por mucho rato, ya fue imposible. 

Ahí hay uno de los temas complejos: ¿fue la conflagración la que evitó la comunicación o hubo manos distintas y se evitó que volviera a conversar o a intentar conversar con el presidente de la Corte?

Entonces, si se manejó bien o mal el tema militar, es un asunto muy difícil porque los ministros civiles no tuvimos acceso a la estrategia. Inclusive, en la angustia de buscar soluciones y habiendo visto películas y casos del tema de Israel, llamé a la embajada de los Estados Unidos. Hablé con otra persona porque el embajador estaba ocupado pues debía estar hablando mucho con el presidente, y le pedí que si tenía alguna posibilidad de conseguir gases para que la gente se durmiera. El señor me dijo: ‘Usted debe haber visto muchas películas, porque eso no existe’. Me sentí maltratada porque evidentemente sí había visto que era posible. 

CAMBIO: Ojalá algún día se desclasifiquen los archivos secretos de Estados Unidos para saber qué pasó. El desenlace incluyó desapariciones, torturas, ejecuciones y me decía que ustedes conocieron de esto años después… 

N.S.: Yo me pregunto por qué no se supo de inmediato. Me demoré mucho tiempo en saber que en la Casa del Florero hubo conductas punibles, actos de tortura y que después se habían comprobado desapariciones. Seguramente, las familias, frente a una legislación que no contemplaba en ese momento como delito la desaparición forzada, pues no hubo reclamos. Recuerdo los editoriales, los apoyos al presidente Betancur, las visitas de muchas familias de las víctimas entendiendo las circunstancias. Sí recuerdo, en la Universidad Externado, mucha inconformidad frente al manejo militar de los hechos. 

Yo hice lo que en conciencia estaba a mi alcance: tratar de que los medios no visibilizaran dónde estaban los magistrados y propiciar que se grabara todo. Hoy me siento muy feliz porque, gracias a esas grabaciones, familiares de las víctimas han podido probar y reclamar –como el caso de su familia, Helena– que salieron vivas algunas personas y que después no aparecieron. Es una situación muy compleja, en donde debemos responder cada uno, de acuerdo con su competencia, por su actuación. Nosotros, casi todo el tiempo, lo dedicábamos a buscar que se diera la comunicación del presidente de la república con el presidente de la Corte.

CAMBIO: Hasta que se corta eso sin saber cómo, ni por qué...

N.S.: Yo tengo esa pregunta. Le sugerimos al presidente que hablara con el presidente (Alfonso) Reyes Echandía y él dijo: ‘Yo quiero hablar con él. Tengo un problema. No distingo la voz y me preocupa que simulen que sea él y hable otra persona: ¿cómo hacer para evitar eso?'. El general de la Policía, (Víctor) Delgado Mallarino, dijo: 'Yo soy amigo del presidente de la Corte y distingo perfectamente la voz'. Y el ministro de Justicia dijo: ‘Yo conozco la voz de Almarales, porque somos del Magdalena y lo conocí’.  Ahí se inició la conversación en donde el general Delgado Mallarino le pidió a Almarales: ‘Ríndanse, les garantizamos un juicio civil justo, salgan y les damos toda clase de garantías, no de impunidad'. 

Años después, Carlos Pizarro me dijo: 'El gran error que cometimos los del M-19 fue la toma del Palacio de Justicia'. Él me contó que no estaba de acuerdo cuando las discusiones, pero después en el consenso no le sacó cuerpo a la responsabilidad y me dijo: 'Ustedes cometieron un error muy grande. Nosotros nos sentíamos como un cuerpo militar y rendición no se les pide a los militares. Se ha debido buscar una alternativa distinta’. 

Luego se les dio 20 minutos para que pensaran en el tema y, antes de que se vencieran, se oyó el ruido de los helicópteros y oíamos la radio que, por el cuarto piso, por la terraza, había aterrizado un helicóptero y que lo habían repelido con tiros. Tres ministros, de forma muy airada, muy ofuscados, protestamos: Lilián Suárez, ministra de Educación, el ministro de Justicia y yo. ¿Por qué no se dejaron vencer los 20 minutos, sino que atacaron en forma aérea el palacio? El general Vega Uribe (ministro de Defensa) respondió: 'Si nosotros no tomábamos en ese momento el palacio, se volvía infranqueable. Era imposible después garantizar la vida'.

CAMBIO: Curioso, porque en realidad no garantizaron la vida: hablamos de casi 100 personas muertas y más de una docena desaparecidos. El gabinete saca un comunicado el 28 de enero del año siguiente y ahí señalaban quiénes eran los responsables y mencionaban los lazos del M-19 con el narcotráfico. ¿Cómo pudieron sacar estas conclusiones sin investigaciones de fondo? ¿Por qué no mencionaron los excesos de la fuerza pública?

N.S.: Desde el principio se nos dijo que el incendio del palacio había sido provocado por el M-19 para quemar los archivos donde estaban todos los elementos para las extradiciones que ocurrirían por razón del narcotráfico. Yo no me acuerdo quién lo dijo. Años después supe yo que todos esos documentos estaban duplicados en alguna otra parte. Todavía yo no sé si el incendio fue provocado por el M-19 para quemar los archivos del narcotráfico o si fue fruto de la conflagración. Lo que sí puedo decir con veracidad es que siempre se dijo que la toma había sido financiada por los narcotraficantes, cosa que parece que ya está probada. 

Era una verdad revelada: el narcotráfico financió la operación del M-19 y todos los hechos pues se derivaban de esa circunstancia. Y la posibilidad de que fuera la fuerza pública la que quisiera destruir los archivos, es una teoría que no había oído.

CAMBIO: En este mismo documento se dice que se planteó la posibilidad de un cese al fuego, pero que los militares manifestaron que, de ocurrir, los guerrilleros se fortalecerían. Esto hace pensar que, en realidad, los militares estuvieron a la cabeza de todas las decisiones. 

N.S.: En el palacio en donde nosotros estábamos, que era la oficina del presidente, la oficina del secretario general, Víctor G. Ricardo, no estaban los militares. De vez en cuando aparecía Vega Uribe y Delgado Mallarino. Yo no sé si ellos estuvieron o no al tanto de los operativos o si los operativos se acordaban desde afuera, o si los consultaron o no con el presidente. El ministro de Defensa, cuando protestamos porque no se habían cumplido los 20 minutos, dijo: 'Ministros, si la fuerza pública no se toma el palacio, se vuelve inexpugnable’. 

El presidente le preguntó: ‘¿Se puede garantizar la vida de todos los que están en el palacio?’. Y le dijeron que no veían riesgo de la vida por las operaciones, que precisamente era para salvar las vidas.

Noemí Sanín 3
Noemí Sanín. Foto: Ana María Cañón-CAMBIO.

CAMBIO: La memoria en relación con el asalto ha sido una pelea que se renueva en cada coyuntura y no siento que se haya realizado una evaluación histórica transparente de lo ocurrido…

N.S.: Estoy totalmente de acuerdo con el fondo de la pregunta. Ha faltado un análisis y un juicio sereno sobre los hechos. Pero, por ejemplo, a varios colegas míos, ministros, nunca nadie ni la justicia ni la prensa ni los novelistas los han llamado nunca. Eso es absurdo. Semejante tragedia tan absurda que vivimos, tan dolorosa para todos y especialmente para las víctimas, merecería un análisis donde los testimonios que todavía es posible conseguir terminaran reconstruyendo los hechos de manera no ideologizada para aprender. Porque todavía no hemos conocido bien lo que ocurrió en el Palacio de Justicia.

CAMBIO: ¿Eran conscientes de que meses antes del asalto se había emitido el primer fallo judicial en la historia contra la fuerza pública por tortura? Además, se venían revisando varios casos más de violación de derechos humanos ocurridos durante el Estatuto de Seguridad de Turbay Ayala. ¿La manera de reaccionar de la fuerza pública pudo haber estado teñida de venganza?

N.S.: Me queda imposible contestar esa pregunta. De lo que yo viví en Palacio, nunca vi ese sentimiento. Estuve por muy pocos momentos en contacto con Vega Uribe y Delgado Mallarino y nunca sentí que esa fuera una motivación. Yo no sé qué tanto tuvieron que ver ellos con la estrategia militar que se adelantó o no: lo desconozco. Sí sé que se estaban adelantando juicios previos por tortura y estábamos en época del Estado de sitio, pero la verdad es que el presidente Betancur era un humanista, un hombre defensor de los derechos humanos. Era un hombre bondadoso, probo, que representaba autoridad. Es decir, nunca vi que a él o al aparato civil se le tendieran sospechas de buscar, pretender o aceptar torturas hacia nadie. Y con los militares, la verdad, yo tenía muy poco contacto. 

CAMBIO: Rafael Samudio Molina, comandante del Ejército, dijo que el desenlace fue un ejemplo al mundo de cómo se debe actuar. Hoy, 40 años después, teniendo un montón de información adicional, ¿cómo lo ve?

N.S.: Juzgar 40 años después es muy difícil. Yo no sé de temas militares. No los conozco hoy ni los conocía entonces. El recuerdo de las llamas del palacio no se lo puede uno quitar ni despierto ni dormido. Es una pesadilla el dolor que uno siente viendo arder el palacio sabiendo que hay gente adentro. Con seguridad, los que saben de estrategia militar podrían pensar ahora que se habría podido hacer mejor las cosas. Yo sigo pensando lo que dije: ¿Por qué no esperamos a ver qué respondían? 

Se lo digo con sinceridad, yo hice lo que pude. Lo que pasa es que no hubo gabinete el día de la toma del Palacio de Justicia. Éramos unos ministros y la retoma fue una operación militar. Nosotros buscábamos una solución política, pero con la solución militar nunca tuvimos espacio y es que ni el gabinete en pleno puede decidir. El comandante es el presidente de la república. 

CAMBIO: ¿La amnistía al M-19 benefició al país? ¿Falta un reconocimiento público?

N.S.:  El M-19 ha cumplido. El M-19 no ha vuelto a tomar las armas y se ha incorporado a la vida civil. Creo que sanar y aceptarlos en la civilidad, que puedan ser alcaldes e inclusive llegó el presidente Petro al poder, es importante. Las restricciones crean violencia. Hubo un sacrificado: las víctimas y la verdad. Me parece que todos, empezando por el M-19, deberían decirle al país la verdad sin ninguna consecuencia penal, porque ya fueron amnistiados. Sería un acto muy valioso. Después de vivir lo del Palacio de Justicia uno no es el mismo.

Finalización del artículo

Comentar este artículo

Aún no hay comentarios

Temas en este artículo

Artículo de libre acceso

Libre

Compartir artículo en redes sociales