
Un mes sin Miguel Uribe: los cambios y las disputas que reconfiguran al Centro Democrático
El partido de oposición atraviesa una etapa de tensiones y movimientos tras el asesinato de su senador más votado. El expresidente Uribe —su líder natural— está condenado en primera instancia y, a un par de meses de elegir a su candidato a la Presidencia, el panorama en la colectividad es aún incierto.
Por: Jonathan Beltrán
A la 1:56 de la mañana del pasado 11 de agosto, el precandidato Miguel Uribe Turbay murió en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Fundación Santa Fe de Bogotá. Luego de permanecer 65 días bajo supervisión médica especializada, el senador del Centro Democrático se convirtió en la primera víctima de un magnicidio en lo corrido del siglo XXI.

La confirmación de la muerte del senador más votado del país en las elecciones de 2022 y uno de los opositores más fuertes al Gobierno de Gustavo Petro conmocionó al país y generó un ambiente de incertidumbre en la política nacional. Además, generó una serie de movimientos en su colectividad de cara a la contienda electoral en la que buscarán recuperar el poder el próximo año.
El primer ajuste obligado correspondió a la posesión de María Angélica Guerra, quien ocupará durante el último la curul del excongresista víctima de una atentando en Bogotá. La arquitecta tomó el lugar de Uribe Turbay según lo establecido en Ley Quinta de 1992, pero su llegada no fue solo un trámite administrativo: marcó el inicio de una nueva etapa en el reordenamiento del partido.
Miguel Uribe Londoño, padre del excongresista asesinado, fue el primero en poner sus fichas en el dominó electoral. En su discurso en la Catedral Primada de Colombia, ante cientos de asistentes a los actos fúnebres, el abogado antioqueño cuestionó al Gobierno nacional por el aumento de la violencia en el país y levantó las banderas de la seguridad democrática de Álvaro Uribe.

“El Centro Democrático es el partido que ha ofrecido a Colombia la respuesta al tema nacional más trascendente: la seguridad. No tenemos ninguna duda de dónde viene la violencia y quién la permite”, afirmó Uribe Londoño desde el atril en el que pronunció un discurso que contrastó con el llamado de la esposa del exsenador a evitar nuevas divisiones políticas.
Los elogios del abogado antioqueño al expresidente Uribe y su reconocimiento a las políticas de su partido anticiparon su intención de sumarse a la baraja de precandidatos que esperan llegar a la Casa de Nariño en 2026. Solo nueve días después de los actos fúnebres, la colectividad de oposición confirmó que Uribe Londoño ocuparía el lugar de su hijo en el mecanismo interno.
Miguel Uribe Londoño: promesas de unidad que derivaron en nuevas disputas
Desde el fallecimiento de Miguel Uribe Turbay, las directivas de su partido barajaron varios nombres para consolidar un grupo de cinco precandidatos a la Presidencia. En el sonajero estuvieron el representante a la Cámara Andrés Forero y el exviceministro del Interior Rafel Nieto Loaiza. Sin embargo, sus opciones se fueron diluyendo y el foco terminó centrado en una de las figuras con mayor visibilidad en ese momento: Miguel Uribe Londoño.

La discusión clave con la que el padre del excandidato presidencial logró su aterrizaje forzado en el Centro Democrático fue, como no podía ser de otra manera, con el propio Álvaro Uribe. El expresidente aceptó su llegada a la colectividad solo un par de días después de recibir su boleta de libertad, en el desarrollo del caso en el que fue condenado en primera instancia por fraude procesal y soborno en actuación penal.
Pese a los cuestionamientos de otros precandidatos del partido, el exmandatario decidió que Uribe Londoño se sumaría a Paloma Valencia, María Fernanda Cabal, Paola Holguín y Andrés Guerra. Así, con la llegada del quinto elemento, el tablero interno quedó completo e inició formalmente otra competencia marcada por tensiones, lealtades divididas y una urgencia compartida: recuperar el poder en 2026.

Para el magíster en Estudios Políticos y profesor de Comunicación Política en la Universidad Javeriana, Carlos Moreno, el ingreso de Uribe Londoño al mecanismo interno responde a una estrategia que busca mantener vigente el legado político del senador más votado, mientras se proyecta una imagen de cohesión dentro del partido de cara a la contienda electoral.
Sin embargo, a un par de meses para definir al candidato oficial de la colectividad mediante una encuesta internacional, Uribe Londoño dejó entrever la falta de consenso que se presenta tras su llegada. En diálogo con El Espectador, afirmó que no fue consultado sobre las condiciones en la que se realizará la medición clave ni la fecha en la que se dará a conocer el ganador.
La encuesta en la que el Centro Democrático definirá a su candidato
El partido de oposición anunció desde hace varios meses que optarían por la encuesta internacional como el mecanismo que permitiría elegir al candidato que intentará reemplazar a Gustavo Petro en la Casa de Nariño. Según las cuentas iniciales, el proceso interno se realizaría entre septiembre y octubre para cerrar el año con una figura consolidada.
La llegada de Miguel Uribe Londoño a menos de dos meses de la fecha prevista inicialmente cambió también la dinámica del mecanismo, que sufrió nuevos ajustes en sus tiempos. Ahora, el partido espera que el proceso se lleve a cabo entre diciembre de 2025 y enero de 2026 para afinar los criterios y fortalecer la campaña del aspirante seleccionado.

El director del Centro Democrático, Gabriel Vallejo, reveló que el cambio de fecha correspondió a la necesidad de que el último precandidato en sumarse a la contienda asista a debates y foros programados durante los próximos meses de campaña. Sin embargo, ese solo será el primer paso de quien aspire a la Presidencia con el aval del partido de oposición.
El candidato elegido en la encuesta participará en una consulta adicional en la que se enfrentará a otros candidatos de la derecha para definir una única aspiración de cara al proceso electoral de mayo de 2026. En esa disputa, el ganador tendría que alcanzar una nueva victoria ante aspirantes como Juan Carlos Pinzón, Abelardo de la Espriella y Vicky Dávila para poner su nombre en el tarjetón final.
El magíster en Estudios Políticos Carlos Moreno plantea que, aunque este modelo puede facilitar la unidad al consolidar a un solo candidato de la derecha, también representa un escenario de fuertes disputas internas. Según el analista e investigador, la competencia entre precandidatos se intensificará en los próximos meses y pondrá a prueba la cohesión para cerrar filas antes de las elecciones.
De condenado al Senado: la nueva aspiración de Álvaro Uribe
El expresidente Uribe permanece en libertad a la espera de la decisión de segunda instancia en la que el Tribunal Superior de Bogotá podrá ratificar, modificar o revocar su condena a 12 años de prisión domiciliaria. Entre tanto, el exmandatario ha aprovechado para participar en eventos políticos, reunirse con precandidatos y retomar su exposición en el escenario político.
El director del Centro Democrático, Gabriel Vallejo, confirmó que el exmandatario emprenderá una nueva campaña para llegar al Senado de la República después de su renuncia en agosto de 2020. Además, enfatizó en que la colectividad espera pasar de 13 a 25 escaños en esa corporación con el eventual respaldo obtenido con las aspiración de Uribe.

El expresidente ocuparía el puesto número 25 en la lista que presentará su partido en las elecciones legislativas. Con el movimiento, la colectividad espera atraer a un mayor número de votantes, fortalecer su bancada para el próximo cuatrienio y consolidar su influencia política en el legislativo más allá de su aspiración presidencial.
La senadora María Fernanda Cabal ha asegurado que uno de los mayores riesgos de los procesos internos previstos por su partido corresponde a la infiltración de figuras internas con intereses ajenos a los fundamentos de la colectividad. “No pueden entrar santistas, ni ‘travestis’ de la política ni camuflados, porque ya es suficiente”, afirmó la precandidata en una de sus recientes advertencias.
A un mes de la muerte de Miguel Uribe Turbay y a solo tres de la encuesta en la que se elegirá a su candidato, el Centro Democrático permanece en una encrucijada que marcará el rumbo de su futuro político. Además, entre las tensiones internas y la presión por mostrar unidad, el partido corre el riesgo de perder a figuras clave en el Congreso: como María Fernanda Cabal y Paloma Valencia, quienes han insistido en que su ciclo en el legislativo ya terminó.
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