
“Esas bandas trabajan para el que les pague”: habló Gabriel Ángel tras pista que une atentado en su contra con el de Miguel Uribe
Katerine Andrea Martínez, una de las detenidas por el atentado en contra del senador Miguel Uribe, aseguró a la Fiscalía que las personas que la buscaron también le habían pedido participar en otro hecho criminal: llevar un explosivo para atentar contra un desmovilizado de las Farc. Su narración coincide con el atentado del que fue víctima, hace casi un año, el firmante de paz Gabriel Ángel. En diálogo con CAMBIO, Ángel hizo un llamado a la Fiscalía a investigar los casos por igual y aseguró que él cree que detrás del hecho criminal en su contra, está la Segunda Marquetalia.
Katerine Andrea Martínez fue detenida por las autoridades por su participación en el atentado en contra del precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, perpetrado el pasado 7 de junio en Bogotá. En el interrogatorio que rindió ante la Fiscalía, la mujer dijo que fue reclutada para este hecho por Elder Arteaga, alias Chipi o el Costeño, para que llevara el arma Glock usada contra el senador, e hizo varias revelaciones. Entre ellas, que la guerrilla la iba a contactar para hacer un curso de armas y que, ya en el pasado, le habían pedido participar en un atentado contra un desmovilizado de las Farc.
“Me dijo que transportara una bomba, que la llevara y la tuviera en mi casa y que cuando él me avisara alguien la recogía. Yo le dije que no, que yo ya me quería salir de eso porque me quería ir a vivir con mi pareja. Ahí me dijo que era solo transportar la bomba, que estaba en una maleta y que tenía que llevarla al conjunto (…), en Las Américas”, señaló la mujer en el interrogatorio revelado por Noticias RCN.
Según su testimonio, el desmovilizado vivía en ese conjunto –cuyo nombre CAMBIO no publica por seguridad–, trabajaba sobre la avenida 39 en Bogotá y llevaban planeando tres años para hacerle un atentado. La narración de Martínez coincide con el atentado del que fue víctima el 19 de julio de 2024 el firmante de paz Germán Gómez Camacho, conocido como Gabriel Ángel, quien ahora es director académico del Centro de Pensamiento y Diálogo Político.
CAMBIO habló con Ángel, quien señaló que, pasado casi un año del atentado, la Fiscalía no ha avanzado en las investigaciones para determinar quién lo ordenó y señaló que la primera pista solo llegó ahora con la declaración de Katerine Martínez. Por eso, le hizo un llamado a la Fiscalía para que las investigaciones se hagan en igualdad. Además, apuntó a las disidencias de Iván Márquez como los responsables intelectuales del atentado en su contra.
CAMBIO: ¿Cómo fue el atentado en su contra?
Gabriel Ángel: Yo trabajo en el Centro de Pensamiento y Diálogo Político, una fundación que nació de la firma del Acuerdo de Paz de La Habana. Soy director académico. La sede del centro es cerca a la del Partido Comunes que queda en la calle 39, es ahí a un ladito. Yo salí el día 19 de julio del trabajo, en horas de la tarde, hacia el occidente de la ciudad y tomamos la vía por la calle 39. La tomábamos con mucha frecuencia, casi a diario, y ahí en un semáforo se formó un trancón. Yo tengo esquema de seguridad. Iba en las camionetas y se frenaron.
Estando ahí, un sujeto corrió de una esquina y arrojó una maleta grande debajo de la camioneta donde yo iba y salió corriendo como alma que lleva el diablo. Cuando hubo chance de movernos lo hicimos. Los escoltas se bajaron a mirar y era una maleta. Otros carros que venían detrás del nuestro incluso le pasaron por encima y la alcanzaron a desgarrar. Ahí quedó expuesto que se trataba de una caja metálica, tenía como una granada por fuera y unos dispositivos, así como cables y cosas. Nosotros lo que hicimos fue llamar a la Policía, yo seguí para el apartamento. La Policía llegó, verificó que se trataba de un explosivo poderoso, vinieron los de antiexplosivos y, finalmente, eso tomó varias horas y decidieron activarlo y explotó. Ya eso demoró pues dos, tres, cuatro horas, todo ese procedimiento.
CAMBIO: Luego, ¿qué pasó?
G.A.: Afortunadamente no estalló en ese momento, algo les falló. Después los de la Sijín estuvieron hablando conmigo, me comentaron que siguiendo las cámaras quedaba claro que el tipo que corrió fue recogido por una moto y que el explosivo primero lo habían traído un par de muchachas que cargaban el bolso en el pecho, y que una de ellas se lo entregó al tipo minutos antes. Hasta ahí supimos. La Fiscalía no volvió a comentar nada. No supimos más nada de eso hasta ahora.
CAMBIO: En la investigación de ese atentado, ¿salió a la luz un posible responsable?
G.A.: De eso no salió a la luz absolutamente nada porque la Fiscalía no hizo nada. Eso se quedó ahí. Lo que pasa es que uno sí sabe, por su propia vida y experiencia, de qué lado pudo provenir eso y dentro de las cábalas que uno hace, la conclusión más clara es que eso provenía del grupo de Iván Márquez porque yo fui un contradictor político muy serio de ellos desde los diálogos en La Habana y, después de que ya se dio la reincorporación, por debates políticos internos, por las posiciones ideológicas que tenía (Jesús) Santrich. Luego me convertí en un crítico abierto de la Segunda Marquetalia. Es decir, yo he sido un contradictor de ellos políticamente hablando y eso seguramente no me lo perdonen.
CAMBIO: Precisemos lo que señala Katerine Andrea Martínez, quien sería alias Gabriela. ¿Qué los lleva a decir que el hecho al que ella se refiere (llevar explosivos a un conjunto) fue lo que le sucedió a usted y no a otro hecho criminal?
G.A.: Ella menciona que le pidieron guardar un explosivo, que alguien lo iba a recoger y que era para llevarlo a un conjunto en Las Américas (cuyo nombre se omite) y ahí es donde yo vivo. Dice que se trataba de un reincorporado. Entonces, ¿un reincorporado que viva allí? El único soy yo. Además, dice que 'el tipo trabaja en la calle 39' y ahí queda la sede del Partido Comunes a donde yo voy con mucha frecuencia y cerquitica queda la sede del centro de pensamiento en donde yo trabajo. Entonces, la conclusión es obvia: los que le hicieron el atentado a Gabriel Ángel el año pasado y que están insistiendo en su plan para matarlo, pues son los mismos de este caso (el de Miguel Uribe).
CAMBIO: Antes de este atentado, ¿había escuchado alguna vez de alias el Costeño?
G.A.: No. Yo tengo claro que los autores intelectuales contratan una banda criminal, narcotraficante, para que se encargue de ejecutar el hecho. Yo no tengo ningún contacto, ni ninguna relación, ni conozco absolutamente nada sobre la banda esa. Hasta ahora me vengo a enterar de quién se trata, pero por las declaraciones de esta muchacha que salieron en la prensa.
CAMBIO: Entonces, estamos hablando de una banda que no solo habría participado en el atentado contra Miguel Uribe, sino también en el hecho en su contra. Podría ser una banda que trabaje para el mejor postor…
G.A.: Sí. Es una banda. Desde los tiempos de La Oficina de Envigado el país ha conocido que hay bandas que se dedican a trabajar, a matar, por el que les pague. Parece que aquí en Bogotá también funcionan un sinnúmero de bandas de esas. Entonces, contrataron a una banda de esas para ejecutar el hecho. Esa banda, según se desprende de lo que cuenta la muchacha, pues tiene algún contacto con un grupo guerrillero del Caquetá, a donde le ofrecieron a ella que fuera a refugiarse, mientras pasaba la marea. Y allá le dicen que va a hacer un curso de drones, que va a hacer curso de francotiradora y demás.
El paisa Óscar (Hernán Darío Velásquez Saldarriaga) fue el comandante de la columna Teófilo Forero que operó en el Caquetá. Después de la firma del acuerdo, cuando se conformó esa disidencia y el Paisa se suma a esa disidencia, el siguió ejerciendo en las regiones de Caquetá y Huila, la influencia que había tenido y esa organización se hizo fuerte en esa zona. Ese es otro indicio. Al Paisa lo mataron en 2021, pero ahí quedó gente de él que son fuertes en esa zona.
CAMBIO: Con estas revelaciones, ¿cómo está su seguridad? ¿Ha recibido amenazas?
G.A.: Yo cuento con un esquema de seguridad de la Unidad Nacional de Protección. Cuando pasó el hecho el año pasado, yo estuve en la UNP y allí ordenaron la realización de un estudio de emergencia. Seis meses después me llegó la conclusión del estudio de riesgo: que me seguían manteniendo las mismas medidas de seguridad. Tardaron seis meses. Las declaraciones de Katerine Martínez se conocieron el sábado en la prensa. Hablé con el abogado que me representa y él va a ir a la Fiscalía, a ver si obtiene una cita, para hablar sobre el tema. Eso no es tan fácil. Entonces estamos en ese trámite e igualmente habrá que hacer algo con la Unidad Nacional de Protección.
CAMBIO: Gabriel, hágale a través de CAMBIO el llamado que quiere hacer a la Fiscalía…
G.A.: Primero, quiero hacer notar lo siguiente: tienen que atentar contra un senador del Centro Democrático, un precandidato a la Presidencia de la República, para que realmente la Fiscalía se decida a trabajar seriamente en la investigación de ese atentado y que aparezca en esa investigación un hilo conductor que lo une a la investigación por el atentado que hubo contra mí. Yo creo que el llamado podría ser que, así como se investiga cuando atentan contra un poderoso, también investiguen con el mismo juicio y la misma intensidad cuando se trata de una persona del pueblo raso, ¿no? Y más un reincorporado, un firmante de paz.
Así como se investiga cuando atentan contra un poderoso, también investiguen con el mismo juicio y la misma intensidad cuando se trata de una persona del pueblo raso
CAMBIO: Para redondear, entonces, la hipótesis suya es que el atentado en su contra lo habría ordenado la Segunda Marquetalia…
G.A.: O la Marquetalia de Segunda como la he llamado yo siempre en mis escritos. Una prueba contundente no hay, pero uno sabe por la vida de dónde le pueden venir las cosas. Y ahora, con esto, como que se confirma.
CAMBIO: El testimonio de Katerine Martínez genera muchas especulaciones en tanto que una misma banda podría estar ligada tanto a un atentando a un firmante de paz, como a un atentado contra un senador de la otra orilla política. Podría ser una banda que les trabaje a las disidencias.
G.A.: Mira, hay una cosa clara, ¿verdad? Se trata de una banda. Y hay otra cosa clara: se trata de una banda de sicarios, dedicada a eso. Esas bandas trabajan para el que les pague. Muy seguramente el autor intelectual tiene contacto con eso y las contrata. Se sabe que esas organizaciones ahora, que se dicen rebeldes, pues están todas mezcladas de narcotráfico. Lo cierto es que, de las declaraciones de la muchacha, todo apunta a que eso viene de por allá. Claro, la palabra final la dará la Fiscalía y los jueces.
CAMBIO: Claramente ambos atentados son una vulneración al Acuerdo de Paz. ¿Cuál sería su llamado en este momento de tensión que vive el país?
G.A.: El Acuerdo de Paz ha sido saboteado, ha sido atacado, ha sido incumplido. Si hay algo en este país que haya sido objeto del desprecio y del pisoteo, es el Acuerdo de Paz de La Habana. Fue un acuerdo que buscó la paz del país, buscó la reconciliación, buscó un mejor futuro. Ese acuerdo la ultraderecha lo ha vilipendiado al máximo. Nosotros pactamos en ese acuerdo que se firmara un gran pacto nacional entre todas las fuerzas políticas para no usar las armas en la política. Ningún gobierno realmente lo ha cumplido, ni siquiera este, que por cierto ha sido muy displicente, lo cual sorprende. Uno pensaba que en este Gobierno iba a haber mucho más, desafortunadamente no fue así. Nosotros insistimos, eso está firmado, eso está pactado: trabajemos en conjunto por ese gran pacto nacional contra el empleo de las armas y contra la violencia en la política en Colombia. Eso sería muy importante para nuestro país. Nadie se alegra porque hayan atentado contra Miguel Uribe, como nadie se alegra porque atenten contra ningún colombiano, porque eso no debería existir. Pero como en este país impera el crimen, el llamado es que trabajemos por el cumplimiento del Acuerdo de Paz, lo del gran pacto nacional y todo lo demás que está pendiente de implementarse. Eso le ayudaría mucho a cambiar la situación.
Nosotros insistimos, eso está firmado, eso está pactado: trabajemos en conjunto por ese gran pacto nacional contra el empleo de las armas y contra la violencia en la política en Colombia.
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