
“Uno queda perplejo con esta sentencia tan tibia”: mayor (r) Guillermo Solórzano, víctima de secuestro a manos de las Farc
Solórzano, quien hace parte de la mesa técnica de las víctimas de la fuerza pública, tenía la expectativa de que la JEP emitiera una sentencia digna del dolor que sufrieron las víctimas. A su juicio, el objetivo no se logró y la decisión raya en la “caricatura”.
El mayor retirado de la Policía Nacional Guillermo Javier Solórzano habló con CAMBIO, tras conocerse la primera sentencia de la Jurisdicción Especial para la Paz en contra del antiguo secretariado de las Farc por la política generalizada y de lesa humanidad en la que incurrieron por los secuestros y por los malos tratos que las víctimas sufrieron.
Solórzano fue secuestrado el 4 de junio de 2007 en Miranda, Cauca, por la columna móvil Gabriel Galvis de las Farc, del Bloque Occidental, al mando de 'Pablo Catatumbo', hoy firmante de paz. En los casi cuatro años que estuvo en poder del grupo ilegal, sufrió múltiples humillaciones, castigos y malos tratos.
CAMBIO: ¿Cómo vieron la sentencia?
Guillermo Solórzano: Sentimos frustración e impotencia. Hemos recorrido un camino con la JEP, con las medidas restaurativas desde que nos acreditamos como víctimas hasta este día. Yo me acredité el 18 de junio del año 2019. Habíamos considerado la expectativa de que la sanción fuera una protección para nosotros, las víctimas. Pero vemos que las sanciones se enmarcan en la sanción propia de ellos, que la llevaron hasta los 8 años, pero no recoge todas las expectativas que nosotros teníamos en materia de protección, de reparación y de reivindicación de nuestros derechos y garantías.
CAMBIO: Sabíamos que iban a trabajar en proyectos de búsqueda de desaparecidos, de proyectos de memoria. Se aprobó el tema de restauración del medioambiente y un tema de minas. ¿Cómo recibió los TOAR?
G.S.: Siempre ha habido una insatisfacción porque, cuando los TOAR se crearon, a nosotros no nos tuvieron en cuenta. Si bien es cierto que los TOAR son para que ellos los ejecuten y se apliquen en favor de las víctimas, nunca contaron con una mínima participación de las víctimas para considerar cuáles iban a hacer esos proyectos. Las víctimas nos enteramos de esos TOAR hasta el año pasado. Hoy en día sabemos que les tuvieron en cuenta TOAR de forma anticipada. Mañana ejecutan los TOAR y les aplauden. Es decir, ellos son quienes van a beneficiarse y a recibir agradecimientos, cuando es una medida que deberán pagar por lo que nos hicieron a nosotros.
CAMBIO: Ninguna de estas sanciones recupera el tiempo perdido ni los malos tratos, ni las humillaciones sufridas. A su juicio, ¿estas sanciones les genera una sensación de reparación?
G.S.: Nosotros estábamos preparados y sabíamos que esta sentencia iba a ser asi. Pero no deja de haber una expectativa, una frustración, porque nosotros pensábamos que el alto tribunal iba a considerar el dolor y el camino recorrido restaurativo con los encuentros dialógicos, los talleres; todo lo que hemos hecho a nivel territorial nacional… Sentimos que eso no se tuvo en cuenta.
Entonces, las víctimas expresamos ese profundo sentir, dolor y frustración. Hemos sufrido las heridas más profundas del conflicto con nuestros cuerpos, nuestra familia, nuestra dignidad y, aunque la sentencia como tal reconoce la responsabilidad de quienes causaron ese dolor, lamentamos que esa decisión no recoja ni garantice de manera real y efectiva la reparación de nosotros, el resarcimiento, la lucha de estos años. Teníamos la expectativa de que la JEP iba a generar una sentencia digna del dolor de las víctimas. Entonces, la reparación para nosotros no es un acto administrativo ni una sanción simbólica, es el reconocimiento del sufrimiento que se padeció en el secuestro, en la selva. Cuando esta sentencia vulnera ese derecho fundamental, uno siente que la invisibilización de la lucha que hemos dado continúa. Pero no tenemos que desanimarnos. Hay que seguir adelante y mirar ahora a los estrados internacionales para buscar justicia, reparación y dignificación.
La reparación para nosotros no es un acto administrativo ni una sanción simbólica, es el reconocimiento del sufrimiento que se padeció en el secuestro, en la selva.
CAMBIO: La sentencia deja en claro que, para que las sanciones se cumplan, muchas entidades del Gobierno deben acatar una serie de órdenes que se impartieron. Hay unas al Ministerio de Defensa, a la Presidencia, a la Policía, a otros ministerios. También plazos de uno, dos y tres meses. ¿Preocupa que estas sanciones se queden en el papel?
G.S.: Sí, claro. El magistrado Camilo Suárez manifestó que esta sentencia iba a tener un seguimiento no solo de organismos internacionales sino también nacionales, instituciones del Estado y del mismo Ministerio de Defensa. Pero a uno le queda la duda de qué tan efectivo será ese seguimiento. Sabemos que esto es un modelo nuevo, que no se ha inventado. ¿Cómo entender que estos señores, ya con sus edades y temas médicos, serán ubicados en una zona rural para desarrollar los proyectos cuando todavía siguen ejerciendo sus investiduras como congresistas? Uno siente que será una sentencia de caricatura, de mirar cómo se a desarrollará eso. Lo que necesitamos es una verificación seria, responsable, contundente y efectiva, porque el día de mañana eso será un modelo, y si sale mal, será un hazmerreír: una burla para el dolor de las víctimas y para el sistema restaurativo que maneja como estándar de la JEP.
Siente uno que será una sentencia de caricatura y lo que necesitamos es una verificación seria, responsable, contundente y efectiva.
CAMBIO: La JEP le descontó entre 7 y 11 meses de sanción a los exjefes de las Farc…
G.S.: Nosotros teníamos nuestras dudas desde el año pasado, cuando empezamos a analizar el tema de los TOAR anticipados y alguien nos dijo que estos no iban a restar el tiempo de la sanción. Uno siente que el sistema fue muy garantista para ellos todo el tiempo, y para las víctimas, bastante desfavorable. No se nos consultó sobre cuáles iban a ser las aplicaciones de las líneas restaurativas de los TOAR y en qué tipo de proyectos iban a hacerse. Queda uno perplejo y preocupado con esta sentencia tan tibia.
CAMBIO: La JEP tiene que ser un modelo, como explica usted, porque siguen 11 macrocasos más...
G.S.: Como dice el dicho, si así es el desayuno, uno se imagina cómo será el almuerzo. Esta es la primera sanción en cuanto al caso más avanzado. Vemos que de acá en adelante, los otros macrocasos seguirán por esa línea de desfavorabilidad para la víctima y falta de garantías de protección. Y para los victimarios, algo bastante condescendiente, muy ajustado a su realidad, a su necesidad, a su situación actual política. Queda uno muy preocupado.
Las víctimas vamos a seguir unidas. Sabemos que debemos persistir en esta lucha y pronunciarnos con contundencia. Presentaremos nuestros rechazos unificados con relación a esta sentencia. Uno se siente relegado a un segundo plano junto con todo su dolor y indignación. Hay que seguir adelante e invocar al buen Dios. Yo que sé la justicia divina, tarde o temprano, se impondrá. Ese será nuestro bálsamo para continuar adelante. Pero es un rechazo total de todas las víctimas por todos nuestros policías y militares caídos. Habíamos depositado toda esta confianza en la JEP. Que nos salgan con esto, para nosotros es un reversazo.
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