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La toma de Silicon Valley (¿y de la política colombiana?) por la derecha neorreaccionaria
Aunque no existan referencias explícitas de Abelardo de la Espriella a la neorreacción, es posible ubicarlo en esa órbita ideológica por elementos como el talante autoritario, el desmantelamiento del Estado, el machismo, el gusto por la violencia y la cercanía con Trump. | Foto: Colprensa
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La toma de Silicon Valley (¿y de la política colombiana?) por la derecha neorreaccionaria

Eduardo Sánchez, corresponsal de Cambio en Europa, analiza los orígenes de la derecha neorreaccionaria, sus principales ideas, la influencia de los tecnoligarcas de Silicon Valley y su expansión en la política contemporánea.

Por: Eduardo Sánchez

En un artículo reciente publicado en Cambio, Darío Ortiz señaló la pertenencia de Abelardo de la Espriella a una nueva ola de derecha que se expande por todo el mundo bajo el ala protectora de Donald Trump y los millones de los tecnoligarcas de Silicon Valley. En este artículo, mostraré las diferencias de esta nueva derecha, llamada neorreaccionaria, con las derechas tradicionales – conservadora y neoliberal –, así como sus orígenes y su transformación en la ideología dominante entre los propietarios de las grandes industrias tecnológicas de Silicon Valley.

Las principales familias de la derecha

De manera general, se acepta que mientras la izquierda política busca transformar la sociedad para lograr una mayor justicia social, la derecha evita dichos cambios para garantizar una estabilidad política. En un libro publicado recientemente (Les lumières sombres, Gallimard, 2026), el académico francés Arnaud Miranda clasifica la derecha en tres grandes familias:

  • Los conservadores: defensores de los valores tradicionales, sean culturales, políticos o morales.
  • Los reaccionarios: consideran que la situación actual ha pasado todos los límites aceptables y que es necesario un cambio de régimen para restaurar el orden legítimo. El filósofo Jean-Yves Pranchère afirma que el conservador está animado por una “voluntad de preservación”, mientras que el reaccionario lo está por una “voluntad de reconstrucción”.
  • Los liberales: defensores de los derechos y libertades individuales. Bajo los gobiernos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, derivaron hacia un liberalismo de derecha.

El triunfo del capitalismo como única alternativa económica – la famosa TINA (There Is No Alternative) – se acompañó de una campaña de blanqueamiento de su variante más cuestionada: el neoliberalismo. Los defensores del capitalismo anunciaron entonces la muerte del neoliberalismo, pero, como respondió Mark Twain cuando se anunció erróneamente su fallecimiento, “mi muerte está ampliamente exagerada”.

La aparición de un grupo de multimillonarios desacomplejados, con una ideología a la medida – el libertarianismo –, propietarios de las tecnologías que controlan la economía mundial, demostró lo contrario. Son los hombres más ricos del mundo, dueños de las big tech de Silicon Valley.

Bajo el impulso de Donald Trump y su estilo político, una ola de dirigentes de extrema derecha se expande por el planeta, a menudo financiada por los oligarcas de Silicon Valley o impulsada por los algoritmos de las redes sociales propiedad de las big tech. Surge así una combinación de neoliberalismo y derecha reaccionaria: la derecha neorreaccionaria.

El nacimiento de la neorreacción

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 y la creencia en la superioridad del neoliberalismo abrieron paso a la Doctrina Bush. Como reacción surgió la alt-right o derecha alternativa, movimiento nacional-populista cuya figura más visible fue Steve Bannon, asesor de Trump en 2016.

Este movimiento se caracteriza por posiciones antifeministas, racistas y complotistas, y por la aspiración de construir una América blanca, cristiana, sin inmigrantes ni progresistas.

La caída de Bannon coincidió con el auge de los libertarianos. A diferencia de los libertarios (de izquierda y cercanos al anarquismo), los libertarianos pertenecen a la derecha. Esta corriente tiene raíces en la escuela económica austríaca de Ludwig von Mises y se desarrolló en Estados Unidos con pensadores como Robert Nozick y Murray Rothbard.

Uno de sus principales ideólogos, Hans-Hermann Hoppe, publicó en 2001 Democracy: The God that Failed, donde sostiene que la democracia es incompatible con el libertarianismo y que, si un Estado es necesario, la monarquía sería la menos mala de las opciones.

La figura más importante de la neorreacción es Curtis Yarvin, ingeniero y autor de influyentes blogs políticos. Según Yarvin:

“Las universidades formulan las políticas públicas. La prensa guía la opinión pública”.

No es casual que uno de los discursos más conocidos de J.D. Vance se titule: “Las universidades son el problema”.

Según Arnaud Miranda, la neorreacción se basa en cinco grandes principios:

  • La existencia de jerarquías naturales, sociales, raciales y sexuales.
  • La idea de que la violencia es inherente a la sociedad y que el orden debe prevalecer sobre la justicia.
  • La necesidad de reemplazar la democracia.
  • La concepción del Estado como una empresa, administrada bajo criterios de eficiencia y rentabilidad.
  • El optimismo tecnológico, que considera la democracia y la regulación como obstáculos para el desarrollo del capitalismo tecnológico.

Estas ideas sedujeron a figuras clave de Silicon Valley como Peter Thiel y Marc Andreessen, quienes ayudaron a difundirlas en los círculos del Partido Republicano.

La relación entre Yarvin, Thiel y J.D. Vance ha sido especialmente relevante. La llegada de Vance a la vicepresidencia marcó también la entrada de las ideas de Yarvin a la Casa Blanca.

Conclusión

El pensamiento neorreaccionario busca reemplazar la democracia por Estados gestionados como empresas, donde la innovación tecnológica y el tecnocapitalismo ocupen el centro de la vida social. Algunos autores califican este modelo como tecnofascismo, en el que el partido y el líder fuerte son reemplazados por la empresa y su CEO.

La influencia de estas ideas se extiende por Europa y América. En Argentina, por ejemplo, Santiago Caputo, asesor de Javier Milei, se declara seguidor de Curtis Yarvin. Asimismo, Peter Thiel ha fortalecido recientemente sus vínculos con la élite política y empresarial argentina.

Aunque en Colombia no existan referencias explícitas de Abelardo de la Espriella a la neorreacción, es posible ubicarlo en esa órbita ideológica por elementos como el talante autoritario, el desmantelamiento del Estado, el machismo, el gusto por la violencia y la cercanía con Trump.

 

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