
Una vía fantasma: la nueva pista en La Escombrera
En un informe especial para CAMBIO, Ana Cristina Restrepo Jiménez escribió sobre La Escombrera, las siete víctimas halladas, las cinco identificadas y una 'vía fantasma'.
Las cuchas siempre tuvieron la razón. No estaban locas. Hace exactamente un año, “la tierra comenzó a hablar” en La Escombrera, la cicatriz que Medellín —y el país— intentó negar, ocultar y maquillar durante más de veinte años.
El 18 de diciembre de 2024, en La Escombrera, Comuna 13, fueron hallados los primeros cuerpos de personas dadas por desaparecidas: una líder juvenil de veinte años y un joven discapacitado de veintiocho. Ambos fueron víctimas de desaparición forzada en el 2002, año del desarrollo de una serie de operaciones militares urbanas del Ejército en asocio con paramilitares —como Orión y Mariscal— al occidente del Valle de Aburrá. Las dos personas recibieron “tiros de gracia”.

Un año después, han encontrado siete cuerpos en el perímetro de prospección. Así mismo, Carlos Manuel Bacigalupo Salinas, antropólogo forense, le confirmó a CAMBIO la detección de lo que fue una vía asfaltada construida en la actual área de excavaciones, y cuyo curso se evidenció en imágenes satelitales del año 2006. Los vestigios de dicha pavimentación fueron hallados cerca del séptimo cuerpo, el pasado 25 de septiembre.
Bacigalupo Salinas, del Grupo de Apoyo Técnico Forense (GATEF) de la Unidad de Investigación y Acusación (UIA) de la JEP y quien ha trabajado en antropología forense por más de 25 años en casos como los del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y la Comisión de la Verdad sobre los hechos del Palacio de Justicia, así como en búsquedas en Perú y en México, habló con CAMBIO sobre el primer año desde que el “mito urbano” se convirtió en lo que recientemente el periódico británico The Guardian calificó como “una fosa masiva” y un “símbolo de impunidad”.
CAMBIO: ¿Es La Escombrera una fosa masiva y un símbolo de impunidad?
Carlos Manuel Bacigalupo Salinas: Sí. Se trata de un escenario en donde estamos encontrando evidencias claras de que hubo inhumaciones en el área que convirtieron en una fosa de grandes dimensiones, con muchísimo material cubriendo a lo largo de todo este tiempo, desde el momento en el que ocurrieron los hechos y que se dieron las primeras denuncias. Siempre se ha dicho del Estado como responsable de no haber hecho lo que correspondía; en ese sentido, la JEP está haciendo todos los esfuerzos para encontrar la verdad y la justicia.
CAMBIO: ¿Cómo se hace el mapeo de la excavación?
C.M.B.S.: Hemos contado con información por parte de personas que estuvieron vinculadas a los grupos paramilitares y que operaron aquí. Muchas veces señalan un punto, pero esos puntos no funcionan si a lo largo del tiempo no se han mantenido lugares fijos de referencia, eso permite ubicarse, no es el caso de La Escombrera: las referencias son bastante imprecisas, nos enfrentamos a un espacio que ha cambiado muchísimo. Esto motiva diferentes líneas de investigación: análisis aerofotográfico en fotografías satelitales; las nivelaciones topográficas; y el análisis geofísico, para la composición del terreno. El cruce de esos resultados ratificó un área que fue proporcionada por la Fiscalía General de la Nación (aproximadamente 7.000 metros cuadrados), sobre eso se fue trabajando para establecer el área con el mayor potencial. Los trabajos se iniciaron el año pasado. Actualmente, la zona ha crecido y se han añadido 3.000 más a partir de los análisis que la magistratura ha ido haciendo de la mano con la UIA. Este año hemos removido aproximadamente 56.000 metros cúbicos, en un área de casi 3.000 metros. Para dimensionar esto: si juntáramos toda esta tierra que se ha extraído e intentáramos hacer un edificio, vamos a llegar hasta el piso 40 de la Torre Colpatria, nos faltarían diez pisos para completarla. ¡Hemos sacado el 80 por ciento del volumen de la Torre Colpatria!

El estruendo de la maquinaria nos obliga a una pausa en la entrevista. Por personal presente en el área —obreros al sol y al agua— y la maquinaria amarilla —retroexcavadora, minicargador, volquetas…—, La Escombrera parecería una obra de construcción; pero en realidad es de reconstrucción de presuntos crímenes de Estado. El plan de intervención ha determinado dos zonas de trabajo: excavación y tamizaje. Las áreas de tamizaje manual y mecánico (cribadora) son las que concentran más personas. El equipo humano está conformado por seis antropólogos forenses, dos topógrafos, un fotógrafo y un grupo de veintiún colaboradores; personal de seguridad y salud en el trabajo, operarios de máquinas, expertos dedicados a la excavación y la verificación del material para proteger y recuperar evidencias.
CAMBIO: ¿Cuáles son los hitos después de este primer año?
C.M.B.S.: Este es un proceso que sale adelante desde julio de 2019, cuando la JEP llama a una audiencia pública para trabajar el caso de La Escombrera. Se establece un derrotero desde la JEP, las primeras investigaciones que se hacen están orientadas a obtener información de los archivos existentes en diferentes instituciones. Es importante rescatar que la JEP empieza a hacer exploraciones en febrero de 2020, antes de la pandemia. Se hacen exploraciones en donde se obtiene información de gente que está acercándose a la jurisdicción para decir aquí tenemos estos posibles lugares de inhumación. Esas exploraciones tuvieron resultados negativos. En agosto de 2020, la JEP establece la medida cautelar sobre dos zonas. Ese mismo auto de 2020 dice que la UIA tiene que establecer un plan de intervención que culmine con el proceso de recuperación de los cuerpos que pudieran estar inhumados. Empieza ese trabajo en colaboración conjunta con la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD). Se hacen fotografías aéreas, nivelaciones topográficas, estudios geofísicos, se compara y contrasta información.
En 2021 se había hecho una exploración con tres trincheras, y tampoco se llegó a resultados. En noviembre de 2022 se hacen seis pozos adicionales, sin resultados. Llega la necesidad de un estudio geotécnico, que tiene resultados, se presentan en septiembre de 2023: la concreción de la fase 5 del plan de intervención. En julio del año pasado se aprueba la ejecución de la intervención. La JEP siempre lo impulsó a partir de diferentes órdenes y autos que ha emanado, en colaboración inicialmente con la UBPD. El 18 de diciembre es el hito más representativo: las cuchas tenían razón. Cada hallazgo representa un hito: los de diciembre (de 2024), enero, julio y septiembre (de 2025). Nos acercan cada vez más a entender lo que pasó.
CAMBIO: ¿Cuáles son las fuentes principales del mapeo?
C.M.B.S.: : Los comparecientes, la información judicial existente en los archivos que nos ubican inicialmente en esa zona; un análisis aerofotográfico multitemporal, aunque suene rimbombante; fotografías satelitales disponibles desde el año 2001 hasta la actualidad, con los cambios en el terreno, pérdida de vegetación, remoción de suelos, extracción de material, generación de vías, reubicación de vías de comunicación interna, esto vinculado al tema de las nivelaciones topográficas. El núcleo principal de acciones ocurre a fines de 2002, que concentra la mayor cantidad de personas desaparecidas, tenemos que entender cómo estaba la superficie del 2002: ¡Esa es la pregunta que tenemos que hacernos! Partimos de un análisis de la topografía más reciente que teníamos, del año 2021, y lo contrastamos con las topografías anteriores, la más antigua que ha estado disponible es la del año 2004. Sobre esa topografía se hacen los cálculos para entender el volumen que teníamos que retirar.
CAMBIO: Hablemos de las imágenes satelitales y su relevancia en el contexto de hallazgos.
C.M.B.S.: Con relación al último de los hallazgos (25/09/2025) y luego de la excavación de ese cuerpo, continuamos en la misma zona y llegamos a un nivel con bloques de asfalto puestos en el área. Básicamente está formando una suerte de rompecabezas, constituye una vía que estuvo en algún momento en uso, no la teníamos en el radar, no teníamos una idea clara de cómo podía estar conformada. Sabíamos que había algunas vías en años posteriores. Esta es una vía bastante bien elaborada, comparamos la ubicación de estos restos de camino afirmado con una capa de asfalto, la ubicamos y la pasamos a las fotografías satelitales. Lo que ubicamos es una vía que aparece en una fotografía del año 2006. Sobre esta vía tenemos el último de los cuerpos. Necesitamos corroborar si esta cronología que nos está dando la imagen satelital corresponde o no. Sería genial tener una secuencia de fotos seguidita, pero hay momentos que están en blanco y eso puede significar que hay una vía y después la tapan.
CAMBIO: ¿Dónde empieza y dónde termina esa ‘vía fantasma’, que aparece y desaparece?
C.M.B.S.: Hay una vía principal que viene recorriendo desde el ingreso a la cantera y que llega a una derivación que entra por esta zona y se está yendo hacia el sector de La Escombrera. Es importante aclarar que nosotros estamos dentro de lo que es La Arenera, que es la cantera. La Escombrera es la zona donde se hacía el depósito de los escombros de la ciudad de Medellín, un poco más hacia el norte. En esta zona de La Arenera también se dio mucho movimiento de escombros, esta era la zona de tránsito hacia La Escombrera. Uno de los paramilitares que da información, dice “si ustedes excavan aquí van a encontrar asfalto”. Tenemos que ver cuál de las vías que hay en ese momento que él está recordando es la que tenía asfalto, por eso es importante. ¿Puede haber estado desde antes de 2006? No lo podemos precisar por un vacío en las imágenes. El séptimo cuerpo se encuentra sobre la vía.
La parte superior del polígono muestra dos vías. Una está desde el año 2001. La segunda, asfaltada, se entiende como una respuesta a la necesidad de explotación de gravillas y arenas, y a la posible deposición de escombros en el costado oriental del polígono. Se podría considerar que se asfaltó por el alto tráfico de carga cuyo tránsito, en época de lluvias, es poco eficiente. Para la JEP es importante porque, si la vía se construyó en 2005 o 2006, como indican las imágenes satelitales, no solo ya había un clamor de búsqueda de las familias de desaparecidos, sino que en noviembre de 2002 y agosto de 2003 ya habían sido halladas varias fosas en la Comuna 13 y el corregimiento de San Cristóbal. Esto es: continuaron interviniendo en un lugar a sabiendas de la posible presencia de personas dadas por desaparecidas.


Para Bacigalupo Salinas, La Escombrera es “de lejos” lo más complejo que ha abordado en su vida profesional: “El desarrollo mismo es complejo porque implica no solamente la parte técnica, mucha logística. Uno de los elementos fundamentales de este proceso es la participación de las víctimas, de las familias, de las buscadoras que están constantemente viendo y siguiendo el proceso. Eso genera una participación de ellas en el proceso. Ellas mencionan que hacen veeduría: eso es estar permanentemente con ellas explicándoles los avances, los retrocesos, los standby_. Ellas están constantemente exigiendo el cumplimiento del plan: ¡Eso es muy motivador porque es gente que está resistiendo durante 23 años la desaparición de un familiar y se mantienen aquí en la lucha! Lo fundamental es que todos los procesos de búsqueda deberían estar orientados a poder reconstituir el tejido social del país”._
Mañana, la JEP cerrará las labores del año 2025 en La Escombrera. Retomarán obras el 5 de enero. Para Bacigalupo Salinas, es “un poco difícil” determinar hasta cuándo explorarán, eso depende del rendimiento en la excavación y el tamizaje. Allí juegan aspectos terrenales, que van desde el acceso a mayor información y recursos, hasta asuntos celestiales como el clima, las lluvias torrenciales de las últimas semanas que hunden volquetas en el barro, atoran máquinas y retrasan cronogramas… pero ni así callan las voces de la montaña que son la esperanza de las mujeres buscadoras.
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