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Mayor (r) Daladier Rivera Jácome.
Poder

'Presidente Abelardo, dejen la JEP como está': mayor (r) Rivera, quien aceptó responsabilidad por 'falsos positivos'

El mayor (r) del Ejército Daladier Rivera Jácome estaba preso antes de acogerse a la JEP. Decidió contar la verdad detrás de las ejecuciones extrajudiciales y pedirles perdón a las víctimas. Hace un año fue víctima de un atentado en Cúcuta y hoy le pide al presidente electo.. Abelardo de la Espriella. que no les cambie las reglas de juego. “Hay muchos militares que todavía no han contado su verdad”, dice.

Por: Alejandra Bonilla Mora

Daladier Rivera Jácome llegó en 2005 a la Brigada Móvil 15 del Ejército Nacional en El Catatumbo. En ese entonces era capitán y en los dos años que estuvo allí fue comandante del grupo especial Espada del Batallón Contraguerrilla No. 96 ‘Héroes de Saraguro’ y luego fue jefe de la Central de Inteligencia de Ocaña (CIOCA). Fue el encargado de firmar la documentación falsa de inteligencia que se usaba para presentar ejecuciones extrajudiciales como resultados operaciones. Hoy, cuando el nuevo gobierno pone en duda a la Jurisdicción Especial para la Paz, el mayor (r) Rivera -quien sobrevivió a un atentado en 2025- pide que no les cambien las reglas de juego para poder cumplir con sus sanciones restaurativas y contar la verdad. 

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CAMBIO:  Usted estaba detenido y enfrentando varios procesos en la justicia ordinaria por múltiples casos. ¿Por qué decidió someterse a la JEP? 

Daladier Rivera Jácome: Llegué detenido en 2010 por los casos de la Brigada Móvil 15 al CRM de Puente Aranda (cárcel militar). Al principio había unos 15 militares detenidos ahí. Uno empieza a socializar: '¿Cuánto lleva usted? Que uno, dos, tres años' y yo apenas llevaba unos días. Los oficiales contaban que tenían un proceso en un lado, y en otro, que tenían que tratar de unificar todo y la única opción era la creación de la Jurisdicción Especial para la Paz, única esperanza no solo para nosotros, sino también para las familias de las víctimas. 

Si no hubiera nacido la JEP, yo hubiera tenido que pagar más de 40 años de cárcel. La razón principal (para acogerse) fue mi familia, las familias de las víctimas y entrar en un contexto en el que uno pudiera sacarse ese ‘sapo atragantado’ que tenía de toda mi carrera militar y de las muertes extrajudiciales que desafortunadamente se elaboraron en las diferentes unidades, las conexiones con organizaciones al margen de la ley, llámese Farc o Autodefensas. Todo eso tenía que centralizarlo y la única opción y la esperanza más grande era la JEP.

CAMBIO: La JEP le endilgó 43 casos de ejecuciones extrajudiciales que ocurrieron entre 2007 y 2008 en El Catatumbo. La JEP dice que usted culpable de crímenes de guerra y de la humanidad. ¿Qué lo llevó a aceptar responsabilidad? 

D.R.J.: Yo tenía un sapo aquí atragantado tanto en lo personal, en lo familiar, en lo social, en todo contexto, como persona. Lo más importante era sanar yo y reconocer todos los delitos, las cosas que hice mal y sentarme a contar las cosas como sucedieron. En esto, cada uno tiene una responsabilidad: tanto en los mandos superiores a mi nivel como de ahí para abajo. Yo quiero reconocer mis delitos y poder mirar a toda la humanidad de frente. 

Negar lo hace cualquiera. Yo sabía en mi corazón y en el fondo de mi conciencia que debía pararme frente a las víctimas y a los magistrados y reconocer que sí había cometido delitos y poder mirar tanto a las familias de las víctimas como a mi familia a los ojos y a las personas que les fallé. En mi caso, por ejemplo, tocó sacar a mi hija de la Universidad de Pamplona, que tiene una sede en Ocaña, donde desarrollamos la audiencia de reconocimiento ante las víctimas que fue muy complicado y difícil. Pero lo más importante fue sacar esto de mi corazón. 

No es fácil reconocer, créame que fue y sigue siendo una batalla bastante dura no poder descansar, no poder dormir, sentir ese miedo de salir y que el mundo me señale, me reconozca y diga: 'mire, allá va ese asesino'. 

CAMBIO: Usted venía de múltiples procesos de la justicia ordinaria en donde esa posibilidad de tener un cara a cara o de dialogar con las víctimas no existía y el proceso restaurativo de la JEO implica tener esas charlas en privado y en público. ¿Cómo fue pedir perdón?

D.R.J.: En la justicia ordinaria era diferente porque yo tenía un fiscal que estaba enfocado en que me iba a meter 40 años de cárcel, que me decía que contara todo y me mandaba a Estados Unidos con mi familia, que hablara de fulano y sutano. Le dije: 'no doctor, yo voy a contar la verdad sin ninguna presión'. En la justicia ordinaria era ese enfrentamiento personal contra un fiscal que lo único que hacía era colocarle a uno expedientes y que tenía la ambición de poderme condenar, mientras que en la JEP hay una oportunidad de uno encontrarse con las personas a quienes les quité a su papá, a su hijo, a su hermano, a su esposo. 

Yo tuve un momento muy difícil en la en la audiencia de Ocaña. Se me acercó una niña de 16 años en un receso y me dijo: 'yo quería verle la cara al asesino de mi papá, porque cuando usted mató a mi papá, yo estaba en el vientre de mi mamá'. Eso me marcó mucho porque yo tengo dos hijos, tengo mi esposa. Fue un choque emocional muy grande. Hasta que me senté y le dije: 'Mira, esto pasó de esta manera. Yo asumo la responsabilidad como agente de inteligencia. Yo sí firmé eso, pero el asesino de tu papá fue tal teniente. Él fue quien hizo la acción directa porque aquí hay unas responsabilidades que cada quien tiene que asumir'.

Tomar la decisión y la preparación que nos hizo la JEP para llegar al momento de encontramos con las víctimas fue duro, porque usted entra a (un escenario) dónde le ha asesinado al papá, a la mamá, al hijo, al esposo, al novio, al yerno. Que nos perdonen…eso es lo que estamos tratando de hacer.

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Mayor (r) Daladier Rivera Jácome. Foto: CAMBIO.

CAMBIO: Quiero mencionarle a Villamir Rodríguez, una de las pocas personas que sobrevivió a un ‘falso positivo’. Un joven que trabajaba en una finca. Lo retuvieron, le hicieron pensar que lo habían reclutado, lo amarraron, le dispararon y logró escaparse, herido. Usted le pidió perdón en una audiencia en 2022…

D.R.J.: El caso de Villamir es trascendental. Yo era agente de inteligencia y firmé toda la documentación falsa para ese proceso. La acción directa la hizo el capitán Wilman Navarro, quien también asumió su responsabilidad y está en la JEP. Tomé la decisión porque me nacía el corazón. Al principio, acercarme fue difícil porque Navarro no estaba ahí y explicarle cómo sucedió todo fue complicado. Pero hablé con él y le pedí perdón. Él también tuvo sus palabras conmigo. Dijo que me había perdonado y, ya en la audiencia, le pido perdón porque me nacía. Nunca lo preparamos, me nacía. Era la única persona que quedó viva después de que lo habían reportado como si le hubieran pegado unos tiros. Él, gloria de Dios, se hizo el muerto y se le pudo escapar a la tropa que lo iba presentar como un 'falso positivo'.

CAMBIO: El presidente electo Abelardo de la Espriella ha cuestionado la credibilidad de la JEP, habla de acabarla o de no extender su mandato. Esas palabras parecen más dirigidas al proceso que realizan los antiguos integrantes de las Farc, pero en la JEP también están militares. ¿Qué significaría para usted que la JEP se acabe o que le cambien las reglas de juego? 

D.R.J.: Lo que tendría que decirle a la audiencia y a quien mire esta entrevista es que la JEP debe continuar. Todos nos sometimos bajo unas reglas de juego y con esas reglas estamos contando la verdad, estamos dándole la luz a las víctimas y a sus familiares. Que todo continúe para que uno pueda seguir sacando todas las verdades, porque hay muchos militares que todavía no han contado su verdad. A mí me acaban de vincular a otro proceso donde también conté mi verdad y estaré presto las veces que me llamen. Lo más importante es que no haya cambios para la JEP, que continúe para que salga adelante toda la verdad de los 'falsos positivos', tanto a nivel Ejército, como de la guerrilla y los paramilitares. 

La JEP debe continuar. Todos nos sometimos bajo unas reglas de juego y con esas reglas estamos contando la verdad, estamos dándole la luz a las víctimas y a sus familiares.

CAMBIO: En este debate hay quienes quieren que los comparecientes vuelvan a la justicia ordinaria... 

D.R.J.: Cambiar la JEP no va a tener ninguna lógica. Yo le diría al presidente Abelardo que dejen la JEP como está porque, hasta el momento, todo ha funcionado. Yo hablo desde mi punto de vista. He contado toda la verdad de los hechos en los que he estado involucrado. Lo único (que pido) es que le den apoyo ala JEP para desarrollar los TOAR (Trabajos, Obras y Actividades con contenido Restaurador o Reparador), que son las sanciones que se nos vienen, y apoyo para la seguridad tanto de las víctimas como de nosotros los victimarios.

CAMBIO: ¿Qué le diría exactamente al presidente electo Abelardo de la Espriella? 

D.R.J.: Le diría simplemente que respete la Constitución y la ley y que, como está la JEP, la apoye.

 Yo le diría al presidente Abelardo que dejen la JEP como está porque, hasta el momento, todo ha funcionado. Lo único (que pido) es que le den apoyo ala JEP para desarrollar los TOAR.

CAMBIO: Usted fue víctima de un atentado hace un año en Cúcuta donde vive. ¿Cómo fue y qué ha pasado?

D.R.J.: Yo fui víctima de un atentado el 19 de julio de 2025. Mi suegro falleció el día anterior en el hospital e íbamos a reclamar el cuerpo para hacer la velación. Entre 4:30 y 5:00 de la tarde estoy afuera con mi cuñado, yo estaba recostado a una matera y se me acercó una persona y me saludó: 'Dala'. Yo volteo y veo que él levanta un arma. Yo me le fui hacia adelante y él hace un disparo. 

El primero se lo pega a mi cuñado acá en todo el corazón, lo mata inmediatamente. Yo reacciono y él me hace tres tiros. Me pega dos por el lado del pulmón en la parte de atrás y uno en la nalga. Uno de los tiros me rompe el pulmón, me quitan un metro de intestino delgado y, a raíz de eso, tengo unas patologías. El tiro que bajó pasó muy cerca del corazón, tengo unas fallas cardíacas. Ahora me salió una hernia. No ha sido fácil. 

Me han llamado como tres veces de la Fiscalía decirme que capturaron al sicario y cuando fui el investigador me dice que no, que no era. Se pudo determinar que al parecer es un menor de edad. Ha sido muy difícil. A raíz de todo esto, la JEP me ubicó un esquema de seguridad. Todo esto ha sido consecuencia de contar la verdad. 

Yo pienso que el último caso en el que asumí responsabilidad no es fácil para muchas personas que todavía no están ni involucradas y tiene que ver con nexos con las autodefensas. 

CAMBIO: ¿Quién está detrás del atentado? ¿Quiénes no quieren que se sepa la verdad? 

D.R.J.: Hay muchas personas que están involucradas (en ‘falsos positivos’) a quienes ni siquiera los han tocado, por decirlo así. Estoy casi seguro que el atentado fue consecuencia de mi participación en la JEP, porque yo llevo viviendo en Cúcuta más de 25 años y nunca había sucedido nada. Fue que empezara a salir este caso para que esto pasara. Dar nombre en estos momentos sería traspasar los límites de la investigación. No lo puedo decir, pero estoy seguro que fue por lo que he ido contando y lo que voy a seguir contando.

CAMBIO: Algunas unidades tuvieron apoyo paramilitar o actuaron en connivencia con ellos para realizar estos crímenes. ¿Es por ahí?

D.R.J.: Sí.

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Mayor (r) Daladier Rivera Jácome. Foto: CAMBIO.

CAMBIO: Lo que usted cuenta da pie para decir que, seguramente, quienes estarían más contentos con que se acabe la JEP son quienes no quieren que la verdad salga a flote. ¿Falta mucho por contar?

D.R.J.: Sí, claro. Todavía hay muchísimas cosas que tienen que contar algunos. Por eso digo que el tiempo que le están dando a la JEP es muy corto. En mi caso, yo siento que he avanzado muchísimo, pero sí deberían darle más continuidad a la JEP. Si se cambian las reglas, se quedarían muchas cosas todavía sin saber y las personas que pronto tengan la intención de vincularse a la JEP o que los llamen, pues no van a acudir porque la justicia ordinaria sería una inseguridad jurídica.

Todavía hay muchísimas cosas que tienen que contar algunos, por eso digo que el tiempo que le están dando a la JEP es muy corto.

CAMBIO: Su caso en la JEP está ya para sentencia, para que se emitan las sanciones con enfoque restaurativo -que fue lo que se acordó en La Habana-que van a cumplir. ¿Está listo para ponerse a hacer obras?

D.R.J.: Sí, claro. Estoy dispuesto. Estamos pendientes de un TOAR que está desarrollando la magistrada de la JEP. Habían dicho que empezamos en julio, pero por falta de recursos no se ha iniciado. La verdad sí necesitamos que nos ayuden, que haya un apoyo económico por parte del gobierno hacia la JEP para salir adelante y hacer lo que me toque hacer, en la ciudad que toque y con todas las medidas de seguridad.

CAMBIO: Después del atentado, la vida le cambió a usted y a su familia. ¿Se arrepiente de haber dicho la verdad?

D.R.J.: No. Yo lo tenía acá (se señala la garganta). Esto es esperanzador, es restaurador, es tranquilizante, uno se quita ese poco de peso encima. Pero yo no me arrepiento de haber dicho la verdad, porque son las consecuencias de haber cometido todos estos delitos. 

CAMBIO: ¿Las ejecuciones fueron una práctica generalizada?

D.R.J.: En el tiempo que estuve en el Ejército, y si se miran las estadísticas, sí. Esto (ocurrió) a nivel nacional en todas las unidades. Si se mira la cantidad de militares que hay involucrados como soldados, oficiales, suboficiales, la mayoría de línea de mando está metida, la tropa, todo el mundo en todos los niveles y grados. 

CAMBIO: ¿Qué mensaje les daría a las víctimas?

D.R.J.: El centro del proceso son las víctimas. A ellas les pido perdón. En esta oportunidad que me permiten acá, pedirles perdón a todas mis víctimas nuevamente. No sé si llegará el momento en que me puedan perdonar porque no es nada fácil. No es nada fácil perdonar pues a una persona que ha hecho tanto daño. 

También diría que nos unamos para que el próximo gobierno pueda apoyarnos y continuar en todo este esfuerzo reparador y sanador tanto para las víctimas como para los que estamos sometidos a la JEP.

“Necesitamos mesura por parte del Gobierno entrante”: abogada Tania Parra

CAMBIO: Hablamos con Tania Parra, abogada del mayor Rivera Jácome y de otros exoficiales del Ejército. ¿Qué implicaría un cambio de reglas para estos oficiales si se cumple la amenaza de acabar o perjudicar de alguna manera el proceso JEP?

Tania Parra: Primero, no solo me presento como apoderada de comparecientes ante la JEP, sino como una abogada que desde el año 2011 tomó la bandera de ser la promotora de un acuerdo de paz para los agentes del Estado, en especial para los miembros de la fuerza pública, que se encontraban inmersos en muchas investigaciones. Desde entonces ya veíamos que solamente una justicia transicional que incluyera agentes del Estado podía ser la solución para tener una segunda oportunidad de vida con sus familias.

Preocupa la posición del gobierno entrante en cabeza del presidente electo Abelardo de la Espriella de querer acabar con la JEP y querer quitar los recursos. Esto les quita la seguridad jurídica a los comparecientes. ¿Qué se quiere? Que se garanticen las reglas de sometimiento, de procedimiento y de juzgamiento y las sanciones a los comparecientes. Un cambio generaría inseguridad jurídica.

CAMBIO: ¿Hay incertidumbre entre los comparecientes?

T.P.: Una profunda incertidumbre. El litigio de un penalista es estratégico. Primero estuvimos tratando de que se incluyeran a los miembros de la fuerza pública en un acuerdo de paz. Ahora ya mutamos en defensores del acuerdo, porque nosotros no podemos hacer parte de las peleas del doctor Abelardo de la Espriella con el doctor (Gustavo) Petro y con el doctor (Juan Manuel) Santos.

Él (Abelardo) tiene derecho, dentro de su política pública, a establecer que no va a hacer acuerdos de paz a futuro, pero tiene la obligación de respetar a los colombianos que se sometieron a estas reglas y no nos puede crear una inseguridad jurídica.

Si no se les cumplen las reglas, estas personas que han estado en las extintas Farc o en el Ejército o en la Policía, van a buscar volver a la criminalidad. Entonces, necesitamos mesura por parte del gobierno entrante y garantías de cumplimiento de lo que viene transitando Colombia ya por más de 10 años. Pedimos seguridad jurídica, seriedad en el cumplimiento de los procesos que otros gobiernos han creado y pedimos mano dura con quienes, siendo parte del acuerdo, siendo comparecientes, incumplan las reglas de sometimiento.

CAMBIO: En el sector de la derecha que representa Abelardo de la Espriella, hay una narrativa que busca decir que los militares están en la JEP casi que obligados, que les están diciendo qué decir. ¿Qué les diría? 

T.P.: Eso no es cierto, por supuesto que no. En las audiencias todos los comparecientes están acompañados por abogados de confianza escogidos por ellos mismos. El negacionismo que se utilizaba en la justicia ordinaria ya no es una opción. Ya no hay una narrativa que le pueda indicar que esto es mentira. Hay confesiones, hay hechos demostrados, hay sentencias. Simplemente hay personas que no se quieren someter y que consideran que son inocentes y para eso se creó un procedimiento adversarial y allá van a defenderse. Pero las víctimas existen. 

 El negacionismo que se utilizaba en la justicia ordinaria ya no es una opción. Los hechos existieron, los comparecientes los han confesado, las víctimas tienen un duelo y nosotros tenemos que ser solidarios con las víctimas y con los comparecientes.

Desde 2012, estas declaraciones me han generado una estigmatización. Me encajan en la derecha y en la izquierda. Me dicen que yo soy defensora de la guerrilla y nunca he sido la apoderada legal de un guerrillero. He sido perseguida al punto que he tenido medidas de protección por tener esta posición de llevar a los comparecientes a reconocer su responsabilidad, a ofrecer un perdón y a entender que tenemos que reconciliarnos para poder transitar por una paz estable y duradera. Esta entrevista me va a costar nuevamente ser objeto de estigmatización, pero no importa. 

CAMBIO: ¿Qué es lo más urgente? 

T.P.: La JEP tiene un tiempo. No vamos a pedir que se prorrogue, pero sí que se cumpla, que se dé el presupuesto porque los comparecientes deben cumplir con los TOAR. Si ellos no son sancionados, van a quedar ad-portas de la Corte Penal Internacional y más con las confesiones que han hecho. Los comparecientes han contado una verdad que ha perjudicado a muchas personas y que le da la razón a la narrativa del gobierno entrante. ¿Qué quiere decir eso? Que todos los que estamos apoyando la paz y que estamos pidiendo que se respete el acuerdo, vamos a seguir siendo objetivo de esa narrativa. No podemos permitir que eso suceda. 

Vamos a defender a la JEP en bloque y vamos a pedir que se le den los recursos para que los comparecientes cumplan con sus TOAR y exigir la seguridad para los intervinientes en los procesos, sean víctimas, sean comparecientes o sean sus apoderados legales.

CAMBIO: A la fecha no ha sido posible que el gobierno entrante se reúna con la JEP. ¿Qué le diría a Iván Cancino, próximo ministro de justicia?

T.P.: Creo que la única garantía de lógica jurídica radica en que el ministro entrante es el doctor Cancino, un conocedor de las normas. Es una persona versada, experta y la garantía de que este gobierno no puede actuar en contra de la seguridad jurídica de los comparecientes y atentar contra la estabilidad de la JEP. Yo pongo sobre la mesa la seguridad de los comparecientes, de las víctimas, de los intervinientes para que no se vaya a afectar por la falta de presupuesto. 

La JEP necesita ser reforzada, sobre todo económicamente, para que pueda culminar con éxito su función. Es lo que le hace falta a la JEP, apoyo. 

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