
¿Podrá el Gobierno por fin sacar adelante la ley para prohibir el ‘fracking’?
La discusión por la técnica para extraer hidrocarburos está abierta.
Es el noveno intento para aprobar el proyecto. Se envió un mensaje de urgencia al Congreso para acelerar la tramitación de una norma que busca frenar esta y otras prácticas no convencionales de extracción de hidrocarburos en Colombia. Las posibilidades, sin embargo, son bajas. Análisis.
Por: Armando Neira
En una de las legislaturas más complejas y que no termina de arrancar, el Gobierno nacional busca aprobar el Proyecto de Ley 150 de 2024, que prohíbe el fracking y otras formas de extracción no convencional de hidrocarburos en el país. Varios factores, sin embargo, juegan en contra a la iniciativa.
Desde el punto de vista político, llega al Congreso en una situación frágil. ¿Por qué? Fue llevada por el ministro del Interior, Gustavo García, quien tuvo un breve paso por esta cartera tras el insólito desembarco de Armando Benedetti, y por Susana Muhamad (Ambiente), quien presentó su renuncia irrevocable debido al ingreso al más alto nivel del gobierno del exembajador ante la FAO.
“No me puedo sentar en la misma mesa con él”, advirtió ella. Sin embargo, recientemente trascendió que podría asumir la dirección del Departamento Nacional de Planeación (DNP).
Con García fuera y Muhamad en el limbo, su trámite se hará más complejo. Mientras los nuevos ministros llegan y se empapan de todos los detalles se pierde tiempo valioso. Un desperdicio, para el oficialismo que en su programa subraya que esta medida es esencial para cumplir con las metas de reducción de emisiones de gases en Colombia en el contexto de la crisis climática global.
“Este proyecto es fundamental para alcanzar las metas del Estado colombiano en materia de reducción de emisiones de gases, hacer frente a la crisis climática e impedir riesgos graves para la salud humana, la fauna, la flora local y el agua subterránea, entre otras afectaciones advertidas por la ciencia asociadas al fracking”, dejaron constancia García y Muhamad en una carta conjunta dirigida a los presidentes Efraín Cepeda (Senado) y Jaime Salamanca (Cámara).
Un sueño de los ambientalistas
En el mensaje de urgencia resaltaron la importancia de este proyecto dentro del actual Plan Nacional de Desarrollo: “Es un paso necesario para desescalar el modelo de economía extractiva y sustituirlo por uno que apueste por la sostenibilidad”.

Se trata de un sueño del Gobierno del Pacto Histórico que viene de tiempo atrás. En 2022, el fracking se consideró una opción nociva para el país. Muhamad explicó: “Geológicamente, Colombia no es un país petrolero. No contamos con grandes yacimientos de gas que justifiquen esta práctica”.
“Ecopetrol depende del Ministerio de Minas y Energía. La junta directiva de la empresa es el Gobierno, porque somos la mayoría accionaria, y cuando vemos que el tránsito a energías limpias no es lo suficientemente rápido, es porque su principal operador no lo está haciendo con la misma rapidez. (…) Nosotros estamos contra el fracking. ¿Por qué? Porque es la muerte de la naturaleza y de la humanidad. Yo quiero que se venda esa operación para invertirlo en energías limpias. Que se discuta técnica y económicamente, pero no puede ser que nosotros estemos por la muerte y no por la vida”, argumentó Petro.
La orden presidencial produjo una respuesta inmediata de varios expertos en el tema. “¿Acaso Petro es dueño de Ecopetrol? ¿O tiene acciones? El dueño es el Estado, que nos representa a 52 millones de personas, no a una sola. El activo en la cuenca del Pérmico, donde se emplea fracturación hidráulica, es el más productivo de Ecopetrol. Es lo que ha evitado que la producción de la compañía caiga. Dentro de la serie de pésimas decisiones de este Gobierno, esta tendría un lugar superlativo”, dijo el exministro de Hacienda Juan Carlos Echeverry.
“Tremenda torpeza económica y ambiental. Esa exploración no convencional le ha permitido a Ecopetrol aumentar la producción y evitar un mayor deterioro de la utilidad y de la generación de caja de la compañía, además de que ha permitido incrementar las reservas. Sobra decir que es casi ocho veces más sostenible que la totalidad de la producción de la empresa”, aseguró, por su parte, el exministro de Hacienda y rector de la Universidad EIA, José Manuel Restrepo.
La orden del presidente Petro
En este escenario, el ahora exministro de Minas y Energía, Omar Andrés Camacho, (a quien se le aceptó la renuncia este martes), en una entrevista con Blu Radio, defendió el proyecto de ley y aseguró que las previsiones realizadas para aumentar el abastecimiento de gas en Colombia mediante fracking son “astrología”

“Eso es astrología hasta que no se realicen realmente los análisis técnicos, estudios geológicos y evaluaciones probabilísticas, que aún no se han desarrollado en el país. Hoy, desde mi punto de vista y con la responsabilidad que tengo, apuesto por los yacimientos más seguros, con los cuales debemos garantizar el cronograma de exploración y explotación en tierra, mejorar la infraestructura y aprovechar el gas offshore”, dijo.
Reiteró: “Yo insisto, para mí, es astrología y apuesto por lo seguro: el gas identificado en tierra y el que tenemos offshore. Además, por las implicaciones y el impacto ambiental que esta técnica puede tener, que forman parte del debate global en torno al fracturamiento”.
Camacho expuso que este tipo de prácticas y técnicas tiene implicaciones para un país como el nuestro, que es megadiverso. “Ese es el equilibrio que debemos buscar en todas las medidas: ¿cómo logramos el abastecimiento energético? Pero también, ¿cómo logramos un balance con los ecosistemas de nuestro país?”.
Al margen de esta discusión, el interrogante sigue gravitando en el ambiente. ¿Podrá el Gobierno sacar adelante el proyecto? El experto Gonzalo Araújo dice que “pareciera que el Gobierno nacional busca impulsar en el Congreso la prohibición del fracking en Colombia como una medida adicional en materia de transición energética y de cambio de matriz en el país”.
Y recuerda que ya se designaron ponentes, y da la impresión de que el Gobierno buscará a toda costa avanzar. “Sin embargo, Sonar, la Govtech de Orza, un centro de pensamiento que hace un seguimiento diario del trabajo legislativo, que predice la probabilidad individual, solo le da un 16 por ciento de posibilidad”.
Con esta herramienta, que sirve para medir el destino final de los múltiples proyectos que se discuten en el Congreso, este no llega siquiera al 20 por ciento de ver la luz al final del túnel.
El destino ha sido archivarlo
Los antecedentes tampoco son favorables. Solo un proyecto en este frente ha logrado pasar el primer debate en Comisión desde que empezaron las discusiones sobre esta manera de extraer hidrocarburos, dice Araújo. Desde el año 2020, el proyecto se ha presentado en nueve ocasiones. Ocho fueron archivados en el primer debate y uno solo –en 2023– llegó al tercer debate y ahí se archivó.

Para él, en esta ocasión no solo existen vacíos en lo técnico, sino que la postura del país y del sector privado no está completamente alineada con la del sector público. “No olvidemos que Ecopetrol invirtió en el pasado en un proyecto de fracking en Estados Unidos y es la empresa más grande e importante del país”.
Adicionalmente, las dificultades energéticas y de reservas deben hacer pensar a los legisladores que no es el momento para prohibir esta práctica en Colombia, cuando existen posturas tan opuestas en el mundo sobre el tema.
El problema está que, en materia enérgica, es llamativo que Colombia actúe como El extraño caso de Mr. Jekyll y Mr. Hyde, la novela de Robert Louis Stevenson. Que en Colombia se oponga al fracking pero que en el exterior obtenga beneficios de esta tecnología.
Actualmente hay dos posiciones. Por un lado, quienes la consideran una alternativa industrial que podría mitigar el alza de costos y la escasez de los combustibles. Por otro, quienes creen que es vital proteger el medioambiente.
Entre los primeros, se afirma que se podría aportar entre 17.300 y 115.400 gigapies cúbicos a las reservas de gas y entre 7.200 millones y 11.800 millones de barriles de petróleo a las de crudo existentes, mientras que, según los segundos, los daños serían irreparables.
Dos visiones distintas
La ministra de Ambiente sostiene que el fracking tendría “efectos irreversibles sobre el suelo y la geología, y representaría un grave riesgo para el recurso hídrico y la fauna”.
“En Colombia podemos trabajar con nuestras reservas de petróleo convencional, podemos trabajar con las reservas offshore de gas que están en exploración para tener sostenibilidad mientras hacemos la transición energética justa y, por lo tanto, no invertir el dinero en prácticas contaminantes, en prácticas destructoras del agua y del suelo”, asegura.
Hay otra lectura de la realidad. “El petróleo es convencional, no convencional y costa afuera. En petróleos convencionales ya no encontramos grandes reservas. Pero en no convencional, es decir, en fracking, hay reservas inmensas, aparentemente”, le dijo Echeverry en una entrevista a CAMBIO.
Según sus cifras, en el Magdalena Medio puede haber 7.000 millones de barriles de reservas, cuando las reservas de petróleo convencional son 1.500 millones: cuatro o cinco veces más. “Hay mucho petróleo para hacer fracking y mucho petróleo y gas en costa afuera, en todo el Caribe colombiano”.
“Ecopetrol y toda la industria petrolera colombiana tienen futuro en fracking y en costa afuera. Hay que volver a viabilizar el fracking y retomar los proyectos en el mar. En lugar de comprar gas a Venezuela, deberíamos desarrollar el gas del Caribe colombiano. ¿A quién se le ocurre, con un Caribe lleno de gas, ir a comprarle gas al vecino, que además es poco confiable?”, aseguró Echeverry a CAMBIO.
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